El envejecimiento y la inmigración condicionan la evolución demográfica. / Juan carlos alonso

Una experta vincula la vivienda vacacional y los desahucios

La catedrática Josefina Domínguez afirma que la población es el «bien más preciado de un territorio» e insta a huir de «visiones apocalípticas»

B. Hernández
B. HERNÁNDEZ Las Palmas de Gran Canaria

La catedrática de Geografía Humana de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPG), Josefina Domínguez, vinculó ayer la relación que existe entre el incremento de la vivienda vacacional y los desahucios, y puso como ejemplo el barrio de Guanarteme, en Las Palmas de Gran Canaria.

La experta participó en la ponencia parlamentaria de estudio 'Sobre el reto demográfico y el equilibrio poblacional en Canarias' y en su análisis, subrayó que es «más sencillo hacer una moratoria que regular la vivienda vacacional», habida cuenta de la diversidad de circunstancias que concurren y de que es una competencia que corresponde a los ayuntamientos.

Domínguez destacó que es muy complicado regular esta modalidad turística que «genera conflictos». A su juicio, su 'ordenación' es compleja, como también lo es limitar la venta de viviendas a extranjeros.

Según los datos que expuso, uno de cada cinco residentes en las islas tiene una segunda residencia (el 20%) y en ese estudio, dijo, «no había inmigrantes o muy pocos». Esta actividad -junto con los nómadas digitales, que denominó «capitalismo digital»- se filtra «de manera tenue, invisible, pero afecta a la situación demográfica del archipiélago».

Recordó que la moratoria no solo tuvo consecuencias sobre la planta alojativa, sino que su impacto fue «definitivo» en los procesos migratorios, pues «empezaron a marcharse» trabajadores gallegos que habían llegado a Lanzarote y Fuerteventura para trabajar en la construcción.

Relación población territorio

La experta hizo hincapié en que la relación poblacion-territorio no es solo numérica, sino que depende de la relación con las pautas de consumo y producción.

En su exposición, calificó la población como «el bien más preciado de un territorio, como ocurre en una empresa», por lo que instó a alejarse de «visiones apocalípticos» a la hora de hablar de demografía y hacerlo desde un punto de vista positivo.

Al respecto, indicó que en el caso de Canarias, el análisis de la población viene marcado por dos variables: la inmigración y envejecimiento. Se trata, dijo, de «dos desafíos», pero también la expresión de «nuestra modernidad social y de nuestra salud económica».

Envejecimiento

  • Barios pobres. El envejecimiento no solo se produce en el campo, sino en las ciudades y va aparejado a la pobreza. «Los barrios envejecen mal y hacen falta políticas de rehabilitación», según Domíngez.

  • 'Guetización'. Alertó contra lo que denominó «guetización» de la población migrante ya que, frente a urbanizaciones de alemanes o ingleses «que se autoexcluyen», se crean barrios de africanos o latinos.

Destacó Domínguez que el crecimiento vegetativo negativo se debe, entre otros factores, al cambio de concepción de la infancia, que en los años 50-60 tenían un papel productivo, sobre todo en tareas agrícolas, mientras que actualmente «son sujetos dependientes que exigen mayor inversión en su futuro». Otra de las variables en el cambio de la sociedad es el «nuevo papel de la mujer en la economía y su cambio ante la reproducción».

Además, señaló que la posición de ultraperiferia de las islas siguen «jugando a favor de no cambiar el modelo de desarrollo» y generar una economía más productiva.

Esta situación ha propiciado un «incremento sostenido» del sector servicios, que ocupa a más del 80% de los trabajadores. En este contexto, subrayó el alto crecimiento de Canarias durante el cambio de siglo, debido a la construcción y el turismo.