Mi punto de vista

Una mala costumbre

29/10/2019

Cambiar el rumbo en el Instituto Insular de Deportes no es tarea fácil, pero el nuevo consejero Francisco Castellano quiere ir dando pasitos hacia ello, aunque las dudas que hay sobre la mesa sobre si podrá llevar adelante sus ideas son muchas. Los frentes abiertos son múltiples y los fuegos que hay que apagar bastantes también. En los últimos años se ha entrado en una dinámica que se aleja de la esencia del IID. La institución, con 30 millones de euros de presupuesto, se ha convertido en la oficina de la subvención. Allí acuden promotores privados u organismos públicos para solicitar dinero para la organización de distintas competiciones. ¿Pero qué control tienen éstas una vez celebradas?

Siempre he dicho que si uno presenta un proyecto de una carrera de caracoles internacional, con la presencia de más de 1.000 caracoles en la isla representando a más de 50 nacionalidades, la subvención es un hecho. Llega la rueda de prensa, todos hablan y se llenan la boca de la repercusión que tiene la competición en la isla, con la promoción turística que conlleva, y cuando se celebra, el departamento de comunicación de turno envía una nota informativa con el éxito de la convocatoria y la asombrosa participación. Y aquí paz y en el cielo gloria. Ejemplos reales hay muchos. El más cercano sucedió el pasado domingo. Se celebra una carrera popular en Las Palmas de Gran Canaria. La organización anuncia la presencia de 2.400 participantes, pero si uno acude a la cita y escudriña en el control de resultados y empieza a hacer la suma de los niños y mayores que corrieron ese día se encuentra con la sorpresa que fueron 1.113 los participantes, aunque algunos de ellos corrieron en más de una categoría. ¿Por qué no se dice la verdad?

Hay una mala costumbre extendida en los eventos de Gran Canaria. Lo que está de moda es inflar las cifras de inscritos, a este dato incluirle una cantidad enorme de extranjeros -en su mayoría son residentes en la isla- y nadie dice ni mu. La subvención se otorga, el político de turno se saca la foto, que es lo que le interesa al entorno más próximo, y punto y final.

Queda mucho trabajo por hacer. Mucho. Y no solo crear oficinas de Grandes Eventos o marcas como Gran Canaria Isla Europea del Deporte que no solucionan el deterioro que sufre el deporte de nuestra isla. Mientras tanto, el IID, de manera sorprendente, ha sacado hace unos días a consulta pública «la ordenanza reguladora de los precios públicos por la utilización de las instalaciones deportivas insulares de la Ciudad Deportiva Siete Palmas». Aleluya.