Al ritmo del machismo

La retirada del apoyo económico de los cabildos de Tenerife y Gran Canaria a los conciertos de Maluma ha abierto un debate sin precedentes en las Islas.

CARMEN DELIA ARANDA | LUISA DEL ROSARIO

Las redes sociales tienen bastantes aspectos positivos. Entre ellos, el que la ciudadanía pueda ponerse directamente en contacto con sus responsables políticos. Fue el caso del presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, quien se vio sorprendido por las preguntas que le hacían en su cuenta. La Corporación insular tinerfeña subvenciona el Festival Mar Abierto y, dentro de la agenda de conciertos aparece Maluma, un cantante cuyas letras rebosan de contenido machista.

Alonso anunció a golpe de tuit que se retiraba la subvención a este acto invirtiendo, seguramente, el mismo tiempo que antes había empleado en rubricar el apoyo al festival. Un día después el Cabildo de Gran Canaria, a través del consejero de Cultura, Carlos Ruiz, hacía lo propio.

El debate está servido. Algunos ven en esta decisión un acto de «censura». Pero lo cierto es que ninguno de los cabildos ha emitido una orden de prohibición, sino que han retirado su apoyo económico. Aún así, desde Podemos en Gran Canaria se denuncia que solo es un acto de maquillaje pues el logo de la Corporación insular sigue en el cartel promocional del concierto de Maluma.

La polémica generada en torno a estos conciertos se suma al debate sobre a qué otorgan subvenciones las administraciones públicas. ¿Debería recibir subvención pública una fundación como Hazte Oír que proclama mensajes transfóbicos? ¿Debería mantenerse con dinero público la Fundación Nacional Francisco Franco dedicada a exaltar la figura del dictador? ¿Deben las administraciones públicas sustentar espectáculos en los que se fomente el sexismo, la degradación de las mujeres y actitudes que culminan en la violencia de género? La única respuesta razonable es que no, porque subvencionando estos espectáculos se está incumpliendo la ley, tanto la de Igualdad estatal como la Ley Canaria de Igualdad. La cuestión, en todo caso, pasa a ser cómo controlar que el dinero público no fomente este tipo de contenidos. La incorporación de protocolos y la formación en la perspectiva de género parecen ser la solución.

Un protocolo contra la subvención

El Instituto Canario de Igualdad (ICI), órgano dependiente del Gobierno de Canarias, promoverá la adopción de «un protocolo» que evite que «las manifestaciones machistas» logren subvenciones públicas. Así lo explicó la directora del ICI, Claudina Morales, para quien es necesario que se sumen a esta iniciativa todas las administraciones públicas.

Para Morales, parece claro que hay un aumento o «proliferación» de contenido machista en distintas manifestaciones culturales. «Cada vez hay más letras que atentan contra la dignidad de las mujeres», apunta la directora del ICI, algo que, a su juicio, «hace necesario establecer un protocolo para evitar que le lleguen subvenciones».

Morales respondía así a la polémica generada en torno a Maluma y el hecho de que tanto el Cabildo de Tenerife como el de Gran Canaria decidieran retirar la ayuda económica a sus conciertos.

«Queremos hacerlo con otras administraciones públicas porque está dentro del marco institucional evitar que todas estas manifestaciones machistas se fomenten, así que pretendemos que este protocolo se aplique en el Gobierno canario y en el resto de las instituciones».

Evitar que el dinero público contribuya a fomentar el machismo fue el argumento que dieron públicamente el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, y el consejero de Cultura del Cabildo de Gran Canaria, Carlos Ruiz. «No soy partidario de que el dinero público contribuya a difundir letras de este tipo», insistió Ruiz al responder a CANARIAS7.

«Viendo la situación sería partidario de poner algún tipo de epígrafe en las convocatorias de las subvenciones públicas que haga que no se acabe colaborando financieramente en proyectos que fomenten la desigualdad», añadió Ruiz al conocer la idea de Claudina Morales de establecer normas que defiendan la igualdad en el reparto de subvenciones.

«Viendo la polémica te das cuenta de que muchas veces hay cuestiones que no controlas», dijo Ruiz en referencia a que es muy complicado conocer de antemano el contenido concreto de cada canción o cada espectáculo. «Por eso soy partidario de estudiar de qué manera podemos controlarlo y meter en las convocatorias públicas de subvenciones que no se fomente la desigualdad», dijo.

