Entrevista con... Fernando Clavijo

Clavijo: «Necesitamos un partido de obediencia canaria»

29/07/2018

A menos de un año para las elecciones y designado ya candidato de Coalición Canaria (La Laguna, 1971) a la Presidencia del Gobierno por segunda vez consecutiva, Fernando Clavijo analiza el contexto nacional y sus repercusiones en las islas, al tiempo que hace un llamamiento a cerrar filas para que Canarias no quede como una autonomía de segundo nivel.

— Visto lo ocurrido en el último mes, da la sensación de que la llamada agenda canaria se ha quedado en el limbo en Madrid. ¿Le preocupa esa situación?

— Sí. Creo que la agenda canaria ha sufrido un frenazo. No creo que esté en el limbo porque las partidas presupuestarias están todas, pero evidentemente un cambio de gobierno supone un cambio de interlocutor, volver a explicarlo todo, poner a los ministros en los antecedentes de muchas cosas... Eso fue un poco lo que hicimos esta semana con la ministra Meritxell Batet. Ahora se trata de sacar los expedientes adelante y firmar los compromisos.

— Si nos detenemos con lo ocurrido con la bonificación del 75%, ¿es por desconocimiento de los que han llegado al poder en Madrid o es que estamos ante un PSOE más centralista, o simplemente que desconoce la singularidad canaria?

— Lo del 75% demuestra que hay una falta de conocimiento de los asuntos canarios. Y hay una inercia dentro del propio Ministerio de Fomento y dentro de los partidos, tanto del PP como del PSOE, que entienden que el 75%y el derecho de los canarios a moverse en igualdad de condiciones que todos los españoles lo consideran un privilegio. No es casualidad que por tercera vez se haga referencia a la tarifa bonificable y no a la de servicio regular. ¿Por qué? Porque eso significa que en cualquier momento un ministro puede fijar una tarifa de referencia. Esta semana el PSOE y Podemos tuvieron un papelón en el Parlamento, que demuestra que están sujetos a la obediencia de lo que les digan desde Madrid, porque trataron de justificar lo absolutamente injustificable.

— Al inicio de la legislatura usted subrayó su buena sintonía con Pedro Sánchez, en los tiempos en que CC y PSOE cogobernaban en Canarias. ¿El Pedro Sánchez que está viendo de presidente le parece muy diferente a aquel que usted conoció y trató para resolver incluso diferencias entre CC y PSOE?

— La verdad es que le estoy viendo con mucha agenda internacional, pero más allá de lo que están diciendo los ministros no le estoy viendo acciones más concretas. Yo digo sin tapujos que mi relación con Pedro ha sido muy buena, tanto cuando fue secretario general, cuando le hicieron la gestora que lo echó, cuando volvió... siempre que lo he llamado, ha contestado, y eso lo hago yo también porque creo que es una señal de respeto. Cuando se ha comprometido a algo conmigo, lo ha cumplido. Tendremos la reunión, que la ministra Meritxell nos dijo que intentaría que fuese antes de acabar septiembre, y ahí despacharemos asuntos concretos. Pero tengo que decir la verdad: no puedo criticarlo como persona. Me gustarán más algunas cosas y otras menos como político.

— ¿Y con el nuevo PP nacional ve un partido más a la derecha? ¿Ve un PP con el que le será fácil entenderse a un Gobierno como el suyo, que está en minoría y que hasta la fecha ha contado con el PP canario para cuestiones de calado?

— A Pablo Casado lo conozco poco. Me he cruzado con él en un par de ocasiones, nos hemos saludado y poco más. Creo que efectivamente Pablo Casado identifica un discurso más ideologizado hacia la derecha, más cercano a los postulados de Aznar,. Pero nosotros nos entendemos con todo el mundo y si es una persona que cumple su palabra y habla claro, y las referencias que tengo de él son buenas, pues no vamos a tener ningún tipo de problemas para apoyarnos en los asuntos que consideremos que sean buenos para Canarias.

— ¿No arriesgó mucho CC cuando se presentó la moción de censura a Rajoy oponiéndose desde el minuto uno a aquella operación? Sobre todo para al final abstenerse. ¿Eso no puede pasar a la factura a la relación del PSOE con CC y también a Canarias?

