Imagen de archivo de una embarcación de Salvamento Marítimo llegando a puerto con inmigrantes rescatados de una patera en alta mar. / C7

El personal de Salvamento Marítimo asegura que está «agotado» y exige refuerzos en Canarias

La CGT, sindicato mayoritario en este organismo, denuncia que «muchas veces hay una sola persona para rescatar a 40 o 60 inmigrantes a pulso»

B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria.

Jornadas de hasta 20 horas y sin apenas descanso, encadenando rescates y con mucha tensión. El personal de Salvamento Marítimo está desbordado «física y psicológicamente» y exige al Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana un aumento de personal para desarrollar su trabajo en las mejores condiciones. «Clamamos que se nos dé refuerzo», señala el secretario de Organización de Mar y Puertos del sindicato CGT, Ismael Furió.

Subraya que la situación no es nueva, sino que se repite cada año. «Estamos bajo mínimos y la situación desbordada». Y si esta 'fotografía' se repite en toda España, especialmente en verano, el repunte de las pateras en Canarias y las condiciones de peligrosidad de la ruta atlántica agravan la situación.

APUNTES

    Furió puntualiza que la tripulación mínima de seguridad en las salvamar -las embarcaciones pequeñas y más ligeras de Salvamento, que son más eficaces en los rescates-, es de tres personas: un mecánico, un patrón y un marinero. Excepto dos barcos, que tienen una cuarta persona de refuerzo, todas las embarcaciones tienen este personal mínimo.

    «La consecuencia», indica el representante sindical, «es que cuando vamos al rescate de una patera con 40 o 60 inmigrantes, en la mayoría de las ocasiones en cubierta solo está el marinero -a veces cuenta con la ayuda del mecánico-, que debe subir a a todas esas personas a pulso y desde un metro de altura». Esto, afirma, «es una barbaridad en zona de pateras» porque «no solo acaba agotado», sino que «es habitual que al acabar esa misión, se encadene otra». Prácticamente, señala, «apenas tienen tiempo de descansar para salir otra vez».

    En este sentido, indica que, por ejemplo, la Salvamar Menkalinan, que sí cuenta con este cuarto tripulante de refuerzo, se ve asumiendo mucho trabajo porque al disponer de un trabajador más «se le carga». En los últimos meses, explica, «no han parado y además en condiciones muy malas». Apunta que se ha visto en situaciones que después de recorrer 400 millas (unos 800 kilómetros) para un rescate, llega a puerto apenas con 70 y 80 litros de combustible. «Eso no da para casi nada».

    En comparación, indica que las embarcaciones de la Guardia civil, con características similares a las salvamar, tienen una tripulación de unas ocho personas «y hasta 12».

    Aunque su prioridad es contar con una cuarta persona en el barco -que se quitó en 2012 después de un «tijeretazo» a causa de la crisis económica-, Ismael Furió insiste en que lo óptimo sería contar con tripulaciones de cinco personas. El problema, indica, es que las contrataciones deben ser aprobadas por el Ministerio de Hacienda y los informes se realizan «según llegadas, con la media de todo el año y de toda España, lo que reduce los porcentajes». Además, los contratos que se hacen son temporales y a trabajadores sin experiencia . «Cuando empiezan a levantar cabeza y a conocer el trabajo, se acaba su tiempo en la empresa».

    Las tripulaciones de las 'salvamares' trabajan en guardias de 24 horas durante una semana y luego tienen otra de descanso. Esta fórmula «no es posible en zona de pateras», dice el representante del sindicato mayoritario en Salvamento Marítimo, ya que también se debe proceder a otros rescates habituales como «barcos de turistas o windsurfistas que se pierden». En estas zonas, puntualiza, la carga de trabajo es mucho mayor y las jornadas de hasta 20 horas son habituales y que Ismael Furió califica de «inhumanas».

    Y si mal están los recursos humanos, los materiales no están mejor. Señala el secretario de Organización de Mar y Puertos de la CGT que antes los barcos iban a varadero una vez al año y eran los propios trabajadores los que realizaban los trabajos de revisión. Ahora se envían cada dos años las lanchas y cada cinco los buques, lo que genera averías de manera bastante habitual.

    años es el tiempo que hace que en Salvamento Marítimo no entra un trabajador fijo, denuncia CGT, el sindicato mayoritario en este organismo. Denuncia que la precariedad viene a dificultad aún más el trabajo porque los trabajadores temporales no tienen experiencia.