Las venas abiertas

Moros en la costa

03/12/2019

Estos meses Canarias ha recibido la mayor llegada de embarcaciones con migrantes desde las costas africanas de la última década. Así lo contaba este domingo en estas páginas Carlos S. Beltrán, que firma una radiografía de un fenómeno que vuelve a registrar cifras de comienzo de siglo y mostrar en muchas ocasiones lo poco que aprendimos de aquellos tiempos.

Ante ese escenario, los reaccionarios de siempre elevan el periscopio y disparan como escupitajos discursos que fluctúan entre lo racista y lo inhumano. Como los antiguos pobladores del Mediterráneo, que antes de ser atacados, alertaban a su población al grito de «moros en la costa».

En el mundo global, puertas al campo. Sin racionalizar los motivos que promueven que una persona decida poner en riesgo su vida, entregada a las mafias de la migración, bajo la ilusoria percepción de que al otro lado le espera un mundo mejor.

«La llegada de estas personas no se puede afrontar con racismo y falsos mitos»

Sin entender que las portadas con fotos de migrantes empapados bajo las mantas son resultados de otras en las que niños yacen entre el polvo víctimas de bombardeos y represión.

Y ante eso siempre quedará la historia. En Canarias andamos este año invirtiendo dinero público en recreaciones teatrales y espectáculos musicales para no olvidar el hundimiento del Valbanera hace un siglo, entre Santiago de Cuba y La Habana, y con casi medio millar de canarios a bordo. Personas que buscaban en América la suerte que en aquellos tiempos les era esquiva en su tierra. Como los que cruzaron a Venezuela.

Son otros tiempos y es otra historia, pero la desesperada llegada de estas personas no se puede afrontar con racismo y mentiras. Con falsos mitos sobre ayudas y despilfarro que solo llaman al odio.