— No. Vamos a ver: no es que nos opusiésemos en el minuto uno, sino que si presentas una moción de censura y quieres el apoyo, lo lógico es que te sientes a negociar. Allí estamos para defender a Canarias, no para salir guapos en la foto. Se ha demostrado en esta legislatura, porque los asuntos canarios se han desbloqueado porque los hemos llevado CC y también Nueva Canarias. Si no, no hay quien eleve la voz por Canarias. Esa es nuestra responsabilidad y no queremos gobernar España, ni queremos tener ministerios o secretarías de Estado, ni estamos tocando en la puerta del presidente... queremos que los asuntos de Canarias salgan adelante y que sean tratados con respeto y justicia. Cosa que hemos conseguido con el PP gracias a que necesitaban el voto de Ana Oramas. A partir de ahí, si Pedro Sánchez -y quiero recordar que en su día le dimos el voto, y fue Podemos quien propició que no fuese investido presidente-, hubiese querido nuestro voto, tendría que haberse sentado con nosotros y fijado unas oposiciones. En ese momento a lo mejor le hubiésemos dado el voto pero no lo hizo: pidió un cheque en blanco por un cambio y nuestra responsabilidad por Canarias nos lleva a no tirarnos a la piscina sin saber si hay agua.

— El nuevo Estatuto de Autonomía está listo para su aprobación. ¿Teme que se quede por el camino por un adelanto electoral?

— Es un escenario posible pero no nos gustaría. Habiendo sacado el REF de la financiación autonómica, cuando se abra el debate del nuevo modelo de financiación, vamos a estar sentados en igualdad de condiciones que otras comunidades. Y si se abre el melón de la reforma de la Constitución y del modelo de Estado, Canarias tiene que tener su Estatuto aprobado para poder estar en la mesa en igualdad de condiciones, e independientemente de que se hayan introducido algunas modificaciones como la propia ley electoral, para nosotros es más importante que se reconozcan los derechos históricos de Canarias y que tengamos un Estatuto de nueva generación. Lo de la ley electoral es, en sentido, algo secundario para nosotros.

— ¿Ve en esa ley electoral nueva el principio del fin de CC?

— No. Si te apoya el pueblo, sea cual sea la ley, ganas; si no te apoya, pues no ganas.

— CC acaba de designarlo candidato. Hace tres años usted dijo que le daba vértigo asumir la Presidencia del Gobierno, ¿ahora le da vértigo verse de nuevo de candidato?

— Es un escenario distinto. Ahora tengo tres años de gestión. Yo venía de un Ayuntamiento, de una Alcaldía, y la Comunidad Autónoma era una administración que desconocía. Ahora ya lo conozco. Tuve que trabajar y estudiar mucho y los seis primeros meses fueron intensos para empaparme de todos los asuntos. Ahora no siento vértigo, más allá de lo que uno siente cuando se presenta a un examen, a una prueba, y todavía no estoy en esa clave. Después de marzo tendré esos nervios.

— Uno va al examen y más o menos tiene claro qué nota puede pasar. ¿Cuál es su buena nota para esa segunda cita electoral? ¿18 diputados y segunda fuerza en votos? ¿Por encima de eso? ¿Por debajo dónde está el suelo del fracaso?

— Yo me planteo ganar en diputados y en votos. El contexto varía porque ahora estará dentro Ciudadanos, que se quedó fuera por el tope electoral, pero yo aspiro a ganar y con ese compromiso accedí a presentarme y accedieron a votarme para ser el candidato. A partir de ahí esto es como cuando competía en deportes: uno se prepara, lo hace lo mejor posible y después ya se verá el resultado, porque el pueblo es soberano y el pueblo decide.

— ¿Pero saldrá a competir con una preferencia previa en cuanto a posibles aliados para un pacto? ¿Con el PSOE con el que ya gobernó o con el PP con el que hasta ahora se ha entendido para asuntos como los presupuestos o la Ley del Suelo?

— A partir de ahí va a marchar mucho el resultado de las corporaciones locales, los cabildos, el número de diputados que tengamos las distintas fuerzas, si puedes sumar con uno solo o no... yo creo que podremos sumar solo con uno. Pero son muchas las condiciones, porque una cosa es llegar a un pacto de gobierno, firmar y distribuir consejerías, y otra cosa es la convivencia.

