Arcadio Suárez

Ecotasa ya

Las excusas para despejar el balón de la ecotasa son todas falaces. Nos dicen que ahuyentaría a los turistas. Falso. ¿Acaso han dejado de ir visitantes a Baleares por esta tasa? No, no ha sido así

NOEMÍ SANTANA PERERA

Turismo de calidad es aquel que visita los lugares que se respetan a sí mismos». La frase es de José Saramago, de cuyo nacimiento se cumplen 100 años el próximo 16 de noviembre, y que no solo escogió esta tierra como suya, sino que fue uno de los grandes defensores de la preservación y la sostenibilidad de nuestro territorio.

En estos meses de verano hemos visto barbaridades, imágenes que nos han puesto los pelos de punta. Turistas bañándose en los Jameos del Agua, influencers buscando selfies o circulando con su bicicleta de montaña por espacios naturales protegidos o grafitis en medio del patrimonio cultural y los yacimientos.

Es urgente revertir esta tendencia. La implantación de una ecotasa en el Archipiélago es una necesidad que no podemos seguir dilatando por más tiempo. Igual que está científicamente demostrado que la explotación del planeta tiene un límite, sabemos que Canarias es un territorio finito, tanto en el agua que podemos desalar, como en el parque móvil que podemos soportar, como en los turistas que podemos acoger.

Nuestra tierra se enfrenta, según un informe de Ben Magec, a un «colapso hídrico». En estos momentos hay 434 puntos de vertidos al mar, de los que solo el 28% cuenta con autorización. Es decir, dos tercios de los vertidos no tienen autorización.

Noemí Santana,Consejera de Derechos Sociales, Igualdad, Diversidad y Juventud del Gobierno de Canarias. / c7

Los turistas gastan durante su estancia el doble de agua al día que un residente. De hecho, un visitante consume de media 289 litros al día, por los 142 litros que gasta un consumidor local.

Las cifras son apabullantes. Uno de cada cinco vuelos que aterrizan en España lo hacen en el Archipiélago. Si se tienen en cuenta únicamente los vuelos internacionales que tienen como destino Canarias, se les puede atribuir la mitad de la huella de carbono total de un año en las islas. Y todo ello en un contexto en el que tenemos los salarios más bajos de España, altos índices de pobreza, precariedad laboral y, sobre todo, el desigual reparto de riqueza.

En Canarias vivimos en una paradoja constante. Se celebra como un gran éxito el aumento de visitas de turistas a nuestra tierra, esto aparejado además a unas tarifas hoteleras que son cada vez más altas. Sin embargo, esto no repercute, como los datos nos demuestran, en una mejora de las condiciones de vida de la mayoría social de Canarias.

Según un informe de la la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), el 1% más rico de la población canaria concentra mayor renta -un 5,52% del total de la región- que el 20% más pobre. Esta diferencia entre los dos extremos es la más abultada de todo el país.

La hora de la ecotasa

Podemos ha sido siempre abanderada y defensora de la puesta en marcha de una ecotasa: así lo defendimos ante nuestros socios de Gobierno y así quedó rubricado en el Pacto de las Flores.

Aún así, estuvimos de acuerdo en posponer su llegada, siendo conocedores de los estragos que generó la Covid en el sector turístico, debido al paro absoluto que vivimos durante muchos meses. No solo dimos respuesta a través del apoyo económico del sector público al privado durante los tiempos más difíciles, sino que supimos leer que no era el momento para ese debate.

Pero, ¿y ahora? El volumen de turistas nacionales que recibe el archipiélago en estos momentos ya supera los niveles precovid. Las playas de Canarias vuelven a estar llenas y los alojamientos turísticos de las islas han colgado el cartel de 'todo ocupado'. El sector turístico, que tan beneficiado se ha visto por ayudas del gobierno y los ERTE, debe ahora demostrar su responsabilidad y apostar por un turismo sostenible.

Hay quien no quiere ni oír hablar de la ecotasa, pero es un debate inevitable. Tarde o temprano se va a aplicar. Les guste a los poderosos o no. Canarias no puede seguir así.

Ni Coalición Canaria ni Partido Popular querrán que salga adelante. Tienen muy claro a quién defienden en el Parlamento y para quién trabajan. Y no se molestan en disimularlo. Las excusas para despejar el balón de la ecotasa son todas falaces. Nos dicen que ahuyentaría a los turistas. Falso. ¿Acaso han dejado de ir visitantes a Baleares por esta tasa? No, no ha sido así. Esta comunidad, que está en el mismo país que

Canarias, y que se dedica al turismo, exactamente igual que nosotras, incluso tiene una dependencia mayor de este sector económico, 10 puntos más del PIB. Y resulta que en Baleares los sueldos son más altos, y los datos de paro y la calidad del empleo mejores que los de nuestra tierra. Hace años que en Baleares se implanta la ecotasa con éxito, gracias a un pacto de Gobierno progresista.

¿Han dejado de ir turistas a París, Lisboa, Roma, Berlín, Viena, Praga o Barcelona porque se pague ecotasa? Para nada.

Hablamos de los destinos turísticos europeos más visitados y concurridos. La ecotasa no reduciría turistas ni haría que gastasen menos. Esto último tampoco es real. Vemos cómo en Baleares, desde la implantación de la ecotasa ha subido el gasto de los turistas. Esta tasa a quien afectaría es a las grandes empresas hoteleras, que verían reducido de manera insignificante sus enormes ingresos.

Y repartirían una pequeña parte de la riqueza que están generando para sí mismos, explotando un patrimonio que es de todos: nuestro sol, nuestras playas y nuestros parajes naturales. Es de lógica y de justicia. Lo importante es hacer pedagogía e informar a nuestra población de qué es lo que está pasando y de por qué no se está generando riqueza en Canarias que repercuta en todos y todas.

El resumen es simple: hay quien se está aprovechando y hay quien les está protegiendo. Y el daño no es solo el injusto reparto de la riqueza, también lo es el impacto medioambiental o a los servicios públicos, que las altas cifras de turistas suponen para Canarias. Un euro por noche no hará descender el número de turistas y, sin embargo, nos permitirá recaudar y generar un fondo para afrontar los retos climáticos: cerrar centrales térmicas, la promoción de las renovables, la gestión del ciclo integral de agua, la reducción y el tratamientosde residuos, el impulso del patrimonio cultural, inversión en I+D, elementos que permiten también compensar la emisión de CO2 de los aviones y la huella ecológica que dejan nuestros visitantes. Parafraseando de nuevo a uno de nuestros vecinos más ilustres, 'turismo sí, pero de calidad'. Así que empecemos a respetarnos a nosotras mismas y a querer a nuestra tierra, para que así nos respete quien viene de fuera.