Manuel Domínguez defiende la estructura piramidal del PP. / C7

«Me gustaría que el PP pivote sobre el municipalismo, que es la política real»

Preguntado por posibles aliados para pactos, solo deja fuera a Unidas Podemos porque es una formación «en las antípodas» del PP

Francisco Suárez Álamo
FRANCISCO SUÁREZ ÁLAMO Las Palmas de Gran Canaria

-Alcalde de Los Realejos, diputado canario y desde hoy presidente del partido en las islas. ¿No son demasiados cargos para una sola persona?

-Son bastantes responsabilidades... es cierto. Siempre he defendido que con organización y una buena agenda, no es capaz de cumplir. A lo largo de mi vida nunca he tenido un único cargo y parece que no me ha ido mal.

-¿Qué PP pueden esperar los militantes y el conjunto de la ciudadanía a partir de mañana?

-No hay una varita mágica que transforme al PP el día después de que yo asuma la presidencia, pero sí es cierto que mi intención es confeccionar un equipo de hombres y mujeres con experiencia, que defiendan el municipalismo, con un proyecto sólido, estructurado y capaz de gobernar Canarias. Ese es el objetivo.

-Menciona la apuesta por el municipalismo, algo en lo que coincide el PSOE a nivel nacional, y tenemos a un presidente en Canarias que empezó como alcalde. ¿Qué garantía real hay de que quien ha pasado por un Ayuntamiento es mejor gestor?

-Hablando de futuro uno no puede tener garantías de nada. No sé por qué lo han hecho otras formaciones políticas, pero sí puedo decir por qué me gustaría hacerlo a mí. Me gustaría que el PP pivote sobre el municipalismo porque esa es la política real, la que te impregna de las necesidades de los ciudadanos y, además, es capaz de llevar hacia arriba, hacia otras instituciones supramunicipales, los problemas que realmente preocupan a los ciudadanos. Desde lo nacional, lo autonómico, lo insular, quizás entender lo que sucede en la calle, en el día a día, es más complejo que desde el municipalismo.

-¿Eso significa que los cabildos deben perder protagonismo?

-No. Los cabildos deben ser instituciones que, con vista de águila, ayuden a los municipios que no tengan capacidades técnicas, económicas, etc. etc. para llevar a cabo decisiones que mejoren la vida de los ciudadanos. Sigo diciendo que los cabildos son fundamentales y esenciales.

-¿Es usted un presidente impuesto por Génova?

-No. No ha habido imposición por Génova de ningún tipo. Sí es cierto que, antes de tomar la decisión, conversé profundamente con la dirección nacional, porque creo en las estructuras, creo que este partido debe seguir siendo piramidal, y por tanto no me considero un hombre impuesto, sino alguien que ha tenido el OK para dar el paso, pero nada más allá.

-Los últimos presidentes del PP han sido un palmero y una grancanaria. Ahora será un tinerfeño. ¿Habrá cuotas insulares a la hora de dirigir el partido?

-Primero, no creo en el pleito insular: es el mayor absurdo que se ha podido vivir en Canarias porque nos debilita. Creo que unidos somos más fuertes. No creo en las personas por el lugar en el que vivan sino por su capacidad, su forma de pensar, su experiencia, lo que han demostrado en la vida... esos serán los valores que tendré en cuenta.

-A nivel nacional el PP ha ido incorporando a gente de Ciudadanos. ¿Está esa operación en la hoja de ruta del PP canario?

-En los últimos tiempos muchos compañeros que estaban a nuestro lado se fueron de nuestras formaciones porque se sintieron abandonados, no representados, y creían que otras formaciones iban a defender lo que era bueno para esta tierra. Pero con el tiempo no solo no nos hemos hundido, sino que se ha demostrado que este partido ha aprendido de los errores y los corregido. Por eso tiendo la mano a esos compañeros que se dejaron llevar por cantos de sirenas de formaciones que han demostrado que crean más problemas que proyectan soluciones.

-¿Ve a Vox como enemigo o como un campo donde pescar votos?

-Yo tiendo la mano indistintamente de la formación a la que se fueran, incluso a los que se fueron a casa. No hago distinción en eso entre Vox, Cs o cualquier otra formación.

-En Gran Canaria no escasean las voces que dicen que comparten cosas con el PP pero que quien mejor les defiende es Coalición Canaria. ¿Qué les dice a quienes piensan así?

-La historia ha demostrado que donde se toman las decisiones fundamentales para el bienestar y el desarrollo de Canarias es en el ámbito nacional y hay formaciones, por ejemplo CC, que se tienen que apoyar en otras, como el PP, para que se puedan tomar esas decisiones. Solos no representan nada. Esos que opinan así no están acertados. El PP ha tenido y tendrá la capacidad de decidir y es ahí donde hay que estar atentos y exigir.

-¿En qué espejo se mira más: en el de Juanma Moreno, en el de Feijóo, en el de Ayuso o en el de Almeida?

-En el de Manuel Domínguez. No me gusta copiar, tengo mi forma de ser. Siempre he dicho que no olvidaré de donde vengo y que tengo que seguir trabajando. Es verdad que hay propuestas de algunos compañeros que son interesantes y que uno tiene que extrapolar a esta tierra, porque si han sido buenas en otros lugares, quizás sean buenas aquí.

-Si es candidato a presidente de Canarias, ¿tiene preferencias en cuanto a pactos o excluye a alguna fuerza política?

-Empezando por el final, siempre he dicho que estoy en las antípodas de Podemos y nunca podremos encontrarnos. Pero indistintamente de eso, soy un hombre de diálogo, que le gusta conversar, y creo que en política estamos cometiendo un error: estamos yendo a máximos y no a mínimos. A partir de ahí, es muy pronto para hacer cábalas de pactos.

-¿Entenderá que el día después de las elecciones los posibles alcaldes de su partido pidan autonomía para pactar? ¿O es partidario de pactos en cascada?

-No soy partidario de los pactos en cascada. Es un error, está abocado al fracaso absoluto.

-¿Ya tiene claras las candidaturas al Ayuntamiento de la capital grancanaria y el Cabildo?

-Eso queda para una siguiente fase pero sí le puedo decir que en la primera reunión que tenga con los presidentes insulares una de las tareas marcadas será poner nombres para capitales e islas, para trabajar con personas y equipos. A esas capitales hay que añadir Telde y La Laguna.

-Los que le conocen dicen que usted es «buena gente» pero algunos añaden que quizás es «demasiado buena gente». ¿Hace falta una cuota de 'mala leche' para estar en primera línea?

-Me gusta que digan que soy buena gente. No he llegado a esta vida para dañar a nadie. ¿Mala leche? Que le pregunten a mis compañeros, no soy quién para decirlo. Me gusta hablar solo una vez y a partir de ahí me gusta que predomine el diálogo, más que la imposición. Pero en determinados momentos habrá que imponer la postura.