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Timothée Chalamet encarna a Paul Atreides. Niko Tavernise
'Dune: parte dos', más épica y guerrera

'Dune: parte dos', más épica y guerrera

Denis Villeneuve regresa a Arrakis con una secuela más ágil y ambiciosa, que refuerza la acción y su contundencia pero no puede evitar caer en el tedio en algún momento

Iker Cortés

Madrid

Jueves, 29 de febrero 2024, 23:25

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No hay en 'Dune: parte dos', la cinta que este viernes llega a la cartelera, un resumen de lo que aconteció en la primera entrega de la franquicia, basada en las novelas de Frank Herbert y estrenada en el año 2021. Pero Denis Villeneuve se las ha ingeniado para perfilar las líneas maestras de aquella cinta con unas pocas pinceladas. En el tiempo de franquicias superheroicas e interminables que, sí o sí, abusan de la voz en 'off' para poner en contexto lo que está a punto de suceder en la pantalla, el director y guionista canadiense parece querer tratar al espectador como un tipo inteligente, alguien que si se adentra en una sala de cine para ver la secuela de una película, sabe, al menos, de qué va la historia y qué se va a encontrar. Y lo que se va a encontrar es una película más épica, ágil y ambiciosa, que refuerza la acción y su contundencia, pero no puede evitar caer en el tedio en algún que otro momento.

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Es lógico que Villeneuve confíe en su obra. 'Dune: parte uno' fue aclamada por la crítica y la respuesta del público, con 434,8 millones de dólares recaudados en todo el mundo, fue en consonancia. Ambientada en el año 10191, la cinta era una epopeya de ciencia ficción que seguía los pasos del duque Leto (Oscar Isaac), de la Casa Atreides, gobernante del planeta oceánico Caladán, que al inicio de la historia era designado por el emperador Shaddam (Christopher Walken) para reemplazar a la Casa Harkonnen como gobernante del planeta Arrakis, el hogar de los Fremen, una árida esfera en la que nadie querría poner un pie si no fuera porque es el único astro conocido en el universo con 'especia', una valiosa sustancia que extiende la vitalidad humana y es fundamental a la hora de realizar viajes interestelares.

El duque Leto, su concubina Lady Jessica (Rebecca Ferguson) y el hijo de ambos, Paul (Timothée Chalamet), se desplazaban al planeta siguiendo las indicaciones del emperador. Sin embargo, a su llegada, y ojo porque esto es un 'spoiler' de la primera película, descubrían que la intención real del emperador era que la Casa Harkonnen organizara poco después un golpe para recuperar Arrakis y erradicar de la faz del planeta a los miembros de la Casa Atreides, cuya influencia amenazaba el control de Shaddam. 'Dune: parte uno' se cerraba con la muerte del duque Leto y la huida de Lady Jessica y Paul.

Su primera secuela

'Dune: parte dos' abre, precisamente, con madre e hijo tratando de ser aceptados por los Fremen. Poco a poco, los dos han ido aprendiendo a desenvolverse en tan hostil entorno. Cuentan, fundamentalmente, con la ayuda de Stilgar (Javier Bardem) y Chani (Zendaya), que les introducen a un pueblo receloso de los extranjeros, a menudo pisoteado por quienes extraen del planeta el preciado recurso. «Esta ha sido la primera vez en mi vida como director de cine que he revisitado un universo, una historia», detalla Villeneuve en las notas de producción. «Esta vez, una de mis principales preocupaciones era asegurarme de que el público no sintiera una sensación de 'déjà vu'. Quería encontrar nuevas localizaciones y todos los decorados son nuevos», apunta el cineasta.

Arriba, Zendaya y Timothée Chalamet encarnan a Chani y Paul, que inician una aventura sentimental; Austin Butler da vida a Feyd-Rautha y Stellan Skarsgård, a Baron Harkonnen. Niko Tavernise
Imagen principal - Arriba, Zendaya y Timothée Chalamet encarnan a Chani y Paul, que inician una aventura sentimental; Austin Butler da vida a Feyd-Rautha y Stellan Skarsgård, a Baron Harkonnen.
Imagen secundaria 1 - Arriba, Zendaya y Timothée Chalamet encarnan a Chani y Paul, que inician una aventura sentimental; Austin Butler da vida a Feyd-Rautha y Stellan Skarsgård, a Baron Harkonnen.
Imagen secundaria 2 - Arriba, Zendaya y Timothée Chalamet encarnan a Chani y Paul, que inician una aventura sentimental; Austin Butler da vida a Feyd-Rautha y Stellan Skarsgård, a Baron Harkonnen.

