Macarena Gómez. / Efe

«Los personajes a los que doy vida me han hecho más tolerante»

Macarena Gómez estrena este fin de semana 'Amor en polvo', una divertida comedia que aborda las relaciones de pareja a raíz de un intercambio

Iker Cortés
IKER CORTÉS Madrid

Cuenta Macarena Gómez (Córdoba, 1978) que su padre siempre le decía que tenía una mirada «penetrante, subyugadora y agresiva». A la Lola de 'La que se avecina', aquella descripción, tan acorde a los papeles que han trufado su carrera, siempre le encantó. Metida ahora también a productora, estrena este fin de semana 'Amor en polvo', una cinta que aborda las relaciones de pareja a raíz de una propuesta de intercambio.

-¿Cómo llega a 'Amor en polvo'?

-Fue mi compañero Luis Miguel Seguí, de 'La que se avecina', la que me propuso como pareja a los directores. Hice una prueba por videollamada y les gusté. A mí me interesaba mucho la película porque me parecí un registro nuevo. Yo en cine siempre había hecho terror o thriller y en televisión comedia. Esta película tenía un tono distinto, era una comedia naturalista, donde priman los diálogos y la interpretación de los actores, cine independiente y con bajo presupuesto.

-¿Llevó tiempo el rodaje?

-Me río porque hicimos muchos más ensayos que rodaje. Yo tardé cinco o seis días en completar mi parte y el rodaje completo unas tres semanas. Ensayamos mucho para que todo fuera muy rápido.

-Y le gustó tanto que acabó de productora asociada.

-La película me gustó mucho. Me parece muy amable y hecha con muchísimo cariño y me gustó verme en un registro totalmente distinto. Juanjo Moscardó Riusna, uno de los directores, produjo la película. Y una parte también fue producida por la televisión valenciana, pero lo que suele pasar cuando no tienes un grupo potente detrás o una plataforma es que es difícil que la película consiga distribución, así que me metí como productora asociada, que no es más que poner dinero. Y en eso estamos, en buscarle salida y en promocionarla. Es un trabajo apasionante.

-No es su primer trabajo en este sentido.

-Hace un año o dos cree una productora con el fin de levantar proyectos que me van llegando a las manos y me parecen interesantes.

-Supongo que eso le da más libertad para elegir papeles.

-Pues sí, pero también produzco cosas en las que no he participado. Evidentemente, esto me abre más puertas. ¿Cómo es la frase? Si no te dan trabajo, búscate tú el trabajo

-Es una película muy teatral, con cuatro personajes y dos escenarios. ¿Es más fácil o más difícil para un actor?

-Buff... Yo te diría que es más fácil porque ahí te apoderas del set. A mí como actriz a la hora de trabajar me gusta mucho absorber la energía del lugar y de la gente que me rodea. De hecho, me resulta muy difícil prepararme un personaje en casa y pensar cómo va actuar, cuáles van a ser sus movimientos físicos. Yo hasta que no estoy in situ no me nacen esas cosas de dentro. Si ruedo siempre en una misma localización, me apodero de ella y me siento más en casa. Me pasa mucho en 'La que se avecina', que prefiero rodar en el plató que en exteriores, porque la casa de Lola ya es como mi casa y me siento mas segura.

-La película cuenta la destrucción y la conexión de dos parejas a raíz de un intercambio. ¿Por qué fascinan tanto estos temas?

-El intercambio de pareja se utiliza más como una premisa para hablar de las relaciones de pareja y de temas universales como el amor, con los que todos se identifican.

-Pero es inevitable que el espectador se replantee cosas de su vida al ver la película.

-Ahora que lo dices es verdad que hicimos un pase en Barcelona y fue muy curioso porque tuvimos una charla muy interesante con los espectadores, que se abrieron muchísimo y nos contaron sus propias experiencias.

-¿Usted se replanteó cosas?

-Más que replantearme cosas, yo siempre digo que los actores cuando damos vida a ciertos personajes no podemos juzgarlos. Los personajes a los que he dado vida en mi carrera me han hecho más tolerante.

-Y eso que suele dar vida a personajes un poco extremos. ¿Es usted o es el guion?

-No lo sé (ríe). La mayoría me los ofrecen así, pero a veces me doy cuenta de que, inconscientemente, le doy ese puntito y tengo que luchar para no llevar los personajes a ese terreno. Hay un punto en mi mirada qué es quizá lo que me hace darles esos matices de locura a todos mis personajes pero es algo inconsciente.

-¿Qué va a pasar con 'La que se avecina'?

-Yo me hago la misma pregunta. No sé qué va a pasar ni qué va a ser de nostros. Lo que sé es que nos vamos de los platós donde hemos trabajado durante doce años, pero eso no quiere decir que la serie diga adiós. Estámos a la espera de si se vuelven a costruir en otro lugar o no. Está todo en el aire, pero no hay un adiós definitivo.

Inmediatez

-¿Qué ha supuesto Lola para ti?

-He aprendido una barbaridad haciendo de Lola y además he tenido la suerte de que no he tenido exclusividad con el personaje y he podido hacer otras cosas. En 'La que se avecina' es todo tan inmediato que tienes que aprender a resolver las cosas rápidamente y también me ha permitido cambiar mucho de registro en una sola secuencia. Enfadarme, reir, llorar y estar inmensamente feliz en una sola toma. Eso me ha permitido coger mucho oficio como actriz.

-¿Cómo ha llevado el confinamiento?

-He tenido la suerte de que tengo una casa de campo y el estado de alarma me pilló aquí. Y la verdad es que he estado muy a gusto, perdida en mitad de la nada y rodeada de animales. Estaba muy cómoda. Por otro lado, confieso que a mí todo esto me ha afectado emocionalmente muchísimo. Aquí la realidad no ha superado a la ficción, ha superado a la ciencia ficción y me ha costado muchísimo asimilarlo porque era como vivir en un mundo distópico.

-¿Y la vuelta a la normalidad?

-Ahora estoy bien, pero la primera vez imagínate pasar de estar perdida en la montaña, aislada, sin ver a nadie, y de repente un día tienes que irte a trabajar a Madrid a grabar 'La que se avecina'... Fue algo muy impactante. Y el primer día, rodando la serie, pasé muchísimo miedo. Es que no había visto a más de cuatro personas juntas en mucho tiempo...

-¿Se puede extraer algo positivo?

-Mira, a nivel personal a mí me ha permitido estar con mi hijo y mi marido y conocer a fondo a mi hijo. He pasado un tiempo maravilloso con el. ¿Para la sociedad? Sinceramente, creo que no. Todos hemos sido muy solidarios durante la pandemia pero en la desescalada ya se empieza a ver que no somos tan generosos. Sales a la calle y hay gente que va sin mascarilla y eso te genera conflictos porque tienes que respetar al otro pero también quieres que se la ponga, pero la gente es egoista y actúa según sus intereses.