Sociobarómetro: herramienta útil

Con la recuperación del Sociobarómetro, Canarias sigue la senda de autonomías con realidades políticas muy diversas

Editorial -
EDITORIAL - Las Palmas de Gran Canaria

El Gobierno de Canarias, a través de la Vicepresidencia, ha recuperado el Sociobarómetro, una herramienta de trabajo demoscópica que se puso en marcha siendo presidente Román Rodríguez. Ahora se hace realidad gracias al convenio de colaboración con la Fesad, entidad titular del Centro Asociado de la Universidad Española a Distancia en Las Palmas de Gran Canaria, bajo la dirección técnica del sociólogo y profesor tutor Juan del Río.

Se trata de una fórmula de conocimiento de las inquietudes, preocupaciones y prioridades sociales que resultan de gran utilidad para todos, y no solo para el Gobierno de turno. Y con la recuperación del Sociobarómetro, Canarias sigue la senda de autonomías con realidades políticas muy diversas. Cabe mencionar así que se realizan estudios similares en Cataluña, el País Vasco y Andalucía, unos bajo estructura completamente pública y otros en colaboración, como es el caso canario, con universidades.

Como señala el equipo encargado de su realización, el Sociobarómetro, con sus sucesivas entregas, permite conocer científica «la realidad cultural, científico-técnica, social, política, laboral, económica, territorial y comunicacional de Canarias, así como favorecer la utilización de los recursos informativos existentes y difundir el pensamiento científico y técnico, en beneficio del progreso, desarrollo y bienestar de la comunidad canaria».

El estudio difundido ayer pone luz sobre cuestiones de diferente índole, desde las preocupaciones socioeconómicas a las tendencias electorales, pasando por la valoración del trabajo de las principales instituciones. Y en esta entrega aborda un asunto de gran interés: la crisis migratoria que empezó en 2020 y la gestión de la misma. Los resultados en ese sentidos son reveladores, pues alertan sobre los sentimientos contradictorios que se están generando: así, el 71,5% de los encuestados ve tras ese repunte migratorio la búsqueda de una vida mejor por parte de quienes se suben a pateras y cayucos, mientras que algo más de la mitad está de acuerdo en que Canarias no debe admitir que se establezca más población extranjera. Y un 72% sí establece un nexo entre inmigración irregular y aumento de la delincuencia.

El conocimiento de datos como esos ya justifica por sí solo la recuperación del Sociobarómetro, de manera que oponerse a su existencia es propio de una miopía seguramente interesada.