Pablo Rodríguez: «Debemos elevar el tono para que se priorice a Canarias»

09/09/2018

Fomento sigue dando largas al convenio de carreteras y el consejero reconoce que haber dejado de ser el voto decisivo en el Congreso les coloca en una posición de desventaja a la hora de negociar. Si se mantiene el retraso en su firma, advierte el vicepresidente del Gobierno canario, Pablo Rodríguez, se tendría que suspender la adjudicación de las obras de La Aldea, entre otras. «Nos jugamos mucho. Es más que un pulso político».

¿El convenio de carreteras evidencia que Canarias no es una prioridad para Fomento?

— Canarias no está entre sus cinco prioridades, eso seguro. Pero ojo, que tampoco lo estaba con el PP. La diferencia es que antes pesaba el voto nacionalista en el Congreso y hoy ya no tiene el peso específico que tenía antes de la censura.

El clima de tensión entre Madrid y Canarias ha subido en las últimas semanas. ¿Eso empeora la situación?

— Por mi carácter, siempre apuesto por el entendimiento y el diálogo hasta el límite, porque creo que los resultados se consiguen antes que con mecanismos de presión. Pero es cierto que en el caso del convenio de carreteras, llevo un año y medio desplazándome a Madrid y hemos encontrado buenas intenciones pero resultados bastante pobres. No se ha concretado practicamente nada por parte del Ministerio, aunque es cierto que en la aprobación de los Presupuestos del Estado para 2018, en una disposición exclusiva para el convenio de carreteras de Canarias, se incorporaron todos los elementos para firmarlos. Ahí se hizo valer el voto nacionalista y en esa disposición quedó reflejado tanto el convenio como un acuerdo extrajudicial para pagarnos la deuda -ya hay cuatro sentencias del Supremo a favor de la Comunidad Autónoma- y la prórroga de la adenda hasta 2021. Conseguir estos tres elementos fue un gran avance, pero queda lo más sencillo, que es poner la firma. Y tenemos que elevar el tono porque es necesario que se priorice a Canarias por lo que nos estamos jugando. No son cuatro carreteras, son 2.000 millones en los próximos cuatro años que suponen una inyección en obra pública que permitiría recuperar el espacio perdido, el nivel de inversión, el empleo y la generación de riqueza.

Cuando habla de elevar el tono, ¿es casualidad que se haga en los últimos tres meses, con un Gobierno del PSOE cuando, como dice, lleva año y medio yendo a Madrid?

— No ha sido en los últimos tres meses. Lo elevé en muchísimas ocasiones con el ministro Íñigo de la Serna. Honestamente, me da lo mismo de qué partido sea el ministro. Para mí lo importante es defender los intereses de los canarios, defender el convenio de carreteras, que no es un regalo sino un derecho. Y vamos a exigirlo esté quien esté. A día de hoy, no existe ni un sólo obstáculo para firmar el convenio y no entendemos la demora. El PSOE canario denunciaba todas las semanas que el PP no se comprometía a firmar el convenio. Quiero que tengan la misma actitud hoy que hace tres meses.

¿Con este retraso hay riesgo para algunas de las obras previstas?

— Por citar alguna de las más importantes y la más inmediata, la carretera de La Aldea es una obra de 228 millones que está actualmente en licitación y el día 12 de este mes finaliza el plazo para presentar ofertas. A partir de ahí, se reunirán las mesas de contratación para evaluarlas y, cuando termine el proceso y se haga una propuesta de adjudicación, probablemente tengamos que suspenderla si no se ha firmado el convenio. Y no por capricho, sino porque el informe de Intervención de la Comunidad condicionó la licitación de la obra a tener un instrumento plurianual firmado. Lo mismo puede pasar con el anillo insular de Tenerife o con la carretera Caldereta-Aeropuerto en Fuerteventura. En total, estas tres obras suponen 600 millones. Estamos jugándonos mucho, no es un pulso político.

¿Sigue confiando en Fomento o cree que lo están vacilando?

— Yo no me siento vacilado personalmente, pero sí es cierto que se está jugando con obras muy importantes para las islas. Yo iré a negociar todas las veces que sean necesarias y haré todo el esfuerzo que esté en mi mano para que esté aprobado cuanto antes, porque lo que está en juego no es una disputa política.

