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Anna R. Costa, en un descanso del rodaje. / Vídeo: V. Carrasco

Anna R. Costa | Creadora, guionista y directora de 'Fácil'

«Esterilizar a las mujeres con discapacidad es un permiso para violarlas»

La directora y guionista estrena este jueves 'Fácil', una serie acerca de cuatro mujeres con discapacidad que viven juntas en un piso tutelado de Barcelona | «Para mí es un exitazo que me hayan dejado hacerla y que de algún modo la haya colado en Movistar», dice su autora

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

'Arde Madrid', la serie con la que Anna R. Costa y Paco León se zambullían en la España gris de los años sesenta a través de la explosiva mirada de Ava Gardner, es una de las grandes joyas televisivas que dejó Movistar en 2018. Acogida con gran éxito, casi inmediatamente se anunció un segunda temporada que «por cuestiones profesionales y personales» finalmente no vio la luz. Después de más de una década juntos y con una hija en común, la pareja se separó. Ahora esta creadora, guionista y directora nacida en Granada pero barcelonesa de crianza y corazón regresa con 'Fácil', una emocionante serie acerca de cuatro mujeres con discapacidad que viven en un piso tutelado en Barcelona. Inspirada en 'Lectura fácil', la ficción, que se estrena este jueves en Movistar Plus+, mantiene el espíritu punk de la obra original, escrita por Cristina Morales, pero se aleja del mismo para esbozar una historia que habla de asuntos como la libertad, la norma, los prejuicios y los privilegios.

-¿Cómo llegó 'Lectura fácil' a usted y cuando pensó que podía haber material para una serie?

-Me lo recomendó mi amiga y actriz Pilar Gómez, que me regaló la novela, y me dijo: «Tienes que leer esta novela y hacer una serie». Así, tal cual. Con ella habíamos hecho 'Emilia', un monólogo de teatro que funcionó superbien y me leí la novela, me inspiró muchísimo, visualice los personajes enseguida y también pronto vi que en la novela no había historia, sino cuatro personajes potentísimos con un monólogo cada uno, pero que había que trabajar mucho, inventarse las tramas, construirlas, entrelazarlas, añadir personajes para que hubiese universo, pero me parecía que no estaba contado al igual que tampoco lo estaba el hecho de que el punto de vista fuera el de las personas con discapacidad. Me puse en contacto con Cristina Morales, le pedí los derechos, le dije también que tenía que ser así o si no, si quería una adaptación pura y dura, yo no era la persona apropiada.

-La novela tiene un espíritu muy punk y utiliza todo tipo de formatos -whatsapps, actas judiciales…- para llegar al lector. ¿Cómo mantuvo ese espíritu?

-Siéndote del todo sincera, soy un poco yo. Mi visión sobre las cosas creo que es un poco así. Y luego es que los personajes lo pedían. No tenía sentido hablar de este tema sin hacer una reivindicación un poco al límite y el humor es muy agradecido para ese tono. Las primeras versiones de guion sí que tenían cosas en el teléfono, flashbacks… pero enseguida vimos que no era necesario y que lo atrevido de verdad era hacer una narrativa lineal y que lo que punky era su día a día, sus reacciones y su manera de ver el mundo, y que no hacía falta una desestructuración tan bestia de la narrativa.

-¿Se le ha pasado el disgusto con las declaraciones de Cristina Morales, que calificó la serie de nazi en una columna en la 'Rockdelux'? ¿Ha vuelto a hablar con ella?

-No, no he vuelto a hablar con ella y sí, se me ha pasado el disgusto (ríe).

-En la columna en la que descalificó la serie, aseguraba que la ficción se ponía del lado del sistema, ¿por qué cree que lo ve así?

-Porque es una egocéntrica y necesita protagonismo, y es una machista y una mala compañera. Escríbelo así, por favor.

Sobre la autora de 'Lectura fácil'

«Cristina Morales es una egocéntrica y necesita protagonismo. Es una machista y una mala compañera»

-¿Está nerviosa por el estreno?

