Desde mi sofá.

Pésimo pagador

10/02/2020

Antes y durante la celebración de las ediciones pasadas del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria, en más de una ocasión me han preguntado por qué en las páginas de este periódico se ha apostado con tanta fuerza por informar sobre este evento. Tengo una doble respuesta.Una más subjetiva que la otra.

Respondo que informamos con tanto detalle porque consideramos que los contenidos del festival son interesantes y enriquecedores para la sociedad. Pura subjetividad. La vertiente empírica es que damos tanta información sobre el mismo porque la ciudadanía responde en buen número a lo que oferta el festival. La asistencia a las salas de proyección, teniendo en cuenta que se trata de un festival que apuesta por un cine nada comercial y en ocasiones vanguardista, es más que aceptable. Los habituales de las salas de los Monopol durante las 18 ediciones anteriores -conviene recordar que con Juan José Cardona como alcalde hubo un año que no se celebró- saben que no les miento.

El pasado viernes la organización anunció que se trasladan las mismas a las salas Cinema del Centro Comercial El Muelle y el Museo Elder de la Ciencia y la Tecnología. Con esta medida, la 20ª edición, que se desarrollará entre el 17 y el 26 de abril, alcanza un punto de inflexión. Para bien o para mal.

Habrá que ver lo que resulta, pero a priori resulta utópico pensar que el público fiel del festival irá a un centro comercial como El Muelle -con todos mis respetos hacia el mismo- para ver películas independientes y no comerciales. Menos aún al Museo Elder, territorio habitual para escolares y turistas.

Este cambio de sede tiene dos razones. Los desencuentros entre los responsables del Monopol y la organización del festival. La segunda y más importante es que este festival de cine no le importa nada al actual grupo de gobierno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, que es quien lo organiza. Tan poco (puede que incluso menos) que lo que le interesó a los alcaldes Jerónimo Saavedra y Juan José Cardona.

No se trata de una apreciación subjetiva. Queda plasmada en una realidad tangible y que viene de lejos. El festival es un pésimo pagador. No solo con los Multicines Monopol -el pasado viernes, uno de sus propietarios aclaró a este periódico que le adeudan pagos de las ediciones de 2018 y 2019-, sino con casi todos los que han tenido relación con el mismo. Sin ir más lejos, todos los premiados del pasado año, a estas alturas no han visto ni un euro. Y no se trata de un problema de liquidez, porque... a que Juanes ya ha cobrado por su actuación en los carnavales de este año. Por poner un ejemplo cercano.