Louise Penny escribe sobre personas que llegan al extremo

05/02/2018

La canadiense Louise Penny dice que no retrata «a asesinos en serie».

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La escritora canadiense Louise Penny, una de las damas negras del género con su serie del inspector Armand Gamache, asegura en Barcelona que no escribe sobre «asesinos en serie, sino sobre seres humanos que llegan al extremo».

Penny, periodista y escritora anglófona que vive en una pequeña población de la francófona Quebec, se encuentra en Barcelona con motivo del festival BCNegra y asegura que «lo importante no es tanto el crimen como lo que lo rodea y que el lector, si no perdonar, llegue a entender cómo ha sucedido ese asesinato».

La autora tiene muy presente la cita de una monja estadounidense que trabaja en el corredor de la muerte, que le ha marcado: «Nadie es tan malvado como el peor de los actos que ha cometido».

De hecho, reconoce: «El tema del perdón está muy presente en mis libros. Es algo importante para nosotros mismos, porque cuánto tiempo puedes seguir manteniendo un odio visceral. Perdonar no lo hacemos por los demás, sino por nosotros».

Periodista antes que escritora, Penny ha escrito ya trece novelas de Gamache, de las cuales se han publicado en España la primera, Naturaleza muerta (Factoría de ideas), y posteriormente Salamandra ha editado, a partir de la quinta: Una revelación brutal, Enterrad a los muertos, El juego de la luz y Un bello misterio.

La mayoría de sus libros, señala Penny, están ubicados en Three Pines, un tranquilo pueblecito de las afueras de Montreal, que «al ser tan pequeño no puede ser escenario» de todas sus novelas.

Louise Penny escribe sobre personas que llegan al extremo
Crimen dentro de un monasterio

Su libro Un bello misterio está ambientando en el imaginario Monasterio de Saint-Gilbert-Entre-les-Loups. En ese lugar dos docenas de monjes de clausura viven entregados a la contemplación, cultivan un huerto, recogen los frutos del bosque, son autosuficientes y, sobre todo, cantan.

Crimen y monasterio, ese binomio que rápidamente hace resonar el título El nombre de la rosa y su autor Umberto Eco, proporcionan a Louise Penny interesantes elementos argumentales.

«Un lugar cerrado, una buena ubicación a orillas de un lago rodeado de bosques, una vida de aislamiento, casos de abusos sexuales y, sobre todo, la música, el motor de esta novela, ya que se produce una aparente contradicción entre una comunidad de clausura y el canto gregoriano que los ha hecho célebres en todo el mundo», apunta la escritora canadiense.