Leonor Watling, como Edurne, en uno de los fotogramas de 'Nasdrovia'. / Virginia Carrasco

Leonor Watling | Actriz

«En una serie tan bizarra, lo más raro ha sido lo único real, la pandemia»

La actriz estrena la segunda y última temporada de 'Nasdrovia' en Movistar Plus+, más amarga y oscura que su antecesora

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

A Edurne y Julián, los empresarios que abrieron un restaurante de comida rusa en 'Nasdrovia', no les van muy bien las cosas. No es para menos. Boris, el jefe de la mafia rusa que acabó haciendo del comedor su casa, les obligó al final de la temporada pasada -cuidado, 'spoiler'- a asesinar a un pescadero ucraniano con sed de venganza. Desde ese punto comienza la segunda temporada de la ficción, que llega a Movistar Plus+ este viernes. Más amarga y cínica, la ficción coloca a la pareja de exabogados al servicio de un Boris cada vez más aterrador. Leonor Watling (Madrid, 46 años) vuelve a meterse en la piel de una Edurne sumida en una depresión.

-Qué apropiado que el estreno de la segunda temporada de 'Nasdrovia' llegue con el panorama geopolítico tal y como está.

-Qué momento, ¿eh?

-¿Está muy preocupada?

-Pues depende del día. Hay días que ni me acuerdo, hay días en los que estoy muy metida en la actualidad y me digo: «Espérate, que igual está empezando la tercera Guerra Mundial y estamos aquí jiji, jaja». Y luego viene el cambio climático y es como un pozo sin fondo, así que hablemos de otras cosas (ríe).

-Es una segunda temporada más amarga. Esta ruptura de géneros, ¿es un ejemplo de la madurez que está alcanzando la ficción televisiva de nuestro país?

-Generalizar tanto. Yo creo que es la madurez de los guionistas y del creador, Marc Vigil, lo otro ya no lo sé. A mí me encantó, pero en la semilla del proyecto ya estaba ese ancla en la realidad, incluso con estas situaciones tan bizarras. Marc, como director, tenía muy claro que los pies tenían que estar bien puestos en la realidad, así que tiene sentido.

-¿Cómo cree que va a acoger el espectador el cambio de registro?

-No lo sé, tengo mucha curiosidad. Puede que muy bien, puede que no tanto. A mí por ejemplo me costó. Era como que ya tenía lo otro pillado. Pero me ha encantado una frase que ha dicho Hugo Silva (Julián), que es que el humor en esta temporada es de siembra más lenta, o sea tiene gags, pero va sembrando situaciones que cuando se resuelven son increíbles, pero hay que ser un poquito más paciente.

-Edurne está sumida en una depresión. ¿Fue muy difícil encontrar el tono cuando rompe la cuarta pared y se dirige al espectador?

-No, curiosamente me costó más acostumbrarme a ese código de mirar a cámara y hablar en la primera temporada, pero una vez que ya lo entendí y vi que Marc tenía muy claro el punto, fue mejor. Y luego el montaje, que en comedia es de las cosas más importantes, es increíble, es de una precisión suiza. En esta temporada ha sido al revés, me hacía mucho bien como personaje, porque la cámara era ese mejor amigo al que ya ni le hablas; le miras como diciendo ¿qué te voy a contar? Me costaba a veces no mirar a la cámara (ríe).

Hugo Silva y Leonor Watling.

-La ficción introduce como una trama más el tema de la pandemia. ¿Se imaginaba que llegaría a haber 'policías de balcón'?

-No me imaginaba nada de nada, si no sería guionista. Cuando leí el guion vi cómo son de buenos y de rápidos, porque esto lo grabamos hace un año y ellos escribieron los guiones hace un año y medio o dos. Pero es que además no te imaginas la serie sin la pandemia. Es una pieza fundamental de la trama. En una serie donde pasan unas cosas tan extraordinarias y bizarras, la cosa más extraña y más bizarra es la única que es de verdad y que hemos vivido todos. Me parece brillante.

-Es, salvando las distancias, un fenómeno similar al de 'The Morning Show', que en apenas dos años pudieron condensar el #MeToo en una ficción.

-Sí, y lo han contado de verdad. La sensación como actriz es que se han metido hasta el fondo y todo empujado por Marc Vigil, que en ningún momento te dejaba irte. La comedia tiene el peligro de que como actor opines sobre lo que está pasando, esa distancia entre el personaje y el intérprete, y a mí la comedia que me gusta es la que no tiene esa distancia. Con Edurne tan deprimida, es muy difícil poder encontrar humor ahí sin comentar a Edurne y es la leche que lo hayan conseguido.

-¿Fue difícil rodar con la pandemia?

-Ha sido complicado, pero la ficción se ha recuperado mucho más rápido que las artes escénicas, por ejemplo. Con un sobreesfuerzo de producción, de microgestión, mucha PCR, mucho espacio, pero todos con una sensación de que teníamos mucha suerte por poder trabajar.

-Aunque la ficción arranca tirando de estereotipos, los rompe una y otra vez. ¿Es puro chiste o hay una intención de que el espectador reflexione y se atreva a romper con sus propios prejuicios?

-Es que a mí eso me parece lo bonito. El humor siempre empieza con un estereotipo. Si no hay algo en común que compartimos que es una idea preconcebida de algo, no hay humor que se pueda compartir. Pero a partir de ahí yo creo que guionistas y el creador no lo pueden evitar. No pueden evitar ser compasivos, curiosos. Al final están haciendo personajes y les van humanizando y se van volviendo tridimensionales y en la segunda temporada les conoces mucho más. Es que nadie es plano.

-Últimamente la vemos más en la televisión que en el cine. ¿Hay alguna razón?

-No, realmente los proyectos que me han llegado que más me han interesado son de televisión. Pero no me importa ni el formato ni el género, me importa lo que estás contando, que luego sea al óleo sobre lienzo o sea a lápiz sobre papel, a mí como actriz no me influye. Me influye si es una serie que firmas infinitas temporadas que no sabes cuál es tu personaje. Es verdad que cuando vuelves a hacer cine dices: «Ahhh». Es que es distinto, tiene otro tempo, es otra cosa. Tu trabajo es al final el mismo, pero es como ser escritor y hacer una columna semanal o una novela o cuentos cortos.

-¿Tiene alguna contraindicación la irrupción de tantas plataformas?

-No tengo ni idea. Te puedo dar mi sensación personal y es que estoy abrumada, pero en general, no solo por la ficción, por la música, por las noticias, por las redes sociales. Tengo tanta información que no se gestionar que me doy cuenta de que yo me apago. Y estoy viendo series de hace cinco años. No tengamos tampoco prisa, no pasa nada. Hay productos que caducarán y otros que no. Creo que hay que tratar de no dejarse llevar por esos lemas de 'la mejor serie del año'. Cuando pueda, ya la veré y no pasa nada.

Vídeo. El tráiler de la segunda temporada.