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La plasticidad radical del blanco y negro

La plasticidad radical del blanco y negro

Obras de gran formato, algunas de ellas de insignes autores, como Pablo Palazuelo y Antoni Tàpies, ambos reconocidos con el premio Velázquez, se pueden ver en la muestra colectiva que, bajo el título de Inequívoco, se exhibe en la Fundación Canaria para el Desarrollo de la Pintura hasta el próximo 16 de mayo.

Lunes, 28 de enero 2019, 11:15

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Las dieciséis piezas concebidas por autores dispares europeos y americanos entre 1994 y la actualidad tienen solo un aspecto en común: el uso del blanco y negro, una reducción cromática que confiere mayor contundencia a las imágenes. Algunas pinturas adquieren un aspecto casi documental y un gran dramatismo, mientras que en otras el contraste monocromo guía la mirada del espectador de una forma inequívoca.

Las obras, pertenecientes a la colección de la fundación, invitan a realizar un recorrido monocromo por los estilos y lenguajes de la pintura contemporánea. «La más antigua es el grabado de Juan Muñoz, de 1994, y la más reciente, de 2017, es de Adam Pendleton», explica Yaiza Tranche, directora de la Fundación para el Desarrollo de la Pintura y comisaria de la muestra.

El recorrido se inicia con un óleo de Christoph Steinmeyer (Düsseldorf, 1967), en la que un par de maletas abiertas rodeadas de objetos parecen diluirse poniendo a prueba la percepción del espectador. «Une motivos cinematográficos con la pintura», explica la comisaria sobre esta pieza enfrentada al mensaje insólitamente explícito de Vânia Mignone (Sao Paulo, 1967) que acompaña una planta del texto 20 días contigo.

Más misteriosa es la negrura minimalista y musical de la obra De Somnis de Pablo Palazuelo (1915-2007).

En un salto temporal y estilístico, el estadounidense Adam Pendleton (Richomnd, 1984) presenta una serigrafía pintada con spray donde se intuye gente transitando por la calle. El dramatismo del blanco y negro le confiere un carácter reivindicativo. La idea de conflicto asoma en la relectura que hace Santiago Idáñez de la pintura de Caravaggio, Judith y Holofernes, y en la obra donde Paco Pomet (Granada, 1970) retrata una especie de atentado en el que las víctimas son muñecos de Epi y Blas.

De Tàpies se exhibe Muntanya blanca (2004). Igual de mística es Solo Solo, de José Bedia (La Habana, 1959), una abigarrada composición sobre fondo negro. Obras del canario Juan Gopar (Lanzarote, 1958); la brasileña Sandra Cinto (Santo Andre, 1968), Erik Beltrán (Ciudad de México, 1974), Juliao Sarmento (Lisboa, 1948), Juan Uslé (Santander, 1954), Raúl Domínguez (Barakaldo, 1984) y Fernando Bryce (Lima, 1965).

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