Menos preocupado por sentar las reglas y las dinámicas de un ambicioso universo que ya parece ir rodado -la película mantiene su ritmo pausado y su tono serio, aunque ha ganado en agilidad-, el realizador vuelve a crear un espectáculo visual y sonoro apabullante, donde la fotografía, los efectos especiales -se nota un mimo brutal en este apartado-, la dirección de arte y el diseño de sonido se funden en un todo para impactar con contundencia en el espectador. La primera secuencia, que describe una emboscada al enemigo en mitad del rojizo páramo de Arrakis, es un resumen perfecto de las emociones que brinda una película más intensa que su antecesora. De la tensa calma inicial, con los Harkonnen explorando la zona mientras nuestros protagonistas se esconden como pueden, a la belleza plástica y silenciosa de los enemigos ascendiendo al pico de una agreste montaña para tener una mayor visibilidad, y al doloroso estruendo de sus cuerpos cayendo a plomo desde cientos de metros de altura, aniquilados por los disparos.

Todo en 'Dune: parte dos' es épico e inabarcable, como el desierto en que se ambienta la mayor parte del metraje, y la historia no iba a ser una excepción. Esta segunda entrega describe el camino de Paul, a base de un duro entrenamiento físico y mental, para integrarse en los Fremen y liderar el destino del pueblo. El héroe deberá aprender a caminar por el desierto, combatir a los Harkonnen e incluso montar gusanos para ser aceptado por un pueblo dividido entre los que creen y los que no que Paul es Muad'Dib, el elegido de una profecía que ya previó una guerra santa librada en su nombre para acabar con los opresores. Esta trama, con un giro de guion nada despreciable, unida a los esfuerzos de Lady Jessica, líder de las Bene Gesserit, por difundir entre la población la idea de que Paul es el mesías permite a la película reflexionar acerca de la fe, las creencias y el poder de la religión para controlar a las masas.

Los gusanos de Arrakis, Rebecca Ferguson como la Madre Reverenda y Javier Bardem, que encarna a Stilgar. Niko Tavernise
Imagen principal - Los gusanos de Arrakis, Rebecca Ferguson como la Madre Reverenda y Javier Bardem, que encarna a Stilgar.
Imagen secundaria 1 - Los gusanos de Arrakis, Rebecca Ferguson como la Madre Reverenda y Javier Bardem, que encarna a Stilgar.
Imagen secundaria 2 - Los gusanos de Arrakis, Rebecca Ferguson como la Madre Reverenda y Javier Bardem, que encarna a Stilgar.

Por el camino, la cinta toca otros temas de interés como la relación con Chani -asegura Villeneuve que 'Parte dos' es, en realidad, «una historia de amor»-, el ansia de venganza del protagonista tras el asesinato de su padre que, junto a los sueños premonitorios, le llevarán a plantearse verdaderos dilemas morales; el fascismo de la Casa Harkonnen, representado en Giedi Prime, ese planeta donde por no haber no hay ni color, o las intrigas palaciegas que apuntan a la idea de que el exceso de poder corrompe.

Una historia tradicional con cartas más complejas

Con una duración de 2 horas y 46 minutos, resulta inevitable que la cinta caiga a veces en el tedio, pese a que en esta ocasión Villeneuve ha apostado por trufar el metraje con secuencias de acción tan vibrantes como espectaculares. Desde el magnífico asedio a la cosechadora de especia, hasta las batallas épicas entre centenares de soldados, pasando por unos cuerpo a cuerpo con uno de los nuevos villanos de la función, Feyd-Rautha (Austin Butler), que, a mi juicio, funcionan algo peor no por la falta de pirotecnia, que se agradece, sino por la poca contundencia y peso en los golpes y la coreografía -nada como la bestia Rabban (Dave Bautista) machando una cabeza contra un monitor-.

Juega 'Dune: parte dos', al menos en la mayor parte de su metraje, a presentar una historia tradicional, de buenos y malos, simple y maniquea, cuya trama va descubriendo unas cartas más complejas y oscuras a medida que se desarrolla planteando dudas que solo una nueva entrega puede resolver. Las buenas interpretaciones del elenco -quizá aquí la excepción sería Chamalet, que recuerda un poco al Hayden Christensen de 'Star Wars'- una banda sonora de Hans Zimmer a la altura de lo que la película pide, hacen del conjunto algo valioso y sobre todo distinto, aunque a veces pueda resultar excesivamente lenta. No encandilará a todos los amantes de la ciencia ficción, especialmente a los más casuales, pero quienes se vieron atrapados por la primera entrega, se sumergirán con gusto en esta enorme epopeya que requiere, sí o sí, una visita al cine si se quiere disfrutar en todo su esplendor.

Ya lo dice el propio Villeneuve: «Todo en 'Dune: Parte Dos' se ha diseñado para que el público lo vea en el cine, con una pantalla grande y el sonido adecuado juntos: ¡es la forma más poderosa de disfrutar del cine!».

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