-No estoy nerviosa, pero estoy un poco intranquila de cómo la gente va a recibir la serie porque sé que es un poco especial, sé que el primer capítulo tiene una entrada que hasta el minuto veinte no sabes muy bien qué estás viendo, en relación a que no he visto nada igual. Es cierto que el espectador se va a encontrar con algo que le pide un ejercicio de paciencia para ver a dónde le están llevando y ya sabemos todos que el espectador no está de hostias, que coge, cambia y punto. Yo creo que esta serie pide un poco de dejarte llevar para ver dónde te lleva.

-Venía de un exitazo como 'Arde Madrid', ¿le condicionó eso de alguna manera?

-No estoy pendiente de eso, no soy una jovencita que está empezando y no estoy en esas cosas. Para mí el éxito es haberlo hecho, es algo que se pega mucho a mí y a mi manera de ser. Para mí es un exitazo que me hayan dejado hacerlo, que los haya convencido y que de algún modo la haya colado en Movistar… Y el exitazo total es que a la gente le gustase, pero no estoy en esas. Si soy o no autora exitosa eso lo tienen que decir los demás.

Anna R. Costa, rodando una de las secuencias de 'Fácil'.

-¿Qué es lo que más le impactó durante el proceso de documentación?

-Lo que más me impactó es ver que estaban tan en desventaja las personas con discapacidad. Tengo una hermana que lleva treinta años trabajando con personas con discapacidad, había visitado su centro muchísimas veces, y ella me cuenta historias sin parar porque a mí me fascina, pero una vez entré en el sistema vi que estaban muy en los márgenes. Comprobar eso de que una persona nace, se le detecta una discapacidad, por ese hecho se la relega a los márgenes, y luego se le pone una carrera de retos complicadísimos para ver si puede llegar al centro otra vez me parece una cosa tan absurda, tan durísima y tan injusta… Porque muchas veces estas personas tienen alguna discapacidad, pero son capaces de millones de cosas, en cambio se destaca la discapacidad en vez de destacar las capacidades. Si eso nos lo hicieran a todos este mundo sería un desastre.

-Hablemos del casting, ¿En qué momento llegaron Natalia de Molina, Anna Castillo, Anna Marchessi y Coria Castillo al proyecto? ¿Tenía ya actrices en la cabeza?

-Pues no, no las tenía claras. Hubo casting con muchísimas actrices del país. Yo al principio quería que no fuesen conocidas por el hecho de suavizar el tema de lo que sabía que iba a pasar que es que una persona con discapacidad podía interpretar igualmente. Fíjate que cada vez estoy más convencida de que sí, evidentemente, de que una persona con discapacidad puede interpretar, y también estoy cada vez más convencida de que un actor o una actriz tiene que tener derecho a hacer todos los personajes que se le ofrezcan y que sea capaz, que para eso es el oficio de ser actor. Al final fueron ellas porque fueron las mejores, simplemente. Vimos a muchísima gente, valoramos otros castings, pero había un elemento de humanidad que para mí era imprescindible que en la serie, porque sin ella esta serie se queda en caricatura, y ellas cuatro fueron las más humanas. Para mí era lo que más sujetaba y aferraba el guion, lo que mejor se entendía.

-De las cuatro actrices, solo la también guionista Anna Marchessi, que nació con parálisis cerebral, tiene discapacidad. ¿Se llegaron a plantear que las cuatro protagonistas tuvieran algún grado de discapacidad?

-Nos lo planteamos, pero a nivel de producción es complicadísimo. Hablamos con especialistas antes de descartar esa idea y todos ellos nos lo desaconsejaron porque a veces las personas con discapacidad intelectual pues no tienen buenos días y ajustar un rodaje tan duro, de tantas horas, con tanto texto, con inclemencias del tiempo, de horarios… Nos lo desaconsejaron totalmente porque no van a poder dar tanto de sí. El rodaje se tiene que ajustar a estas personas, no al revés.

-A este respecto, está claro que la inclusión cada vez es mayor en la industria, pero no sé si ha visto la última polémica y es que Miren Ibarguren utiliza un disfraz de obesa en 'La que se avecina'. ¿Tiene sentido la polémica o estamos rizando el rizo?

-Estamos rizando el rizo. Miren Ibarguren se puede poner una botarga para parecer una mujer obesa porque está interpretando ese personaje y punto. Luego llega una chica obesa y tiene derecho a hacer de jueza y el guion no tiene por qué destacar que sea una jueza obesa o puede ser una doctora con una discapacidad que le falte una pierna. Creo que la aceptación de los actores en el medio no tiene que ser por su físico, sino por sus capacidades. Yo lo veo así, por lo menos.

