Mi punto de vista

Seguro de no estar seguros

27/05/2020

Escuchando el otro día al doctor Simón intentando explicar como de la noche a la mañana el número de fallecidos en España, tras algo más de dos meses de infierno, ha disminuido en cerca de 2.000 personas por un mal recuento o duplicación de casos me ha hecho reflexionar sobre lo que está sucediendo en los últimos días en nuestro país, y es que hemos pasado de una fase de control sanitario a un desfase de noticias con el objetivo de mirar al futuro político. Los acontecimientos van en cascada y sin tiempo para su análisis. El Gobierno de España para mantener el estado de alarma ha acabado haciendo malabares y estas decisiones han tenido un desgaste político notable.

«De repente se abren fronteras, las fases son desfases, vuelve el fútbol y hay ya hasta 2.000 muertos menos»

Los pasos dados, aunque parezcan disparatados, se miden con lupa y Pedro Sánchez ha pasado de la cautela a la nueva normalidad en minutos porque el futuro es el futuro, y la presión puede acabar con su poltrona. Pues ante la acción, reacción. En su comparecencia del sábado, de repente, anunció la vuelta del fútbol, la apertura del turismo e incluso que algunas comunidades saldrían antes del estado de alarma, y horas después llegó la confirmación de que España será un territorio libre para turistas a partir del 1 de julio, junto a medidas más laxas para los que iniciaban las fases, etc. Sin mirar atrás, sin mascarilla y sin reparos, de repente la nueva normalidad se acelera, y en esta época de noticias alentadoras incluso el número de fallecidos ya no es el que decían sino muy inferior. La penúltima mina que han encontrado -habrá más- es el informe de la Guardia Civil sobre el 8M que intentan aplacar con una subida salarial. Por cierto, ¿y a los sanitarios no les suben el sueldo? Esto, si me permiten, es un desfase en tiempos de histeria.

El fin del estado de alarma está cada día más cerca. La mascarilla, el gel hidroalcohólico y la distancia social nos acompañan, pero tras estos meses en el que la mayoría de los países han ido con el pie cambiado llegará el momento de ir de frente y de ver quien toma las decisiones adecuadas para que todos podamos respirar tranquilos en el incierto futuro que nos espera. La unión no existe, ni existirá. Llega el momento de mantener el puesto para unos y de asaltarlo para otros, y en medio de esa guerra nos encontramos los ciudadanos.

Yo estoy seguro de no estar seguros. Hemos pasado de la pausa a la precipitación. Quien no trabaje y no aporte soluciones eficaces se lo llevará la marea. Esta crisis sanitaria tendrá repercusiones futuras, y los políticos lo saben. Espero que piensen en la ciudadanía y no en sus intereses de partido, porque tiempo al tiempo. Todo se paga.