— ¿La posibilidad de una confluencia entre CC y NC fue el sueño de un día? ¿Lo damos por descartado? ¿Es retomable?

— No doy nada por descartado. Esta tierra necesita un partido nacionalista fuerte, un partido de obediencia canaria. Creo que ideológicamente las diferencias con Nueva Canarias son evidentes pero fueron evidentes también cuando se conformó CC: Asamblea Majorera tenía unas posiciones ideológicas muy distintas a las de API, por ejemplo. Pero creo que por responsabilidad, en estos momentos de centralismo absoluto del Estado, Canarias necesita tener representantes que la defiendan. El otro día escuchaba a Román en una entrevista y venía a decir que yo sería el único candidato de CC que no iba a ser presidente; tendrá que decidir el pueblo, pero si yo no fuese el presidente, me gustaría que el presidente fuese alguien de Nueva Canarias, porque estoy convencido de que defenderá y representará a esta tierra mejor que otros que tendrán que pedir permiso en Madrid o en Barcelona para tomar decisiones.

Clavijo: «Necesitamos un partido de obediencia canaria»

— Acaba de hablar de un partido nacionalista, de obediencia canaria. ¿Me quiere decir qué pinta en ese contexto un acuerdo como el firmado entre CC y Unidos, el partido de Bravo de Laguna?

— Es un acuerdo de alguien que militó en un partido estatal y que se ha dado cuenta de que esta tierra tienes que tener las manos libres para defenderla y no estar sometido a otros intereses. Pongo un ejemplo práctico: ¿usted cree que es casualidad que ahora la ministra de Hacienda proponga darle tres décimas más de déficit a las comunidades que no han hecho la tarea y que a aquellas que hemos cumplido nos castigue y nos deje incrementar el dinero? No. Eso está sometido a la presión de Andalucía y Valencia, porque ahí gobierna el PSOE. ¿Y qué cree que van a votar hoy [por el viernes] los diputados canarios? Van a votar que castiguen a Canarias y que beneficien a Andalucía y Valencia, que no han hecho la tarea, cuando los socialistas nos criticaban a nosotros por ser los campeones del cumplimiento y ser tan diligentes. Pongo un ejemplo con el PP: ¿qué hicieron los diputados del PP cuando le quitaban en la legislatura pasada el dinero de carreteras a Canarias y se lo daban a Galicia, Valencia y Madrid? Y tuvimos que ganarlo en los tribunales. Lo digo con claridad: con Nueva Canarias tengo mis distancias ideológicas en algunos asuntos -la verdad es que no tantos, pero sí en algunos- pero tengo que reconocer que en el momento de defender a esta tierra, sé que estarán defendiendo a Canarias.

— Después de lo que acaba de decir, ¿es Antonio Morales una china en el zapato de una confluencia nacionalista?

— No lo sé. Si es una china es en el zapato de ellos, no en el mío.

— ¿Pero le incomoda que Antonio Morales habla siempre de «CC-ATI»?

— En absoluto. Yo estoy muy orgulloso siempre de mi pasado.

— ¿De verdad es pasado o sigue ATI presente? ¿Es ésta una CC más parecida a las AIC?

— En absoluto.

— A usted se le identifica con la aparición de un neoinsularismo, incluso un cantonalismo insular.

— Pero vamos a ver: una mentira por mucho que se repita no se convierte en verdad. Cuando tú llevas los acuerdos y tienes la unanimidad de la Fecai, o cuando llevas acuerdos y solo un Cabildo se opone, ¿quién es el insularista? ¿El de una isla que se opone o el de las otras? Si fuese malo para las islas, se opondrían todas. Lo vimos con el Fdcan, con la propia Ley del Suelo, con el apoyo de la Fecai y la Fecam. Lo otro es un discurso político en el que alguien se puede sentir cómodo pero que no obedece a la realidad.

— La Ley del Suelo ha sido una apuesta por menos control autonómico y mayor responsabilidad insular y local. Con el alquiler vacacional, la crítica es la misma: la Comunidad Autónoma está haciendo dejación de sus responsabilidades... ¿Eso no es demasiado arriesgado viendo la evolución urbanística de Canarias?

