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Rose Byrne es Sheila, en 'Physical'.

Crítica de la segunda temporada de 'Physical': Sheila toma las riendas de su vida

La historia de la instructora de fitness, que levanta un emporio vendiendo cintas VHS con sus rutinas de ejercicio, explora nuevos caminos en una segunda temporada que la exhibe ya empoderada

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Poco tiene que ver la Sheila a la que conocimos en la primera temporada de 'Physical', con la que nos deslumbra en el arranque de esta nueva tanda de episodios, que Apple TV+ comenzó a emitir la pasada semana. Y eso que aún arrastra parte de la depresión, la ansiedad y las obsesiones -la comida y la delgadez- que configuraron en la anterior el personaje al que con tanta maestría da vida Rose Byrne. Un personaje que lograba caer bien, a pesar de resultar claramente antipático -consigo y con los demás- y de estar mirándose siempre el ombligo. Y es que lo que Sheila tenía que aguantar en casa era descorazonador. ¡Ojo, que van 'spoilers'! Además de desvivirse por el cuidado de la vivienda y por su hija Maya, se ocupaba de su marido Danny (Rory Scovel), un profesor universitario, bocazas y con un ego descomunal, que a las primeras de cambio era expulsado de la facultad donde impartía clases. Con la manida idea de que una crisis puede ser una oportunidad, Danny volvía a volcarse de lleno en una carrera política que nunca ha dado sus frutos. Y Sheila, pese a estar cansada de su paternalismo y de su egolatría, volvía a apoyarle por enésima vez. Lógico que atiborrarse a comida -alquilaba la habitación de un motel para ello- fuera una de las escapatorias de esta ama de casa en la San Diego de los ochenta.

Hasta que un día descubre el fitness de la mano de Bunny (Della Seba), una rubia oxigenada que imparte sesiones en uno de los prósperos centros comerciales que tiene en propiedad John Breem (Paul Sparks), un estricto mormón casado y con dos hijos. Junto a Bunny, Sheila se meterá a fondo en el negocio hasta que idee una nueva manera de rentabilizar las clases: grabarlas en VHS y venderlas, alcanzando todo tipo de audiencias, algunas de las cuales son demasiado tímidas para acudir a clases presenciales. Para ella, Breem será un hombre misterioso por el que siente verdadera atracción; para Danny, el punto de partida de su nueva carrera política: centrará sus esfuerzos en el medio ambiente, arremetiendo contra el cemento y el hormigón de la compañía de Breem, que proyecta varios complejos comerciales que van a acabar con las costas de San Diego. La ficción plasmaba así el periplo de una mujer anulada, que poco a poco se reencontraba a sí misma y lograba, a escondidas de su pareja, iniciar lo que parece una próspera carrera en el audiovisual. Todo ello, dejando por el camino a Bunny y su novio Tyler (Lou Taylor Pucci), surfista con aspiraciones de cineasta, que hasta el momento solo había rodado algo de porno.

Hacia el éxito

En la segunda temporada de 'Physical', Annie Weisman, creadora de la ficción, ha alumbrado a una Sheila más empoderada y menos servicial, pero a la que aún le queda camino que recorrer. Acaba de grabar 'Body by Sheila' para una productora que comercia con decenas de cursillos en vídeo y se está dejando querer en una fiesta que organiza el responsable de la compañía para hacer contactos. Aunque ha dado un importante paso profesional, sus obsesiones siguen ahí. No logra disfrutar del éxito y la voz en off del personaje sigue reprochándole su afán por la comida, pero es, en parte, porque su esposo, enfadado por no ser el centro de atención, tampoco le deja y reclama que ya es hora de volver a casa. Harta del poco apoyo recibido, al acabar la fiesta, en la limusina, Sheila explota y lo deja plantado a las puertas de la vivienda.

Arriba, Dierdre Friel, como Greta; debajo, Rory Scovel, como Danny, y Paul Sparks, como John.

Pasará la noche en casa de Greta (Dierdre Friel). La mujer a la que antes detestaba, esposa de un rico empresario, y a la que llegó a traicionar, se ha acabado convirtiendo en su gran apoyo, pero no se sabe bien si en su gran amiga -por la parte de Greta, desde luego que sí-. El verdadero cambio en la historia sucede cuando Sheila vuelve a casa y se encuentra a un Danny aparentemente cambiado. Dice que se ha dado cuenta de que ha sido egoísta y que se ha comportado como un capullo «por el sistema machista» -delicioso esto de culpar al otro-. «Voy a liberarte, quiero tomar el relevo de género», afirma. Danny, al parecer, se ha convertido en todo un aliado en una sola noche, sin que Sheila tenga que abrir la boca. ¿Traerá consecuencias?

No será la única trama a la que se tenga que enfrentar Sheila, que verá que aún no la tratan con la seriedad que ella cree que merece y que no es tan fácil poner en circulación sus vídeos cuando es ella misma quien los vende, sin plan de marketing, en supermercados y peluquerías. Bunny tampoco le pondrá las cosas fáciles. Por otro lado, algo parece estar ocurriéndole a John Breem. Parece desconcentrado, ausente de las conversaciones familiares -y eso que espera un bebé-.

Es pronto para decidir si la segunda temporada de 'Physical' vale la pena o no. Los dos capítulos que Apple TV+ ha emitido hasta el momento se ven del tirón, con gusto -bendita media hora de duración-, porque los guiones, que se mueven con soltura entre la comedia y el drama, están bien resueltos y la ficción sigue siendo impecable en su apartado artístico. Visualmente, la ambientación ochentera es exquisita, sin caer en la exageración, con una fotografía apagada muy estimulante y referencias, pocas, a éxitos musicales de la época; mientras que las interpretaciones rayan lo excelente, especialmente en el caso de Byrne, que no tiene un personaje fácil, y Scovel, que logra resultar odioso y entrañable al mismo tiempo.

Sheila, en una fiesta para captar clientes.

Y, sin embargo, a veces puede parecer que el tema está cerca de agotarse. No es la primera vez que a Apple TV+ le ocurre eso. Las segundas temporadas de series tan brillantes como 'The Morning Show' o 'Servant' fueron decepcionantes hasta niveles insospechados. 'Physical', de momento, no se mueve por ahí. No hay incoherencias ni estridencias en el comportamiento de sus personajes, pero sí que se aprecia cierta repetición en sus esquemas y su estructura. Veremos hacia dónde nos lleva.

Las dos temporadas de 'Physical' están disponibles en Apple TV+.

Vídeo. El tráiler de la segunda temporada.