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Miguel Bernardeau y Aitana. / Ep | Edición: Virginia Carrasco

«Nunca habíamos pensado en trabajar juntos»

Aitana y Miguel Bernardeau protagonizan 'La última', la primera ficción que Disney+ desarrolla en España y que se estrena el viernes

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Ella es parlanchina y despreocupada, él, más reflexivo y cauto, como si temiera que cada palabra pudiera jugar en su contra. No cabe duda de que Aitana (San Clemente de Llobregat, 23 años) ha tenido que lidiar más a menudo con la prensa que su pareja, Miguel Bernardeau (Valencia, 25 años). Su lanzamiento al estrellato tras participar en la edición de 2017 de 'Operación triunfo' y los bolos que desde entonces ha dado por toda España la han llevado a enfrentarse una y mil veces a entrevistas y eso se nota. Lo dejó claro esta mañana cuando en la rueda de prensa donde se dio a conocer 'La última' y ante casi un centenar de periodistas, buena parte de ellos fans declarados, comentó que había visto la escaleta de entrevistas y había alucinado porque la mayoría fueran solo de cinco minutos por medio de comunicación. «¡Si yo todas las que he hecho en mi vida han sido de veinte minutos!», decía provocando la carcajada de los presentes.

Pero es que el audiovisual maneja otros tiempos y lo que Aitana y Miguel tienen entre manos es la primera serie que Disney+ desarrolla en España, que se estrena este viernes en la plataforma. 'La última' cuenta la historia de Candela y Diego -Aitana y Miguel, por si había alguna duda-, dos jóvenes que se conocen desde el instituto, pero jamás habían reparado el uno en el otro. Un día Diego, que se gana la vida dando clases de boxeo a niños y boxeando en peleas clandestinas por una buena morterada de billetes, debe huir de una de ellas tras advertir la presencia de la policía en las inmediaciones. Ensangrentado, entra en un garito donde se queda hipnotizado ante Candela. La joven interpreta una canción sobre el escenario, esperando que uno de los productores más importantes de la industria repare en ella, pero el ejecutivo no deja de hablar por el móvil. Diego, ensimismado por lo que está escuchando, le pide que deje «el puto teléfono». El productor se marcha airado, pero antes de abandonar la sala se percata de que Candela es un diamante en bruto y la contrata.

De esta forma comienza una serie que apunta claramente al público más joven y que trata temas como el amor o la necesidad de perseguir los sueños. La producción supone el primer papel protagonista de Aitana y nada menos que con su pareja en la vida real, Miguel Bernardeu, al que buena parte de los espectadores recordarán por haber encarnado al genial Guzmán en 'Élite'. No en vano, fue viendo la serie de Netflix como Aitana se fijó en el actor. «Yo lo conocí a través de la pantalla y dije: 'Uy, este chico, qué bien lo hace'. Me encantó como actor, aunque al principio no me gustaba su personaje porque me parecía muy malvado. Por suerte, Guzmán luego cambiaba a tierno», confiaba al público durante la rueda de prensa.

Ya en petit comité se sinceraba: «Nunca habíamos pensado en trabajar juntos». Y es que todo comenzó como una broma de Joaquim Oristrell, guionista de la ficción. «Comentó la posibilidad en una comida, en la época en la que teníamos a la prensa detrás todo el día y estábamos intentando mantener nuestra vida privada alejada de todo, y nos reímos muchísimo», cuenta Miguel. Pero cuando los dos llegaron a casa, comenzaron a darle vueltas al asunto. «Al final -resume Bernardeu- era un proyecto en el que podíamos desarrollar unos personajes interesantes, en una historia que merecía la pena contar. Desde luego hemos intentado hacerlo con un trabajo actoral honesto. Se trata de que la gente desee ver la serie no solo porque esté Aitana, sino porque la historia merece la pena».

Precisamente, Aitana empezó a interesarse más por el mundo de la interpretación cuando empezó a salir con Miguel, hace ya tres años. «En mi vida me había planteado ser actriz. Mi pasión siempre ha sido cantar y la música, pero cuando empecé a ver cómo trabajaba sus personajes, la pasión que transmitía a su trabajo y todo lo que había detrás, me empezó a llamar más la atención», explica. Cuando llegó este proyecto, que además le permitía juntar este nuevo empeño con su pasión, tuvo claro que quería formar parte del reto.

No se le había pasado por la cabeza a Aitana adentrarse en el mundo de la interpretación, pero la joven comenzó a interesarse más cuando empezó a salir con Miguel, hace ahora tres años. «Mi pasión siempre ha sido cantar y la música, pero cuando empecé a ver cómo trabajaba sus personajes, la pasión que transmitía a su trabajo y todo lo que había detrás, me empezó a llamar más la atención», relata. Cuando llegó este proyecto a sus manos, que además le permitía unir su pasión con su nuevo desempeño, comenzó a prepararse para el reto.

Son conscientes de que todas las miradas se posarán sobre ellos y de que, como reconocía el propio Oristrell durante la rueda de prensa, son ellos y no el resto del elenco, completado por Luis Zahera, Jorge Motos, Sandra Cervera, Jorge Perugorría o David Castillo, los que se arriesgan. «El 'hate' (odio) va a llegar hagamos lo que hagamos», sentencia Miguel. «Es inevitable, pero es algo que no puedes controlar. Si las opiniones se expresan con respeto, yo las valoro», dice por su parte la artista, que entiende que los espectadores en un primer momento vean a Aitana y no al personaje. «Ojalá se les olvide, aunque sea un poco, porque si no estaré haciendo mal mi trabajo», dice entre risas la artista que el año que viene publicara su tercer álbum de estudio.

Fortalezas y debilidades

Siendo su primer trabajo como protagonista, cabe preguntarle qué debilidades y qué fortalezas se ha visto. «Mírate desde fuera y dite a ti misma lo bueno y lo malo que tienes», traduce cómplice Miguel. «Mis inseguridades son siempre mis debilidades. Muchas veces no saco todo lo que llevo dentro por las barreras que me pongo yo», responde Aitana. Entre las fortalezas, destaca que siempre se percata de lo que hace mal y lo intenta mejorar. Y aunque no sabe si volverá a ponerse delante de las cámaras otra vez -«habrá que ver cómo responde el público», dice-, sí está convencida de que quiere seguir explorando este camino.

No esconde Miguel que ser pareja en la vida real era una de las cosas que más le echaba para atrás de trabajar en el proyecto, pero una vez en el ajo se ha visto sorprendido por «lo bonita que ha sido la experiencia». «Yo me quedo con el primer día, que es cuando me di cuenta de que es un pedazo de actriz increíble», afirma con rotundidad. «Tiene una forma de sacar sus emociones rápida, fácil y orgánica», detalla. El de Valencia se permite, incluso, hacer sus pinitos ante las cámaras como cantante. ¿Le dio algún consejo Aitana? «¡Qué va, qué va!», exclama ella entre risas. «Yo canto mucho, ¿eh? Canto más que ella. A lo mejor estoy cagándola contando esto, pero me paso el día tarareando sus canciones», dice él divertido. «Sí, puede ser», concede Aitana.