Para Claudina Morales, se trata, además, de evitar la contradicción de, por un lado, impulsar políticas que favorezcan la igualdad y en contra de la violencia machista y, por otro, colaborar económicamente con manifestaciones que fomentan justo lo contrario.

«Tanto desde el Gobierno de Canarias como desde el resto de instituciones de las islas estamos haciendo un esfuerzo en prevención de la violencia machista y, además, ese esfuerzo es importantísimo y muy enfocado a jóvenes y adolescentes que es, precisamente, muchas veces el público de estas manifestaciones machistas. Tenemos que alcanzar el compromiso de todos de no apoyar estas manifestaciones», repitió la directora del ICI.

Además del Instituto de Igualdad, el Gobierno de Canarias incluye en su organigrama una Consejería de Igualdad, que dirige, José Miguel Barragán, y de la misma manera, cabildos y ayuntamientos sostienen consejerías o concejalías de igualdad.

Todas ellas se suman al minuto de silencio que se organiza con cada nueva mujer asesinada, celebran el Día de la mujer y el Día contra la violencia machista, pero hasta ahora, al menos, no han impulsado que se incluya un informe de impacto de género en los proyectos que solicitan subvenciones públicas.

«El protocolo en el que pensamos podría ser pedir un compromiso a las personas que organizan espectáculos, que hagan una declaración o un informe que garantice que no se va a ir en contra de la igualdad», dijo Morales.

Lo cierto es que las leyes, incluida la de presupuestos generales, deben acompañarse de un informe de impacto de género. Se trata de un documento dirigido a «facilitar la incorporación de forma activa del objetivo de la igualdad de mujeres y hombres en la elaboración y aplicación de las normas y actos administrativos».

Según relató Morales, las actuaciones de Maluma en Gran Canaria y Tenerife no son las primeras que generan preocupación en el ICI. «El tema ha surgido más veces. Este caso se ha hecho público, pero ha habido otros. Cuando tenemos conocimiento actuamos, pero es verdad que nadie está al tanto de todo, surge porque te llaman y te dicen qué pasa, por eso el camino debe ser el que decía antes, el del compromiso y si no se cumple se retiran las subvenciones».

Para José Antonio Ojeda, delegado en Gran Canaria de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género, el problema «no es solo Maluma, es en todo». Por eso, añade, «desde la Red Feminista llevamos varios años insistiendo en el tema de la igualdad transversal: en el deporte, en juventud, en cada festejo o cuando se da dinero público a una asociación de vecinos. Hay que saber para qué se va a usar ese dinero. Lo mismo que no subvencionas una fiesta con alcohol para menores no puedes subvencionar algo si tiene contenido machista, que va desde canciones a elecciones de reina de belleza infantiles. Todas esas cosas hay que ir evitándolas», dice.

De momento, solo hay un compromiso verbal de que el ICI piensa actuar para lograr erradicar las subvenciones a productos culturales machistas. Depende de la sociedad que finalmente se convierta en un hecho.

Impunidad para denigrar a las mujeres

La sociedad se rebela con contundencia ante mensajes racistas o que fomenten la violencia terrorista. Sin embargo, esa reprobación no se produce frente al bombardeo de contenidos machistas y estereotipados que nos ofrece, por ejemplo, la publicidad, donde la mujer figura como un objeto sexual o subordinada a los deseos del hombre. «A nivel político por ejemplo hay una condena clara contra el terrorismo. Gracias a ello hay una conciencia colectiva que hace ver esto como un problema a escala mundial. No sucede igual con la violencia machista», explica Noelia Villena, artista visual y Máster en Estudios de Género e Igualdad.

«El hecho de que la violencia de género esté normalizada permite que se puedan transmitir mensajes machistas o de apología de la violencia en las canciones con total impunidad», explica Ana Peña, coordinadora del área de mujer de Izquierda Unida Tenerife, experta y asesora en materia de igualdad de oportunidades y licenciada en Geografía e Historia.

Según Peña, la abundancia de mensajes donde se estereotipa a la mujer, se la cosifica y se pone al servicio del varón «incide en la idea de que la violencia de género no existe y que a las mujeres les gusta, como en 50 sombras de Grey. Hay toda una construcción del discurso para que la violencia no solo quede impune sino que se refuerce desde distintos ámbitos. Eso es lo grave de los productos culturales machistas», sostiene la experta.