Arriba, Natalia de Molina, Coria Castillo, Anna Castillo y Anna Marchessi; debajo, Anna R. Costa y el reparto viendo en el combo una de las secuencias filmadas, y Marti Cordero, que da vida a Kevin.

-'Fácil' habla fundamentalmente de la libertad, de la felicidad, de la incapacidad de la sociedad para asimilar lo que no entra dentro de lo normativo. ¿Qué son para usted la libertad, la felicidad, lo normal?

-Siempre lo digo pero rodar 'Fácil' ha sido un proceso transformador y a mí me ha llevado a revisar los conceptos de qué significa la libertad, teniendo una cabeza no formada con la enseñanza de lo que es la norma. Todos estamos hechos a una enseñanza de la norma. ¿Qué pasa con personas que no están formadas con la norma? Pues que de pronto te sorprende que su libertad está fuera de los cánones y dices: «Ojo, que eso también es libertad y ojo que yo estoy reivindicando una libertad enseñada, pero no la mía original». Entonces se me han revisado mucho los conceptos de libertad. Hay un momento en el que Marga se pregunta ¿por qué le molesta tanto a todo el mundo que yo me toque mi coño? Y es cierto lo que dice. Es suyo. ¿Qué normas existen por ahí? ¿Por qué las normas dicen que Marga y un chico sin discapacidad no pueden tener una relación? ¿De dónde sale esa norma? Se me han revisado los conceptos de libertad y norma, se me han ampliado, y desde luego habría que tirar muy atrás para revisar cómo estamos todos dentro de una normativa de libertad tan cerrada.

Aprendizaje en el rodaje

«Rodar 'Fácil' ha sido un proceso transformador. Me ha llevado a revisar los conceptos de libertad y de norma, me los han ampliado»

-De hecho, hay un momento en que Marga comenta con Laia, antes se podía ir por Barcelona desnudo y ahora no.

-Eso es así. Yo soy de Barcelona y había un colectivo de nudistas e iban desnudos y los veíamos naturalmente desnudos por la calle.

-La ausencia de límites, de lo que es correcto y lo que no, lleva a las protagonistas a expresar muchas verdades sin prejuicios. Ojalá fuéramos todos un poco como ellas, ¿no?

-Completamente. Los personajes son muy literales ante la situación. Eso me gustó muchísimo. Desde que cogí la novela hasta que le encontré el punto para por dónde podía volar yo, fue complicadísimo, pero una vez vi la literalidad que expresan tal cual ante las situaciones me dio muchas alas y me dio mucho humor, a la vez que mucho dolor, porque los personajes viven momentos que les provocan también mucho sufrimiento. Pero sí que es cierto que esa literalidad ante las cosas y esa manera tan natural al expresarlas te hace ver lo reprimidos que estamos y eso es una cosa que creo que es muy potente poder reivindicarla.

Sin prejuicios

«La literalidad que muestran las cuatro protagonistas ante las cosas y esa manera tan natural al expresarlas te hace ver lo reprimidos que estamos»

- Un ejemplo desternillante es cuando Patri va a un bazar, pregunta por el precio de las banderas y le pide recomendación de cuál comprar.

-Muchas gracias porque yo escribiendo eso me partía de risa en mi casa (ríe). Yo soy de Barcelona y tenía que hablar del paralelismo que hay entre las libertades de elegir, entre lo que significa el proceso de integración, sea en el estamento que sea, en una autonomía, en un país o en la sociedad misma. ¿Qué significa la norma? ¿Qué significa la libertad tal cual? Y ves que siempre hay alguien que está por encima de ti dispuesto a reprimirte, entonces hay un paralelismo que me pareció interesante.

-La serie pone encima de la mesa asuntos como el tema de la esterilización. ¿Cuál es su punto de vista? ¿Lo tiene?

