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imagen promocional de la serie. / RC

Crítica de la serie 'Crímenes online': cultura, internet y apocalipsis

Presentada por Samantha Hudson, influencer transgresora del momento, la serie documental explora el lado oscuro de internet

Borja Crespo
BORJA CRESPO

En Internet está todo lo bueno y todo lo malo del ser humano, bien lo sabe el inquieto escritor y cineasta Carlo Padial, acostumbrado a escarbar en el lado más absurdo del ser humano. Este peculiar creador multidisciplinar firma la dirección de las seis entregas de la recomendable serie documental 'Crímenes Online', estrenada estos días directamente en Atresplayer en su canal Flooxer, pensado para una audiencia joven, aunque los temas que trata esta curiosa producción pueden interesar más a un público talludo que desconoce algunos mecanismos de funcionamiento de la red. El título de la propuesta puede llevar a engaño.

Aunque se apunta al formato 'true crime', tan en boga últimamente, emplea los lugares comunes del género desde la ironía, con una presentadora de lujo, la todoterreno Samantha Hudson, una de las pocas celebrities de nuevo cuño con discurso. Su insultante juventud no le exime de tener una mente cultivada y pensamiento crítico, además de bailar, interpretar y conducir, en este caso, un conjunto de reportajes que diseccionan, a partir de algunos supuestos crímenes menores, algunos ejemplos de agujeros negros en el maravilloso -e inquietante- mundo de Internet.

Husmear en los rincones más recónditos del ciberespacio es el leitmotiv de la serie. 'Crímenes Online' adopta maneras de 'docu crime' con sarcasmo, da la vuelta a títulos televisivos de referencia como 'Equipo de investigación' y sucedáneos, aportando información y reflexiones de interés con un agradecido sentido del humor. Hudson, tan versátil como siempre, funciona muy bien como carismática presentadora de un festín de documentación bien trabajado, con un grafismo ágil y un ritmo actual, exprimiendo el propio lenguaje de Internet -no falta algún meme-, como bien sabe Padial y su compañero de fatigas Carlos de Diego. Este último, igualmente polifacético, se encarga de la imagen y está también presente en el guion, como viene siendo habitual desde que ambos autores fundasen, entre amigos, la productora audiovisual Los Pioneros del Siglo XXI. Con este proyecto perpetraron piezas delirantes como el falso programa de televisión 'Go, Ibiza, Go!', presentado por el showman destroyer Didac Alcaraz, que trasladaron posteriormente a las tablas en todo tipo de escenarios tras viralizarse en YouTube.

Padial comenzó como guionista y dibujante de cómics -como su socio De Diego-, publicando títulos como 'La Brasería' de la mano de la editorial La Cúpula, responsables de la extinta (y mítica) revista 'El Víbora'. Como escritor, ha publicado varios libros: 'Dinero gratis', 'Erasmus, Orgasmus y otros problemas' y 'Doctor Portuondo' (trasladado a imagen real como serie dentro del catálogo de Filmin). Su debut como cineasta en formato largo fue 'Mi loco Erasmus', a la que siguió 'Taller Capuchoc', con el cómico excéntrico Miguel Noguera como protagonista. Estrenó en cines la iconoclasta 'Algo muy gordo', con Berto Romero, producida por Grupo Zeta con la colaboración de Netflix. Es conocido por sus piezas virales para páginas online como Playground, donde realiza una crítica corrosiva del comportamiento humano.

Su relación con Internet es obvia. Es un estudioso de su iconografía y fondo, con lo cual no es de extrañar que haya caído en sus manos una propuesta tan sugestiva como 'Crímenes Online', de talante apocalíptico con un punto de surrealismo. Analizar lo más bizarro de la red en nuestra fronteras es el cometido de un producto que informa y entretiene, alejándose de la convencional. De entrada, parten de algunos hechos reales, de por sí desternillantes, siempre con un poso escalofriante. En sus primeras entregas se atreven a bucear en Forocoches, el foro ibérico por excelencia, donde cualquier cosa puede ocurrir -y se junta lo peor del ciberespacio, según las estadísticas-. Hudson, en la piel de «reportera de tomo y lomo», recoge testimonios en directo de seres implicados en el asunto oscuro, la estafa emocional o la leyenda urbana propagada por la red. No se quedan en meros bustos parlantes. Mientras, los comentarios se ven ilustrados por imágenes de archivo, pantallazos y capturas de estampas online en movimiento que aportan fluidez a la exposición. Resulta interesante como relacionan algunos temas y personajes populares en la comunidad internauta, alguno venido a menos, ampliando el retrato, con giros incluidos, de una sociedad que no siempre emplea bien las herramientas a las que tiene acceso. La tecnología va por delante del individuo.

Youtubers y cancelación

'Crímenes Online' realiza uno de los estudios más entretenidos y eficaces, para dummies, de la cultura de la cancelación, un fenómeno en auge que resulta un calvario para quien lo sufre cuando entran en juego la manipulación y desinformación. Parten del caso de al escritora María Frisa, víctima de un linchamiento digital sin precedentes. El episodio dedicado a su caso logra reflejar la angustia que vive una persona acosada de manera injusta en las RR.SS., una tragedia que puede llevar al suicidio. La descontextualización es habitual en esta situación. El capítulo explica bien todos los pasos. La envidia y el deseo de una popularidad, a la postre efímera, llevan a algunos sujetos a encender las antorchas. Arden las redes, sobre todo en Twitter. Pero quien juega con fuego, puede quemarse, como le ocurrió a Haplo Schaffer, un youtuber cuyo auge y caída es digna de un estudio más profundo.

En la filmografía de Padial también figura el estimable documental 'Vosotros sois mi película', una radiografía de las miserias del fenómeno youtuber, de sus protagonistas y millones de seguidores, de los medios sensacionalistas y del propio hecho cinematográfico. El protagonista es Ismael Prego, alias Wismichu, uno de los streamers más populares de España entre los más jóvenes. La película, presentada en su día en festivales como Málaga, recoge el escándalo viral que montó el influencer en Sitges al colar una película que no lo era. La gran broma, un sketch en bucle interminable llamado 'Bocadillo', despertó filias y fobias, dando alas a un ejército de haters enfebrecidos. En realidad era el principio de un reto mayor, un filme que explora el funcionamiento de las redes sociales y los mass media, la viralidad exacerbada de la nada y la cultura del yo, yo y yo (y que me miren los demás).

'Vosotros sois mi película' entronca con el espíritu de 'Crímenes Online'. Propone varios niveles de lectura, una sencilla y eficaz que nos muestra a Wismichu de manera complaciente, acariciándolo, a modo de hagiografía amable que deja entrever otras realidades tras la fama y el calor de miles de followers, obsesionados con hacerse un selfie con el astro de internet para presumir en las redes sociales, un culto a la personalidad exacerbado que abre de par en par las puertas del análisis antropológico. Debajo de esta hoguera de las vanidades virales supura una radiografía de las miserias del fenómeno youtuber. Temas que a Padial, cuya mirada penetra por los rincones más insospechados del alma, le interesan sobremanera, acorde a su trayectoria. Las cenizas de la quema nos permiten recopilar datos para entender la barrera generacional entre el recalcitrante consumidor de material audiovisual a la vieja usanza y el internauta disperso adicto a la multipantalla.