«Queremos sentarnos a hablar, no pedir 4.962 millones»

14/01/2019

José Miguel Barragán, incide en la necesidad de hablar con el Gobierno del Estado a pesar de sostener que las líneas permanecen abiertas.

— En estas Navidades, ¿ha brindado con cava o es de los que hacen veto a los productos catalanes?

— No, no hay veto, igual que a nosotros no nos gustaría que vetaran los productos de Canarias.

— Algunos partidos les acusan de abrir una confrontación partidista y ficticia porque ni siquiera han esperado a conocer el contenido del proyecto presupuestario...

— Creo que la declaración del presidente fue bastante institucional en el sentido de decir cómo entendemos que debía de recogerse el REF y el Estatuto. Lo que ha ocurrido es que en otras ocasiones hemos encontrado diálogo y hasta el día de hoy no hay ninguna información sobre cómo pueden evolucionar las partidas. Por lo tanto, lo que hemos expresado es que a día de hoy no tenemos información. El presidente lo que dijo es que en el supuesto de que las cifras no fueran las correctas, trabajaríamos para intentar corregirlas con enmiendas. Eso no significa abrir un frente.

— Dentro de lo que se conoce como declaración institucional, ¿es correcta la llamada por parte de un presidente a constituir un «frente», aunque usted ahora lo desmiente?

— El presidente puede llamar a la sociedad canaria a defender los intereses de Canarias.

— Pero le pregunto por el papel de un presidente que ha utilizado el término «frente».

— Este Gobierno se ha caracterizado porque cada vez que ha ido a negociar a Madrid ha intentado formalizar un frente o un acuerdo...

— Consejero, ¡no es lo mismo hablar de acuerdos que de frentes!

— No sé lo que algunos entienden por frente, pero lo que se está buscando es un consenso, un acuerdo, una posición común de Canarias, que cada uno lo llame como quiera. Esto no le puede parecer mal a nadie. La Ley de Presupuestos se incumple claramente y ahora mismo hay poca confianza como para pensar que el Estatuto y el REF en la nueva ley van a aparecer. Por lo tanto, toda la sociedad canaria y los agentes sociales estamos a una para defender ese interés...Y es lo que vamos a pedir también en el Parlamento. Cuando el PSC sale diciendo que estamos haciendo un frente, la pregunta es cuándo estaba el PP y pedían hacer el frente, qué pasa.

— Es que ustedes llegaron a abrir un conflicto institucional que ustedes mismos cerraron desde el momento en que Clavijo llegó a la Presidencia.

— En la legislatura pasada parte de la culpa la seguimos achacando a Soria.

— Ustedes fueron los que cambiaron de estrategia....

— Claro, porque cuando llega el Gobierno nuevo, nos necesita. Ya había un cambio de actitud también por parte del Gobierno anterior y por lo tanto buscamos las relaciones de nuevo. Nosotros no concebimos que las relaciones Canarias-Estado se puedan basar en el enfrentamiento; no conduce a nada.

— Pues...

— No, lo que pasa es que hay gente que entiende que tenemos que estar de rodillas, claudicantes, calladitos la boca. Cuando papá Estado dice que quiere hablar, ah, pues sí ahora hablamos y cuando no, pues te aguantas porque si no, es un frente; nosotros no estamos por ésas. Todo lo que se está haciendo es buscando el diálogo y el consenso. Pero si tú ves que no hay diálogo, que los convenios se modifican a última hora, que una parte importante de los acuerdos que se dijeron que se firmaban antes del 31 de diciembre no se firman...

— Quizá se equivocaron al haber negado a Pedro Sánchez cuando se votó la moción de censura...

— ¿Se nos está castigando?.

— Le puedo volver del revés el mismo razonamiento: cuando han votado a favor, se han beneficiado de ser socios preferentes como ha ocurrido con gobiernos anteriores....

— Si nosotros hubiéramos hecho lo que hizo NC, ¿está siendo interlocutor?. ¿Consigue cosas para Canarias? Yo veo que declaran que el Estado no está cumpliendo. No estamos hablando de pedir recursos nuevos, sino el cumplimiento del REF, lo acordado en 2018 plasmado en leyes, y en el Estatuto. Hemos oído al Gobierno de España que va a cumplir con lo que dice el Estatuto de Cataluña. Y nosotros, nos felicitamos por ello pero el nuestro también está ahí.

