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‘Dancer’

05/02/2018

Este documental retrata estupendamente el ascenso al olimpo y el descenso al infierno del bailarín Serguéi Polunin.

Las Palmas de Gran Canaria
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A nadie se le escapa la exigencia física que, a nivel profesional, implica la danza, tanto clásica como contemporánea. Pero este arte también tiene la peligrosa capacidad de devorar mentalmente a los bailarines. En buena medida, se debe también a un reflejo de los límites físicos a los que se llega.

El bailarín ucraniano Serguéi Polunin es un ejemplo perfecto para descubrir el complejo universo de un profesional contemporáneo de la danza, tal y como pone de manifiesto el documental Dancer, de Steven Cantor.

Polunin era un fenómeno desde niño y así quedó demostrado cuando se convirtió, con apenas 25 años, en el bailarín principal del Royal Ballet de Londres.

El público y la crítica lo adoraban, gracias a su don natural y a su privilegiado físico. La elegancia con la que acometía el repertorio dejaba con la boca abierta. Pero aquel mundo de éxito tenía una cara oculta y perversa. No era feliz. Ni sobre el escenario ni fuera del mismo. La separación de sus padres, la noche londinense que le llevó a coquetear con la cocaína, y sus propias inseguridades vitales le llevaron a parar. Dejó de la noche a la mañana la compañía y se fue a Moscú, donde tuvo que empezar casi de cero, porque, aunque parezca increíble, allí no contaba con la fama de la que disfrutaba en Occidente. Tras pasar por distintas compañías de segunda fila, se abrió a la danza contemporánea y un vídeo en youtube, filmado por David LaChapelle con la canción Take Me to Church se convirtió en un fenómeno mundial y lo devolvió a la vida.

Más información

Título original: Dancer.

Director: Steven Cantor.

Año: 2016.

Nacionalidad: Reino Unido.

Duración: 85 minutos.