Un fotograma de 'Ópera prima'.

Una debut prima llamada 'Ópera prima'

Construida a partir de unos guiños tan reconocibles como previsibles, la cinta homenajeaba sin tapujos a los más variados cineastas

Boquerini .
BOQUERINI .

Fernando Trueba siempre lo tuvo claro: cuando dirigiese su primer largometraje este se titularía 'Ópera prima', y sería la historia de un chico que se encuentra con su prima en la madrileña plaza de la Ópera.

Fernando Rodríguez Trueba, conocido como Fernando Trueba nació en Madrid el 18 de enero de 1955. Es un director de cine, guionista y productor español. Miembro de una familia muy numerosa compuesta por ocho hermanos, el menor de ellos es el también director, escritor y guionista David Trueba.

Fernando inició sus estudios en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid para trabajar después como crítico de cine en diferentes publicaciones, entre ellas el periódico El País y dirigió la revista cinematográfica 'Casablanca'. Debutó como director con diferentes cortometrajes que hizo con sus antiguos compañeros de facultad como actores, Óscar Ladoire, Antonio Resines, o con el hoy crítico cinematográfico Carlos Boyero, donde creo con sus amigos de facultad la llamada 'Escuela de Yucatán', nombre que nació de la cafetería que existía en la madrileña Glorieta de Bilbao, donde se reunían todas las mañanas haciendo pellas en la facultad.

Fernando comenzó a rodar cortometrajes utilizando a sus amigos como actores o técnicos. Fueron 'En legítima defensa', 'Homenaje a trois', 'El león enamorado' y 'Carlos 82'. Y en 1980 encuentra la oportunidad de dirigir un largometraje, casi sin dinero, pero con un guion muy divertido, que tituló, como se había prometido, 'Ópera prima', que escribe junto a Óscar Ladoire.

Como en sus cortos, llama a sus amigos y compañeros de facultad, Oscar Ladoire y Antonio Rasines como protagonistas, que así debutan en el largometraje y se convierten en actores (Resines en realdad iba para productor, pero ya no dejaría la interpretación). También da su primera oportunidad ante la cámara a Paula Molina (la hermana menor de 'Angela Molina). El reparto se completa con Kiti Manver, Marisa Paredes o El Gran Wyoming.

Construida a partir de unos guiños tan reconocibles como previsibles, 'Ópera prima' homenajeaba sin tapujos a los más variados cineastas. La película, que se rueda en sólo cuatro semanas en el Madrid de diciembre de 1979, seguía a Matías (Oscar Ladoire), un joven periodista de 25 años, divorciado y con un hijo pequeño, que pasea su amargura por Madrid hasta que se enamora de su prima Violeta (Paula Molina), de 18, una chica apasionada por el violín que estudia en el conservatorio del Teatro Real, con un estilo hippie, a la que ha encontrado a la salida del metro en la Plaza de la Ópera. Aunque no lo quiera creer y pese a los consejos de su amigo León (Antonio Resines), es la mujer de su vida, por lo que rápidamente se instala en su casa. Cuando ella hace amistad con un peculiar músico, Nicky (Luis González Regueral), compañero de conservatorio con el que quiere irse al Machu Pichu, Matías es carcomido por los celos y su relación con Violeta acaba cayendo, mientras ella se acerca más al músico, y Matías, con su arrollador sarcasmo, pasa de hacerle todo tipo de putadas a quedarse completamente solo.

La película se estrena en el madrileño Cine Paz el 2 de abril de 1980, para cubrir un hueco de programación, la cuota necesaria de cine español para poder estrenar a continuación un blockbuster norteamericano, y durante dos únicas semanas. Durante la primera semana el filme es un fracaso absoluto. Estrenada como «una película de amor donde nunca se dice te quiero», el propio Trueba acude cada tarde al cine y comprueba como no entra nadie, si acaso algún curioso despistado. Pero en la que iba a ser su segunda y última semana en cartel, se produce el milagro y el cine se empieza a llenar de gente. Los espectadores se lo pasan muy bien y comienzan a recomendar el filme, que aguanta en la pantalla del Paz varios meses.

Ópera prima', junto a las comedias de Fernando Colomo, da paso a lo que se llamó «nueva comedia madrileña». Rodada con sonido directo, algo insólito en el cine español hasta entonces, alcanza un tono de espontaneidad y supusieron una bocanada de aire fresco en el cine español. El filme viaja en septiembre al Festival de Venecia, donde se le reconoce con el Premio Agis, y posteriormente al Festival de Chicago donde logra el Hugo de Oro, su máximo galardón.