{Caída y auge de un monstruo | Canarias7

Una escena de 'El hombre del corazón de hierro'.

Caída y auge de un monstruo

Cédric Jimenez dirige 'El hombre del corazón de hierro', un thriller político que retrata en paralelo la ascensión del líder nazi

Borja Crespo
BORJA CRESPO

La Segunda Guerra Mundial ha sido tratada en el cine en numerosas ocasiones, nunca las suficientes, y nadie protesta, al contrario de lo que ocurre con la Guerra Civil española, que ha sido fuente de inspiración de muy pocas películas, casi todas interesantes, a diferencia de lo que se comenta cansinamente en la opinión pública. Volviendo al retrato de las barbaridades del nazismo, hace unos días se estrenaba 'La casa de la esperanza', con Jessica Chastain, y ahora llega a la cartelera 'El hombre del corazón de hierro', antes del estreno de la esperada 'Dunkerque', perpetrada por el sobrevalorado Christopher Nolan. Tres muestras muy diferentes basadas en hechos reales. La que nos ocupa se mira en la famosa Operación Antropoide, que ya goza de otras versiones cinematográficas ('Operación Anthropoid', sin ir más lejos, con fecha del pasado año). El tercer Reich se encuentra en pleno apogeo en 1942. Para pararle los pies surge un plan desde la resistencia en Londres, asesinar al líder Reinhard Heidrych, jefe de las SS y la Gestapo, el tercero en la línea de mando, tras el propio Hitler y Himmler, apodado 'El Carnicero de Praga'.

La Operación Antropoide fue una misión de alto secreto comandada por las fuerzas aliadas cuyo objetivo evidente era cambiar el curso de la historia. Dos soldados checos, entrenados por el ejército británico, encabezaron el plan para acabar con el terror y la brutal represión que sufría Checoslovaquia, asesinando a Heydrich, artífice intelectual de la Solución Final, el genocidio sistemático de la población judía europea, un perverso empeño de Hitler y sus acólitos, afortunadamente abortado. Cédric Jimenez ('Conexión Marsella') dirige este thriller político que retrata en paralelo la ascensión del líder nazi, la mejor parte del filme, y los movimientos de los jóvenes que pretenden acabar con su vida y están dispuestos a dar la suya por cumplir con su cometido. Jason Clarke, en la piel de 'El Carnicero de Praga', la encarnación del mal, es lo más llamativo de una producción con capital francés que explora las razones que llevan a un hombre a convertirse en un monstruo. Se queda corta.