Las venas abiertas

Constitucionalistas

14/01/2020

Siempre me ha llamado la atención como los que más nombran a la Constitución son los primeros que se cagan sobre sus principios. Entre ellos, por ejemplo, aquellos que el pasado domingo convocaron manifestaciones de escasa repercusión para demandar al nuevo gobierno del Estado que respete el «orden constitucional y la soberanía nacional».

No. No se han movilizado contra atropellos sociales relevantes como los que durante los últimos años se han vivido, casi todos protagonizados por un partido en el que abundan las corruptelas. Lo han hecho para tratar de boicotear la realidad perfectamente legítima y democrática de un país en el que las urnas, de manera mayoritaria, han delegado en las fuerzas progresistas la responsabilidad de formar un gobierno que trate de cerrar años de arraigada inestabilidad parlamentaria.

«Vomitan odio mientras se broncean cara al sol contra el mandato de su amado rey»

Por el mero hecho de que consumen ideología como los burros alfalfa. Sin más. Porque en esos actos de ardor patriótico han vomitado odio contra el mandato de su amado rey, y han vulnerado todos los límites de esa constitución a la que se refieren como biblia para proferir cantos fascistas mientras sus rostros desencajados se bronceaban cara al sol.

Y estos que pisan las calles envueltos en su bandera bicolor, en la que probablemente preferirían ver un pollo que una corona, no son los más peligrosos para el estado de derecho. Los que realmente hay que atar en corto son los que abren los bidones de gasolina desde las tribunas públicas para basar todo su discurso en la unidad de su país, ese que descosieron sin atender al orden constitucional que pide casa y trabajo para todos. Que solo obedece a las oligarquías aunque tengan que tirar mierda sobre la base de la democracia.