— No, no. Nosotros definimos en el decreto de alquiler vacacional unas reglas de juego para toda Canarias, pero luego hay que entender que la realidad de Lanzarote y Fuerteventura, con las miles de camas que tienen, no puede ser la misma que la de La Palma, La Gomera o El Hierro. Si quiero en un decreto abarcar dos realidades distintas, estoy perjudicando a una de las islas. Lo que digo es: defino las reglas de juego y luego que cada isla defina en su plan insular qué oferta quiere tener. Yo puedo, con una regulación laxa, reventar el mercado de camas hoteleras sin tener siquiera el control del número de camas. Eso puede desde bajar el precio a generar problemas de convivencia en las zonas residenciales. Si se quiere simplificar en un titular, lo puedo entender, pero yo tengo la responsabilidad de defender que la principal industria económica, la que más empleo y riqueza generan, la controlemos desde los poderes públicos, y no que la controlen plataformas digitales en Alemania o en Holanda. Mientras yo esté, lo voy a ejercer así. Ahora, que La Palma y El Hierro, que tienen menos camas y tiene siete puntos más de desempleo, pueden, entre turismo rural y vacacional, contar con más camas, pues fantástico. Pero el argumento es el mismo: que lo defina cada isla.

— El consejero Baltar presentó esta semana las cifras de la lista de espera, que sigue bajando. ¿Pero está bajando a costa de enriquecer a las clínicas privadas?

— No. En absoluto. El porcentaje de recursos destinado a la sanidad pública es muy superior al que destinaba el anterior consejero, Jesús Morera. Sigue bajando porque se ponen recursos, se opera los fines de semana, se hacen pruebas diagnósticas, se está alquilando quirófanos privados para que los cirujanos operen... Estoy contento por tres cosas: se está atendiendo mejor y más rápido a los ciudadanos de Canarias, que es mi preocupación y mi compromiso; la segunda, porque la productividad está aumentando, y la tercera, y que pasa desapercibida, porque hay determinadas áreas en las que necesitamos gestores profesionales, y no ideólogos políticos que juegan a hacer política con la sanidad de las personas. Eso lo está demostrando Baltar de manera notable.

— ¿Y por qué en la dependencia la lista de espera baja mucho más lentamente?

— Porque tenemos un problema de falta de trabajadores sociales.

— Pero en una autonomía donde la economía va bien, donde sobran las recursos, ¿por qué no ponen más recursos?

— No, no. El problema no es el dinero, que lo tenemos; el problema es que hay que hacer una oferta pública de empleo, que hay que hacer un proceso de selección y luego incorporarlo. Y hasta el año 2017 no se han abierto las ofertas públicas de empleo. Pero hasta que los incorporemos puede ser el año 2020 o 2021 y no podemos esperar tanto. Por eso hemos hecho tres cosas: con ayuntamientos y cabildos, les hemos dado el dinero para que lo gasten ellos; hemos intentado ir a los colegios profesionales para contar con ellos, pero los funcionarios nos dicen, y es razonable, que debe contarse con ellos; y la tercera acción es abrir las horas extra, que antes no se podían pagar, para sacar adelante los expedientes, y están trabajando a destajo. En el primer semestre del año se han dado 1.900 altas más que en el mismo periodo del año anterior.

— Me puede explicar ese empeño en que los videojuegos entren en la actividad escolar. Puedo entender que se apueste por el videojuego como nicho de negocio, pero de ahí a meterlo en las aulas... ¿Es el lado friki del presidente llevado a la gestión pública?

— No, no. Es el lado frío del economista. Primero hay dos errores en el planteamiento: no es en la actividad escolar, sino en la extraescolar, como puede ser el tenis de mesa, el ajedrez, baloncesto, fútbol... Y segundo, no son videojuegos: son eSports. Son cosas distintas. El eSport será olímpico, sino en los próximos Juegos en los siguientes...

— ...también el boxeo es olímpico y hay gente que dice que no debiera ser deporte.

— Vale, pero representa los valores del olimpismo: citius, altius, fortius...