-Me lo tuve que formar para escribir. Es una salvajada que otro decida sobre tu cuerpo y sobre una mutación tan bestia. Y luego está lo social y la maternidad en sí, y luego está un ser que viene a este mundo porque tu lo traes. Al final es una matrioska. No es una razón sobre otra, son un compendio de razones que están ahí. Casi todas las mujeres con discapacidad a las que hemos entrevistado están esterilizadas porque, aunque existe una ley desde 2021 que prohíbe la esterilización a personas institucionalizadas, las familias las esterilizan para quitarse problemas. Y luego las chicas con discapacidad que tienen la ilusión de ser madres lo que hemos comprobado es que es una ilusión sobre algo tierno, algo bonito, pero no sobre algo duro. Y la maternidad también es dura. Entonces es un tema muy complejo. Me sigue pareciendo mal la esterilización, pero quizás habría que, por encima de todo, hacer una educación sexual. Eso sí que es importante porque acaban abusando de las mujeres. Como están esterilizadas, se la puede violar. Es un permiso para violarlas.

-Luego está la relación entre Marga (Natalia de Molina) y Kevin, el hijo adolescente del dueño del edificio en el que viven las cuatro. No dejo de pensar que es un buen chaval, pero sí me pregunto hasta qué punto está forzando la máquina para acostarse con ella.

-Tal como lo he escrito yo y lo he pensado, esta forzando la máquina como con una chica que no tiene discapacidad. Yo lo he escrito así, porque a mí me parece que hay una atracción de lo que es el misterio, de un chico joven, que todavía no conoce las barreras sociales, y de repente encuentra a una mujer que le atrae porque la ve libre, la ve simpática, porque está buena, porque le da curiosidad cómo debe ser el mundo así y yo creo que se atraen mutuamente porque están en la misma edad de algún modo porque Marga tiene un algo de adolescente. Entonces son dos personas que se atraen que no conocen las normas sociales todavía. Cuando él se da cuenta de que con esa relación la ha perjudicado porque se sale de lo establecido, es cuando él se convierte en un hombre estándar. Yo no lo escrito jamás como alguien perverso que va a tirarse a Marga. Hay un algo de un chico que le gusta la fantasía, que le lee la novela que todos los adolescentes de Cataluña hemos leído 'Mecanoescrito del segundo origen' donde desaparece el mundo y se queda un niño y una adolescente: se cargan la norma. Serán los próximos repobladores de la tierra. La apuesta es que esa mujer sea Marga, la nueva creadora de la humanidad. ¿Qué sabemos si eran discapacitados nuestros padres, los primeros seres de la tierra? Pues probablemente. Me gusta poner esas posibilidades encima de la mesa.

Vídeo.

-¿Cómo fue la colaboración con Albert Pla?

-Fue mi primer novio. Nos conocemos desde los trece años y Albert siempre ha estado ahí. Siempre desde niños sabemos que es un actorazo y luego el se dio a la música, pero yo creo que lo suyo es la interpretación, es un pedazo de actor. Y entonces cuando escribí el personaje de Ventura, el dueño del edificio, era alguien muy de Barcelona, muy del mundo de la música y de la noche, con esos anillos y esa chupa, pero al mismo tiempo tienen ese punto de conservador porque no lo pueden evitar porque son burgueses y porque tienen propiedades y las tienen que sujetar. Cuando llamé a Albert y le dije ¿sabes quien es Ventura, no? Me dijo que sí. Y estuvo encantador.

-La música es espectacular y hasta pone voz a uno de los temas. ¿Ha estado muy involucrada?

-He participado de forma superactiva. Tenía claro que la música tenía que ser un punk deconstruido, actual. La música la han hecho Diego Postigo y Vicent Miñana. Y luego la selección de temas sí que es mía.

-Es muy sorprendente el boom femenino en la dirección. ¿De dónde cree que sale todo este esplendor?

-Yo creo que estamos hasta las narices. He visto que he estado discapacitada todo este tiempo y que he estado tutelada por mi padre, por mis hermanos, mis novios, mis maridos… Y este proceso me lo ha hecho ver con una claridad aplastante y yo creo que este punk que estamos sacando las mujeres es por la misma razón por la que salió el punk y es que estamos hasta las narices y lo decimos así.

El boom de la dirección femenina

«Yo creo que esto nace de que estamos hasta las narices. He visto que he estado discapacitada todo este tiempo y que he estado tutelada por mi padre, por mis hermanos, mis novios, mis maridos… Y este proceso me lo ha hecho ver con una claridad aplastante»