Las venas abiertas

¡Sigan bailando!

25/02/2020

Hay pocos compases más identificables en el carnaval que los del Sigan bailando de la Billo’s Caracas Boys. El título de la mítica canción de la orquesta venezolana ha sido replicado hasta la saciedad estos días, como herramienta para la ironía para hablar sobre las polémicas decisiones de los ayuntamientos de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.

Todo por el carnaval, fiesta mayor de ambas capitales. Ciudades en las que hubo actos de la celebración popular que transgredieron todas las precauciones recomendadas en la pregala drag o el carnaval de día.

Pero como también decían los de la Billo’s en su memorable estribillo, suban la radio. Muchos de estos debates, en días en los que la calima lo ha engullido todo, tienen una clara intencionalidad política y mediática. Los dos consistorios lo hicieron rematadamente mal. Y pusieron la integridad y la salud de las personas en un serio compromiso para seguir a machamartillo adelante con el calendario de las respectivas fiestas.

«En la agenda del alcalde hay tiempo para entregar todos los cetros...»

Sin embargo hay que estar atentos. Y despertar al vecino si es necesario, para que no nos la cuelen con debates interesados. Porque, en efecto, el carnaval es una excelente cortina de humo para esconder prácticamente durante un mes todo debajo de las alfombras.

Cortina que también utilizan los que administran a su antojo. La magnitud de las grandes galas ha hecho pasar desapercibidas «cualquier cosa» como las dudas que hay sobre contrataciones por casi 600.000 euros por parte de la Sociedad de Promoción de Las Palmas de Gran Canaria, el ente con peor nota en transparencia de Canarias.

O que en la agenda del alcalde siempre hay espacio para entregar todos los cetros pero no para atender a los que peor lo pasan.