Las venas abiertas

Fitur y las fanfarrias

21/01/2020
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Lo que más llamó la atención en la primera ocasión en la que cubrí Fitur fue la cantidad de tiqueteros de los prostíbulos de los alrededores que se agolpan a las puertas, bloqueando las entradas al metro, para repartir tarjetas de sus establecimientos.

Por algo sería. Esta semana vuelve la Feria Internacional de Turismo que se celebra en Ifema, Madrid, concentrando toda la oferta turística del país, recibida y exhibida en sus pabellones con fanfarrias y boato.

Los políticos lucen palmito y se sacan fotos. Muchas fotos, como un adolescente frente a su espejo en Instagram. Y los empresarios del sector se pavonean y muestran sus faraónicos proyectos y acarician los lomos de la clase política buscando influencias y favores.

En la radiografía se reproducen macrodatos lujuriosos y se presume mucho de la realidad de un sector que encabeza la cadena de producción de las islas.

«Lo que más me llamó la atención fue los tiqueteros de los prostíbulos en la puerta»

Todo lo que pasa y se registra allí, como suele pasar entre tanta purpurina, poco tiene que ver con la realidad del tejido social y laboral de Canarias. Con el número de empleados y, por supuesto, con la calidad de sus contratos. Y todo el mundo hace el juego y pone dientes, no vaya a salir desenfocado y otro político le robe el rincón del protagonismo por el que voló desde las islas hacia el Estado.

Ojalá algún día todo ese dispendio económico sirva para mejorar las prestaciones salariales de los profesionales que se esconden en la base de la pirámide del negocio. Esos que se dejan los dientes limpiando habitaciones o llevando de excursión a impertinentes turistas cargados de alcohol de todo incluido. Esos que no patalean como mediocres pidiendo un rescate financiero tras el hundimiento de Thomas Cook a pesar de sus buenas cuentas de resultados.