— Yo no he oído a nadie del Gobierno central decir que no va a cumplir con el Estatuto de Canarias...

— Y es correcto. Pero hasta el día de hoy, no tenemos información de cómo van a hacer los presupuestos.

— ¿Entra también dentro del ámbito institucional sostener que Cataluña hurta dinero a Canarias?

— No creo que sea correcto hablar de hurtar, pero lo cierto es que aquella semana en la que todo está ya negociado y se nos dice que no nos van a dar 300 millones y casualmente, aparecen 300 millones para Cataluña que no estaban en el presupuesto....

— Y todo esto, ¿cree que genera un buen ambiente para negociar?

—Lo que genera un mal ambiente es que tengas un acuerdo cerrado y unos Presupuestos aprobados y no lo cumplas.

— ¿En qué estado se encuentra la interlocución con el Gobierno central, abierta, cerrada o inservible?

— Está abierta. Mantenemos la interlocución con la ministra Meritxell Batet. No creo que tengamos una mala relación con los ministros. Desde el punto de vista global, está claro que no se cumple con Canarias.

— Entonces, el diálogo está abierto aun sintiéndose traicionados....

— Traicionados ahora mismo no sé si es el término adecuado pero sí defraudados. Y por lo tanto, necesitamos recuperar esa confianza hablando y llegando a acuerdos. Si el problema somos nosotros como interlocutores, que hablen con NC.

— ¿Recuperar la confianza vale los 4. 962,6 millones que, según ustedes, cuesta cumplir con Canarias?

— No estamos hablando de que, o me das los 4.000 millones, o no hay confianza. La confianza se basa en que tenemos una Constitución que respetamos, unas reglas de juego impuestas por el Estado que Canarias ha cumplido durante la crisis. Hemos negociado un Estatuto de Autonomía en cuyo consenso ha participado el PSOE, igual que el REF. Si la cantidad es 3.568 millones y no 4.962, pues serán 3.568 millones. Queremos sentarnos a hablar, no pedir 4.000 millones.

— Esta entrevista era para hacer un balance de su gestión en la consejería. Al ser su línea tan continuista como anunció, sinceramente, su paso se me antoja invisible...

— Hemos hecho cosas nuevas, desde la creación de nuevos juzgados más la sala de apelaciones para el TSJC. Ha avanzado bastante la estrategia del Gobierno abierto, estamos trabajando en el expediente ciudadano. En materia de igualdad ha habido un avance importante en la relación con los cabildos y servicios especializados, y a mí me gustaría alcanzar con los grupos parlamentarios un consenso para gastar el dinero del pacto de lucha contra la violencia de género.

— Ahora que saca este tema, si se encontrara en la misma situación que el PP y Cs en Andalucía, ¿pactaría con Vox tal como lo han hecho estos partidos?

— No, nunca, jamás. En el tema de igualdad, jamás. Y de hecho no concebiría un Gobierno con Vox porque es la antítesis de lo que somos.

— Pienso guardar en la hemeroteca sus declaraciones....

— Sí, sí guárdelo. Los extremos son malos, igual que tampoco nos vemos gobernando con Podemos.

— ¿Va a seguir después de mayo en la primera línea política?

— ¡Uf! Como he dicho todas las veces que he querido jubilarme y no me han dejado, ahora no digo nada a ver si tengo más suerte.

— ¿A ustedes estas elecciones les suponen el mayor reto que han tenido desde que se fundaron a la hora de mantener el apoyo social?

— El único obstáculo importante que puede haber es que ahora sí pueden entrar nuevos partidos en el Parlamento. Lo que nos vamos a encontrar es que, para sumar una mayoría de 36, ya no bastarán con dos partidos. Por lo tanto, me preocupa que la correlación de fuerzas políticas dificulte que se puedan formar gobiernos estables durante toda una legislatura.

— Por eso será fundamental mantener los escaños suficientes como para seguir teniendo opciones a negociar un gobierno. En Andalucía, se ha barrido con uno de hace 30 años...

— Sí, pero no creo que esta convocatoria sea especialmente complicada. Para mí las de 2011 y 2015 lo fueron más porque la gente andaba muchísimo más cabreada. En 2019, no habiendo salido todavía de la crisis, pienso que el estado de ánimo es distinto.