Desde mi sofá

Sin pagos no hay paraíso

31/03/2018

Que te cuelguen la etiqueta de ser un mal pagador es peligroso. Si se ajusta a la realidad, se trata de un problema. Que se lo pregunten si no al Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

El crítico y antiguo miembro del comité asesor de este festival, Carlos Losilla, ha tardado tres años en cobrar una factura por un trabajo realizado. Lo hizo público, en una red social, hace unas semanas, donde advertía a otros profesionales de esta situación, a la vez que elogiaba la línea de programación del certamen grancanario.

No se trata de un caso aislado. Los premios de la pasada edición está previsto que se paguen antes de que arranque la 18ª entrega de este festival, el próximo viernes, 6 de abril. Es decir, casi un año después de que se desvelase el palmarés de la 17ª edición.

Este festival lo organiza el Ayuntamiento de la capital grancanaria, a través de la Sociedad de Promoción. ¿A qué se deben estos lamentables retrasos en los pagos? La respuesta es muy simple. Al Ayuntamiento, este festival le importa más bien poco. Más que un escaparate y la punta de lanza de su política cultural –junto con el Temudas Fest es lo único que organiza en solitario, en lo de más colabora o coorganiza con otras instituciones o empresas privadas– desde hace varias legislaturas es un lastre.

Con estos mimbres, cada año me sorprende que aún se celebre y que la oferta sea coherente con la línea marcada –que guste o no es otra cuestión–. Tiene que ser durísimo levantarlo cuando se arrastra la etiqueta –a nivel local, nacional e internacional– de mal pagador y cuando desde la organización nada se puede hacer para solucionarlo. El orden de los pagos lo marcan otros y el paraíso es para los demás. Para el festival de cine se reserva el vagón de cola.