Además, no existe una regulación que evite la difusión de estos mensajes, excepto en el ámbito de la publicidad, donde tampoco se cumple la Ley de Igualdad. «Está prohibido estereotipar a la mujer en la publicidad. Los anuncios deben proponer otras alternativas de modelo femenino, pero no solo no lo hacen sino que incurren en todo lo contrario. Se saltan la Ley», comenta la técnica de Igualdad que se queja de que no hay un reglamento que posibilite la aplicación de la legislación y que solo en los casos muy graves los observatorios de la publicidad presentan denuncias contra estos contenidos que, si prosperan, suponen únicamente la retirada de los anuncios.

La experta se congratula de que las instituciones públicas se planteen estudiar su apoyo financiero a cantantes que difundan mensajes machistas, pero reconoce que esta medida no ha surgido de las propias administraciones. «Dentro de las instituciones también se ha dado una cultura machista. Tiene que venir una experta que haya estudiado cuestiones de género y que tenga formación para advertirlo».

Villena coincide plenamente con Peña. En su opinión, las administraciones no saben cómo actuar para atajar contenidos de este tipo porque no cuentan con personal formado en materia de igualdad.

Así pues, según Peña, los mensajes machistas o que hacen apología de la violencia y las agresiones sexuales hacia las mujeres están tan normalizados que es la sociedad civil y el movimiento feminista el que tiene que poner el dedo en la llaga.

Por otra parte, niega que las canciones de Maluma, de alto contenido erótico, aludan a la libertad sexual. «Hablan de la libertad sexual de ellos y de cómo tienen que comportarse las mujeres con ellos. Este mensaje es peligroso para la gente joven porque es en esta etapa de tu vida cuando estás planteándote los modelos de referencia culturales. Las jóvenes están asumiendo este modelo cultural en la sexualidad y en la sumisión hacia el varón, que es quien decide cómo y qué hago», advierte Peña que invita a presionar a las administraciones públicas para que atienda este tipo de cuestiones. «La igualdad no es la prioridad en ninguna administración canaria, ni en cabildos ni en ayuntamientos», señala la experta que reconoce que habrá que funcionar «a golpe de tuit» para cuestionar «las buenas intenciones» de las administraciones y reclamarles acciones concretas.

También a María José Guerra, integrante del Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres de la Universidad de La Laguna, le preocupa la incidencia de estos mensajes sobre los más jóvenes. «Subvencionar con fondos públicos eventos musicales que tienen asegurados beneficios y son organizados con fines de lucro es una mala política cultural de cualquier institución pública. Directamente, creo que es un uso indebido del dinero de nuestros impuestos. Si, además, concurre la circunstancia de que las letras de las canciones son manifiestamente machistas, es todo un escarnio a la mitad de la ciudadanía. Esto no es cuestión de música sino de letra, de mensajes sexistas que llegan al público más joven naturalizados y normalizados propiciando la objetualización del cuerpo femenino y su papel subordinado a los deseos masculinos. Un Estado, como el español, con la Ley de Igualdad de 2007, y Canarias, con su propia ley, no deberían favorecer el sexismo».

Para Nira Santana, artista visual y experta en Género, «entre la igualdad formal y la efectiva siempre hay un abismo». Al ver la polémica por las subvenciones públicas a los conciertos de Maluma, Santana insiste en que «no puede salir del mismo sitio el dinero para promocionar a cantantes machistas y el dinero para las campañas de promoción de la igualdad porque es incoherente. Este tipo de artistas va a seguir vendiendo discos, pero las instituciones coherentes deben actuar con responsabilidad».

«Si quieres ir a conciertos de este tipo, págatelo tú y no con el dinero de todos y todas. No es posible que destinemos dinero a la prevención de la violencia de género y a la atención a la violencia de género y se estén promoviendo productos culturales sexistas», insiste Santana, quien recuerda que «las administraciones deben tener clara la transversalidad, esa tiene que ser una máxima desde la perspectiva de género». Y coincide con otras expertas porque «si las letras fueran racistas o xenófobas no existiría este debate, todo el mundo lo tiene claro. Se debate porque hablamos de mujeres y de machismo».