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Kusturica agota en su regreso a la guerra de los Balcanes

Kusturica agota en su regreso a la guerra de los Balcanes

El director de Sarajevo naufraga con 'En la Vía Láctea', una fábula bélica fiel a su estilo surrealista y frenético

Oskar Belategui

Jueves, 13 de julio 2017, 09:01

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Nacido en el seno de una familia de musulmanes conversos, Emir Kusturica (Sarajevo, 1954) lleva ya más de dos décadas exorcizando los fantasmas de la guerra en la antigua Yugoslavia. Con 'Underground' (1995), su segunda Palma de Oro tras la conseguida con 'Papá está en viaje de negocios', el director contempló la convulsa historia de su país como una eterna fabulación. Se atrevió a desafiar la convención internacional que señalaba a los serbios como los únicos culpables del conflicto bélico en los Balcanes y mostró un sentimiento que recorre toda su filmografía: la añoranza de una Yugoslavia multiétnica.

'En la Vía Láctea' supone el regreso a territorios conocidos de un autor que ha patentado su marca de estilo, una barroca fiesta visual que avanza a empellones impulsada por la música zíngara, el humor negro y la denuncia política. Amante del rock, Kusturica supo definir con acierto en una ocasión las intenciones de su cine: «Sid Vicious cantaba 'My Way' por debajo de la entonación correcta y pese a ello se producía una melodía muy entrañable. Del mismo modo, el objetivo de mis películas son las emociones humanas que se entrelazan en unos giros dramáticos sin causa aparente».

Un rótulo advierte al inicio del filme, presentado en la última Mostra de Venecia, que la historia que vamos a ver «está basada en tres historias reales y muchas fantasías». En un bucólico pueblo en las montañas serbias los lugareños matan un cerdo y llenan una bañera con su sangre. Las ocas se sumergen en ella manchando su nívea blancura y dándose un festín con las moscas que les cubren. Pero no da tiempo a pensar en simbolismos. Las bombas caen y un grupo de ¿soldados? hace queso ajenos a las balas. El lechero que cruza todos los días el campo de batalla (el propio Emir Kusturica como actor) arrastra un pasado traumático que le ha hecho inmune a la batalla. Habla con un halcón y se protege del mundo con un paraguas. Quedará prendado de una refugiada que llega a la aldea para casarse con un héroe de guerra (Monica Bellucci), en quien reconoce a la mujer de su vida.

Oreja cosida

Tratar de concretar el argumento de 'En la vía láctea' es una tarea baldía. Solo queda dejarse llevar por el caos felliniano que orquesta Kusturica, donde el 'slapstick' da paso a la tragedia. Tan pronto suena la banda sonora de 'Flashdance' como vuela una oreja del protagonista de un balazo, cosida amorosamente por la sensual Bellucci al borde de un pozo. Según el director, estamos en «un cuento de hadas moderno» rodado casi en su totalidad en exteriores, que narra una historia sencilla: «Un hombre y una mujer se enamoran y están dispuestos a sacrificarse en la naturaleza».

Cargante y agotadora, frenética y afectada, 'En la Vía Láctea' gustará a los nostálgicos de 'El tiempo de los gitanos' y 'Gato negro, gato blanco', títulos que reinaron en los cines de versión original españoles de los 90. Si entonces Kusturica deslumbró con su folclorismo surrealista y metafórico, ahora cae en la afectación y lo grotesco.

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