Sergio Gorostiza y Modivo Konamre demuestran su complicidad ante las cámaras y aseguran que su amistad va más allá del programa. / C7

Un 'pique' que ayuda a estrechar lazos

El programa de mentorías del Gobierno canario y Mensajeros de la Paz une a dos jóvenes con el fin de integrar a los extutelados extranjeros

Ingrid Ortiz Viera
INGRID ORTIZ VIERA Las Palmas de Gran Canaria

La amistad no entiende de fronteras y tampoco el deporte. Son precisamente estos elementos los que han unido a Modivo Konamre, un maliense que apenas acaba de cumplir la mayoría de edad, y a Sergio Gorostiza, un tinerfeño de 19 años. Ambos participan desde este verano en el programa de mentorías que desarrolla Emancípate, una de las iniciativas del Gobierno de Canarias y Mensajeros de la Paz encaminados a la inclusión de extutelados.

Desde el primer momento se hace evidente la complicidad entre los dos jóvenes, a pesar de que a Modivo aún se le dificulta expresarse en español. Llegó a las islas en patera hace un año como menor, huyendo de la conflictividad y la pobreza de su país, y al no contar con ningún familiar o contacto que se hiciera cargo de él, pasó a ser custodiado por la comunidad autónoma. Sin embargo, pronto quedaría fuera del sistema de protección que le ofrecían las instituciones.

El seguimiento de estos chicos una vez traspasan la barrera de los 18 es una de las grandes tareas pendientes a nivel nacional. Gracias a Emancípate, Modivo ha iniciado la senda de una vida independiente en un piso para adultos, que comparte con otros extutelados, pero desde el programa también habían identificado otras carencias adicionales como la ausencia de una red de apoyo interpersonal. Es por ello que su equipo empezó a coordinar desde el pasado 2020 un proyecto que vinculara a los extranjeros con gente local que pudiera facilitar ese puente entre culturas y, finalmente, se ha puesto en práctica desde el mes de julio.

La pasión por el fútbol es uno de los puntos en común entre los chicos, que aprovechan el fin de semana para jugar

«Me contactaron para saber si me interesaba la propuesta y acepté sin dudarlo», relata Sergio. El joven estudia el segundo curso del grado en Historia en la Universidad de La Laguna y se muestra especialmente sensible a temas sociales. «Conectamos enseguida porque los dos somos muy deportistas y nos llevamos bien». A pesar de que es difícil compaginar horarios -Modivo también cursa un título de formación profesional de fontanería en La Orotava- siempre buscan un hueco para verse, sobre todo los fines de semana. Es entonces cuando van a jugar al fútbol y fomentan un «pique sano» que trasciende el campo local, donde el maliense juega de portero, y llega a la eterna rivalidad entre el Real Madrid y el Barcelona. «Cristiano Ronaldo es el mejor», asegura Modivo y se ríe al mirar la reacción de Sergio, que niega con la cabeza. Este es su principal pasatiempo, aunque aseguran que también han aprovechado los días de sol para ir a la playa, salir a comer o pasar el rato con amigos. «En mi círculo lo han recibido como uno más y, de hecho, a algunos ya les ha entrado la curiosidad por participar también como mentores», indica el tinerfeño. Su compañero le avala: «Me he sentido muy integrado. Aquí la gente es muy amable y me lo paso muy bien con amistades que se salen de mi rutina».

El perfil adecuado

Precisamente, este era el objetivo que perseguía el programa, explica Estefanía García, coordinadora de Emancípate. Apunta que el joven maliense requería un refuerzo social, ya que desde su llegada solo se había relacionado con personas en su misma situación. «Creímos que lo mejor era que estuviera con alguien de su edad y ha funcionado muy bien», asegura. «Luego hay parejas muy distintas, como la de un chico que hemos juntado con una mujer un poco más adulta y que responde a unas necesidades más bien laborales. Todo depende de lo que consideremos que pueda beneficiarles en cada caso». Para ello realizan una valoración previa y determinan perfiles, pero su intervención no va más allá. «La idea es que la relación se desarrolle de manera natural entre ellos, que aprendan costumbres, formas de pensar, etc. -continúa la coordinadora-. Incluso en el aspecto religioso, que quizás podría ser lo más chocante, aprenden a tener otra perspectiva y a intercambiar opiniones siempre desde la tolerancia».

En este sentido, Modivo y Sergio han charlado y se han intercambiado numerosas historias sobre sus distintas culturas. Ambos reconocen haberse enriquecido con las aportaciones del otro y creen que eso es una poderosa herramienta contra el racismo y los discursos de odio. De hecho, Sergio no descarta asumir su rol de 'mentor' con otros jóvenes, aunque tiene algo claro: «La amistad que nos une a Modivo y a mi traspasa el programa y sé que va a durar toda la vida», afirma.