La autenticidad del trabajo interminable

29/01/2018

Paco Sánchez labora y reelabora constantemente el color y la forma. Insiste incansable. Nos agobia con la luz y nos dirige hacia la horma-norma de la forma.

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Lo he afirmado en otras oportunidades y hoy lo reitero: a Paco Sánchez no se le debe entender sino desde la emoción. Y es este sentimiento el que amalgama la obra, completando el acercamiento al «pensamiento del lienzo», al acercamiento o rechazo de la realidad impuesta por el artista. No existen alternativas, ni olvidos.

Esta es la evidencia: todo ha de encajar con la fuerza de lo natural aunque a veces desconozcamos dónde está el Norte o el Sur, el arriba o el abajo.

He aquí el puzzle razonado y sereno: la ubicación de la materia en el espacio-tiempo.

Sorprendente descubrimiento es el del orden impuesto.

La obra de Paco Sánchez se agranda como una bola de nieve en su inercia de rodamiento, ritualizando la magia. Lo que cuenta es misterioso, pero a la vez familiar; es geográfico y telúrico y totémico, desembocando, al fin, en el amplio o estrecho embudo de lo actual, según se observe.

De un lienzo a otro van saltando las imaginarias figuras tan prístinas, hasta convertirse en realidades contemporáneas, pero con un hieratismo en el movimiento captado y capturado que provoca el suspense de la próxima entrega.

Las delicadezas de las figuras de los primeros planos –a veces tan femeninas– impiden paradójicamente una progresión hacia el interior del cuadro. Por mucho esfuerzo que se haga, el recorrido es en vano. Existe un muro de cristal translúcido e infranqueable que permite una visión paisajística general, mas imposible de explorarse in situ por los inextricables vericuetos del suave y placentero laberinto que es la obra de Paco Sánchez.

Laberinto du plain air, laberinto de exteriores, laberinto delicuescente, en la observación serena, patrimonio del espectador tranquilo, al fin fruidor.

Se hace necesario intercalar la galería de retratos de personajes (flora y fauna incluidas) que Sánchez incorpora en su personal iconografía. Tiempo habrá – eso espero – para que los eruditos estudien y expliciten, fichen y cataloguen el mensaje cultural y semiológico de su obra.

Afortunadamente, el profesor F. Castro, ya nos ha ilustrado con exactitud y extensión sobre algunos rasgos propios del idiolecto del artista.

¿Cuál es el ámbito en donde se desarrolla la obra de Paco Sánchez?

¿En qué espejo del espacio-tiempo real o metafísico se refleja su pintura?

Si alguien pensara que Paco Sánchez es un ingenuo, se equivoca.

Su obra es compleja, plena de claves culturales e identitarias, quizás hasta arqueológicas; llena de rituales – simbología y magia – en donde la libertad de las figuras, árboles, seres y arquitecturas en movimiento son el resultado de la memoria hecha fragmentos: todo muy impreciso. Todo está de paso, casi siempre en tránsito. El inconsciente es la memoria visual y el corta y pega de Paco Sánchez.

El paisaje que construye crea la consciencia de su entorno – junto a la memoria y la imaginación – constituyendo una procesión como una historia de lo interminable que nos proporciona a su vez un enigma poblado de figuras planas y no gestuales – como emblemas o hieráticas esculturas – colectivas o individuales, cercenadas a veces las extremidades; cofrades que parecen querer dar una oportunidad a la luminosidad a través del color.

Magia de sombras ahora, invenciones e interpretaciones artísticas después.

¿Y la tradición? Paco Sánchez es un contemporáneo actual y transgresor, serio y jocoso, adusto y expansivo, innovador e interpretador. ¿Qué tradición?

¿Es que ha usurpado Paco Sánchez la identidad que muestra, que indaga, que busca, que encuentra o es la que le pertenece por derecho propio de creación, invención o tal vez la de una supuesta herencia ancestral?

El convencimiento íntimo de su realidad pictórica – íntima también – es una condición inviolable de su actitud y capacidad creacional evidente y paradoxal, anexa – quién sabe – y repito al paradigma del qué son las Islas Canarias como vehículo de claves culturales e identitarias, tal vez arqueológicas.