Imagen del presidente de Canarias ayer durante su intervención en el congreso. / Cober

Torres se afianza en el diálogo como ejemplo de 'canariedad'

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

El secretario general regional del PSOE tiene claro su concepto de 'canariedad', que no es mejor ni peor que el de otros partidos y pasa por «trasladar a las instituciones las necesidades del archipiélago». De hecho, la Ponencia Marco que se debatió durante la tarde y que marca las líneas estratégicas del partido para los próximos años recoge una reflexión alrededor del término y propone defender los intereses de las islas desde la lealtad.

El poder del diálogo y el consenso han sido la tónica dominante del discurso de Ángel Víctor Torres durante esta legislatura y también durante su discurso de apertura en el congreso celebrado ayer. «La palabra es la única arma para defender los postulados y las libertades», insistió el presidente. En este sentido, aunque reconoció que ha habido gobiernos que no han tratado bien a Canarias, defendió el compromiso de Sánchez y puso como ejemplos sus reiteradas visitas a La Palma o la resolución del problema de la aplicación del REF a las producciones de cine. También recordó los esfuerzos por apoyar a las islas en la aprobación de la disposición adicional a los ERTE o las ayudas de 1.144 millones para autónomos y pequeñas y medianas empresas. «Las fortalezas se demuestran cuando las cosas vienen bárbaras y eso es lo que se ha hecho», apuntó Torres.

El presidente canario dio cuenta, por otro lado, de su gestión durante los últimos años, comenzando por los incendios hasta el volcán y pasando por el cero energético de Tenerife, la quiebra de Thomas Cook o la pandemia. En todo ese tiempo, aseguró, la prioridad de su partido ha sido por delante de la economía a las personas. «No lo hemos tenido ni lo vamos a tener fácil», señaló. «Tomar decisiones duras y no populistas es la responsabilidad de este Gobierno y es lo que permite que miremos al futuro». A su juicio, el verdadero peligro no es el actual Ejecutivo sino los movimientos ultraderechistas que «disfrazados de totalitarismo ponen en grave peligro la democracia».

Torres apuesta, así, por que el archipiélago se convierta en un «muro» contra la intransigencia ante cuestiones como las violencias machistas o el drama humanitario de la inmigración.

De esta manera, tendió la mano no solo a los compañeros de su partido sino a los representantes del resto de formaciones políticas en busca de colaboración y resaltó que ante la situación de emergencia del volcán de La Palma se hayan apartado de la lucha partidaria. «Cuando hay un drama humano no se puede hacer política» sentenció Torres.