— ...y hay gente que muere practicando el boxeo, como también hay médicos que dicen que los videojuegos, si no hay un control, tienen un riesgo.

— También hay gente que muere corriendo un maratón o jugando al fútbol sala... Pero el argumento suyo lleva precisamente a la clave: hay un aspecto económico, porque los eSports mueven miles de millones en programación, diseño, aplicaciones, publicidad... luego es un negocio en el que, al estar Canarias conectada por el cable submarino, no tenemos desventajas, sino lo contrario, porque estamos viendo que el sitio preferido por el nómada digital en todo el mundo es Gran Canaria. Y en segundo lugar, me permite, con 16 millones de turistas, generar un conocimiento y poner a Canarias en el escaparate como un sitio amigable donde desarrollar los eSports.

— ¿Pero qué pinta esto en el aspecto educativo?

— Los niños hoy no ven ni la tele; están con el móvil. Hay un mundo en ese campo -y yo reconozco que he sido un poquillo friki toda mi vida- y es totalmente ajeno para la mayoría de los adultos. Y hay que educar al niño para que camine en ese mundo, igual que lo educamos en drogodependencia o violencia de género. Para decirles que no pueden estar 24 horas con el móvil, que tienen que descansar, que tienen que hacer un uso responsable, que hay que saber quién puede estar al otro lado de la red, que no se puede estar siempre sentado, que hay combinarlo con hábitos de vida saludable... Y además de manera voluntaria, porque no obligamos a ningún centro educativo. Veremos cómo funciona pero prefiero que haya profesores que estén en ese campo a que los niños estén solo con los colegas y los padres sin enterarse de lo que están haciendo.

— ¿Le quita el sueño lo que pueda pasar en el Ayuntamiento de La Laguna, que haya una censura y entre un equipo con voluntad de levantar alfombras?

— En absoluto. Hay tres cuestiones: la primera es que no me quita el sueño porque si se pudieran poner de acuerdo, ya lo hubieran hecho; la segunda es que pueden levantar las alfombras, las mesas, las sillas y los suelos porque lo que hay es una gestión de muchos años seria y rigurosa, tanto es así que se tienen que inventar casos y sumar expedientes y expedientes para intentar hacer sospechoso y punible que renovemos, por ejemplo, un contrato para pisos tutelados de menores sin tutela o para renovar convenios en atención a violencia de género; y lo que me preocupa es la imagen que están dando de la ciudad, porque La Laguna no se lo merece. Me entristece que, lejos de lo bien que lo está haciendo el grupo de gobierno, haya una oposición destructiva.

Clavijo: «Necesitamos un partido de obediencia canaria»

— ¿Admite al menos que los casos Grúas y Reparos con dos espadas de Damocles sobre el candidato Clavijo?

— No. No entiendo por qué.

— Porque puede llegar una imputación del candidato y presidente, una declaración de investigado.

— Buenos, vamos a ver porque esto es curioso: varios partidos denuncian una cuestión y cuando el juez me llama y tiene en cuenta mis derechos, tengo que dimitir... Por tanto, lo utilizan para desgastar políticamente. No entiendo ese juego. Yo soy claro y las cosas se explican. Yo ya estuve imputado y se archivó todo con absoluta normalidad. Y estuve nueve meses con el teléfono intervenido y mis correos también y no hubo nada reprochable. Me gustaría saber cuántos de estos que critican están dispuestos a poner nueve meses de conversaciones y correos a disposición judicial.

— ¿Le ha incomodado la noticia del nombramiento de Ornella Chacón al frente de Puertos del Estado?

— En absoluto. Con Ornella la relación siempre fue a nivel personal exquisita. Hubo muchos problemas y dificultades pero como compañera de gobierno la relación siempre fue excelente. Es una persona muy afable y agradable. Es todo lo contrario: me alegra que una canaria esté ahí.

— ¿Ese nombramiento cortocircuita o ralentiza los planes de CC para un cambio en la presidencia de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz?

— No tiene por qué. En caso de que se produzca el cambio, le compete al Gobierno proponer y a la administración del Estado decidir.

— Ese cambio se planteó cuando el PP estaba en La Moncloa pero ahora las circunstancias han cambiado pero ¿la hoja de ruta de CC sigue siendo que haya ese cambio en la Autoridad Portuaria de Santa Cruz?