Ya todos los partidos están en precampaña. ¿Usted como máximo dirigente de CC en Gran Canaria, qué expectativas tiene?

— En Gran Canaria hubo un cambio generacional en el partido en 2017 y a partir de ese momento marcamos una hoja de ruta muy clara que fue sumar y abrir la organización. Estamos incorporando organizaciones locales -tenemos un acuerdo con Avesan en San Mateo- e insulares -con Unidos por Gran Canaria de José Miguel Bravo-. Además, tenemos acercamientos, sin cerrar aún, con Onalia Bueno en Mogán y La Fortaleza en Santa Lucía. Las expectativas son positivas. Los retos son mejorar los resultados de 2015 y ocupar un espacio importante en Las Palmas de Gran Canaria. Un proyecto como el nuestro no puede estar más tiempo sin aportar soluciones en la capital grancanaria.

¿CC será número dos de la lista con Unidos tanto en el Cabildo como en el Ayuntamiento?

— El objetivo no es repartirnos un cachito de la tarta, sino que nace de una reflexión previa y es que Gran Canaria tiene un problema importante de liderazgo. En el PIB somos la cuarta isla de Canarias; no estamos liderando proyectos importantes que se pueden desarrollar en torno al Puerto o el aeropuerto, llevamos mucho tiempo sin inaugurar hoteles nuevos... Creo que hay una falta de liderazgo y pujanza en Gran Canaria y, ante ese diagnóstico, nos hemos planteado trabajar con otras organizaciones a las que nos unen más cosas de las que nos separan y generar una alternativa. Mi objetivo es que a partir de 2019 no exista Unidos por Gran Canaria, sino una CC por Gran Canaria más fuerte, y que quienes se incorporen a la lista -tanto de Unidos como del resto de formaciones- sean parte del proyecto común que defienda esta isla en el conjunto de Canarias. Para que Gran Canaria sea fuerte es necesario que CC sea fuerte.

¿A quien achaca la responsabilidad de esa falta de pujanza? ¿Al Cabildo?

— Al Cabildo y a otros agentes e instituciones.

También será del Gobierno de Canarias, de Coalición Canaria.

— En otras legislaturas, al Gobierno de Canarias le ha faltado capacidad de liderazgo inversor en la isla, pero no en ésta. Las principales inversiones públicas en Gran Canaria las hace el Ejecutivo, desde el Puerto de Agaete, la carretera de La Aldea, licitaciones publico-privadas como el puerto de Arguineguín...

Entre los acuerdos con partidos locales no citó a Marco Aurelio Pérez en San Bartolomé. ¿Ha desistido?

— No hay ninguna negociación, pero ya me gustaría que se sumara y aportara al Cabildo y al Parlamento la fuerza de un municipio turístico como San Bartolomé, que se ha visto muy perjudicado con las políticas de Antonio Morales.

¿Cuándo estarán las listas?

— En las próximas semanas presentaremos una campaña conjunta para dar a conocer la coalición y en octubre podremos hacer la presentación de todos los cabezas de lista de Gran Canaria y el Parlamento.

Usted habla de un partido fuerte, que debe liderar los cambios en Gran Canaria, pero la realidad es que debe concurrir a las elecciones con otras formaciones y no va a encabezar la lista a las principales instituciones de la isla. ¿Algo falla, no?

— Podríamos tener un resultado mejor que en 2015 yendo solos, pero sería insuficiente. Queremos un muy buen resultado para gobernar, ser claves en los gobiernos y dar una vuelta de tuerca a la isla y que vuelva a liderar el Archipiélago.

¿El enfrentamiento que CC ha tenido con el Cabildo de Gran Canaria le puede pasar factura?

— El conflicto no lo hemos buscado nosotros. La actitud de Morales a veces no es la propia de un presidente de Cabildo. Otra cosa es que la confrontación constante y a veces artificial tenga como objetivo sacar rédito electoral.

¿Es Morales el principal escollo en NC para un acercamiento con CC?

— Él es el primero que se autodenomina escollo. Su posición está más próxima a los postulados de Podemos que al nacionalismo. Es verdad que él no es el presidente de su partido, pero sí es su principal activo electoral. Nosotros siempre hemos tendido la mano a la unidad porque son más cosas las que nos unen que las que nos separan, sobre todo cuando tenemos que defendernos en Madrid de no ser prioritarios.