Como un azucarillo en el café

15/06/2019

Cuentan los asistentes que hubo lágrimas dentro y fuera del salón de plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife cuando se proclamó alcaldesa de esa capital a la socialista Patricia Hernández. Como también cuentan que las hubo entre los vecinos laguneros al ver salir al balcón de la sede municipal a Luis Yeray Gutiérrez, nuevo alcalde y también socialista, flanqueado por Santiago Pérez y Rubens Ascanio -nada menos que los denunciantes del caso Grúas, ese que Coalición Canaria quiere presentar como un pecado venial, de manera que Fernando Clavijo pueda seguir en el Gobierno-.

Se entiende la emoción entre los que ansiaban el cambio, porque estamos hablando de tres décadas con el mismo partido al frente, como también se entiende el gesto de decepción de José Manuel Bermúdez, que es de los primeros en comprobar que efectivamente estamos ante un cambio de ciclo.

Eso fue, por encima de pactos time sharing, algunas traiciones y sorpresas como la del alcalde Santa Cruz de La Palma, que no llevó discurso preparado porque no se le pasaba por la cabeza salir elegido, lo relevante de la intensa jornada municipal de ayer. Se evidenció que el poder que durante años ha disfrutado Coalición Canaria se diluye como el azucarillo en el café. En un café que ha calentado el Partido Socialista; en una taza que lleva también el nombre de Nueva Canarias; con una cucharilla que revuelve Casimiro Curbelo; con Podemos garantizando la calidad del servicio y todo ello sobre un plato que puede ser de Ciudadanos si sus dos diputados tienen la valentía que demostraron ayer los ediles de Santa Cruz de Tenerife. Porque votaron seguramente en conciencia y en coherencia con el cambio y la regeneración que tanto prometieron durante la campaña.

También fue un día para comprobar que el Partido Popular puede conseguir una Alcaldía de relevancia como la de Arrecife con el apoyo de los socialistas y que no pasa nada. Ni se agrietan las columnas del salón de plenos, ni se abren los cielos, ni hay una llamada desde Madrid para abortar la operación. Porque este PP canario ya empieza a ser mayor de edad, tanto que cuando se encuentra con una trampa, la huele al instante y da un paso atrás. Es lo que pasó el viernes cuando se encontraron con Fernando Clavijo y José Miguel Barragán explicándole a Asier Antona que su poder se iba a limitar a rendir honores a la Virgen del Pino, otro tanto a la de la Candelaria y poco más, porque hasta la asistencia a la elección de la Reina del Carnaval de Santa Cruz se lo reservaban para el vicepresidente del Ejecutivo.

Después de lo ocurrido entre el viernes y ayer, no es que se volatilice el pacto de centro-derecha, sino que poco a poco se va borrando del mapa del poder Coalición Canaria. Porque el PP tiene también su cuota en el ámbito local.

Queda ahora que las cuitas entre el Partido Socialista y Nueva Canarias se encaucen. Los responsables del incendio de los días precedentes están más que identificados en el bando socialista. Y todo indica que Casimiro Curbelo empieza a ser el primero interesado en que ese pacto entre fuerzas progresistas se consolide. Porque él estuvo en la reunión del viernes en torno a Clavijo y vio que una cosa es el aprecio personal al todavía presidente y otra embarcarse en un pacto que era trampa en toda regla.

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