— Nosotros trabajamos para llegar a un acuerdo sobre los órganos dependientes del Parlamento y se pusieron sobre la mesa muchas cartas, entre otras las autoridades portuarias. Se han cumplido los acuerdos con el PP en el Consejo Consultivo, la Audiencia de Cuentas y el Diputado del Común y los cambios tendrán que venir si hay consenso y acuerdo.

— Ahora con el PSOE gobernando en Madrid, ¿un cambio otra vez en la Autoridad Portuaria de Las Palmas está en la hoja de ruta?

— No está en la hoja de ruta.

— ¿Y si lo pide el PSOE?

— No soy de los que hacen política-ficción. Si lo pide, tendrá que argumentarlo.

— Cuando su Gobierno empiece a confeccionar los presupuestos del año que viene, ¿con quién cuenta para sacarlos adelante? ¿El PP o el PSOE?

— Yo quiero contar con los 60 diputados...

— ...vayamos al mundo real.

— [Sonrisas]. A partir de ahí se volverá a hablar con todas las fuerzas políticas. Creo que el PSOE tiene mucho que decir en este presupuesto y es algo fundamental saber si Canarias va a tener 598 millones de euros más o no. Si por culpa del PSOE no tenemos 598 millones de euros más, es decir, todo aquello que criticó en los presupuestos anteriores, lo del austericidio y que éramos los primeros en cumplir en la clase... pues va a tener difícil mantener en el Parlamento su posición. Son ellos quienes tienen que mover la primera ficha. Si no mueven ficha, mal empezamos; si lo hacen, iremos hablando. Pero no tenemos un socio preferente.

— Lo cierto es que hubo unos meses de flirteo evidente entre su Gobierno y su partido con el PSOE de Ángel Víctor Torres y eso se rompió tras el fracaso de las candidaturas para el Consejo de RTVC. ¿Justificó lo ocurrido esa ruptura o rompieron ustedes porque tenían la sensación de que Torres no controlaba el partido?

— No se ha roto la relación. La que hay con Ángel Víctor es buena. Creo que es buena con todos los portavoces y los partidos, aunque desde posiciones ideológicas distintas. Creo que el hecho de que no saliesen elegidas las candidatas al Consejo de RTVC fue un problema de disciplina interna del PSOE, con una fuga de un voto que procedía del Partido Socialista y que hasta este momento Ángel Víctor no ha sabido explicar y ni sabe quién ha sido. Al final creo que hubo falta de decisión y de compromiso en distintos asuntos y eso fue lo que produjo que no hubiese acuerdo. Aceptamos el 75% de las sugerencias del PSOE a los presupuestos y sin embargo no dio su voto a favor. Y lo mismo con Podemos. En eso hubo posicionamientos de cara a la galería, por su estrategia electoral, que impide estar a favor del Gobierno y eso impide acuerdos.

— ¿Al candidato Clavijo le gustaría que el candidato del PSOE fuese Ángel Víctor Torres u otra persona? Pensando en contienda electoral y en posibles pactos tras las elecciones.

— Literalmente: no voy a fastidiar a Ángel Víctor diciendo que lo prefiero a él, aunque la tentación es grande. [Sonrisas]. De verdad que me da igual el candidato: deben decidirlo las bases del PSOE.

— ¿Y en el caso del PP? ¿Prefiere a Asier Antona o cree que tras lo ocurrido a nivel nacional puede haber sorpresas?

— No lo sé. Cada partido tiene su vida propia. Ellos querrán poner a cada persona que represente mejor los valores del partido y sus expectativas electorales. Lo importante es que el día después seamos capaces de entendernos, que haya interlocutores para hacer gobierno o hacer oposición, para lo que toque. Porque estamos en un momento crucial, con muchos derechos por consolidar, en el que necesitamos que los canarios estemos unidos y que podamos reivindicar ante un proceso recentralizador del Estado que somos distintos, porque corremos el riesgo de que lo se ha ganado en estos tres años y pico se pierda por otros intereses que no sean los de los canarios. Hay momentos en que tenemos que plantarnos, pero todos, y no solo el Gobierno.

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