Primera plana

Pedro Sánchez y la mesa de negociación

27/02/2020

Hoy es un día clave: se vota el objetivo de déficit público, antesala a las cuentas estatales, en el que la abstención de ERC es vital. Ayer se constituyó la consabida mesa de negociación que irá marcando, expresa o tácitamente, el compás de la luz verde (o no) a los Presupuestos Generales del Estado y, en suma, la viabilidad del Gobierno de coalición.

Si ERC quisiera, Pedro Sánchez podría estar finiquitado políticamente. Lo único que le salva al PSOE, por ahora, es que no concurre una alternativa real desde la derecha; por no mentar el error del PP de no dejar morir políticamente a Ciudadanos por sí mismo, como hizo con el CDS en su momento sin necesidad de acuerdos ni de ofrecer chalecos salvavidas a sus dirigentes en pleno naufragio.

Ahora bien, hay una cuestión fundamental en la vertiente institucional más allá del juego del poder, ¿qué ocurre si avanza 2020 y seguimos con los Presupuestos de Cristóbal Montoro? Esto es muy probable que ocurra porque aún Quim Torra no ha convocado las elecciones catalanas, que podrían ser después del verano, y entonces el margen de maniobra de ERC sea prácticamente nulo. La formación de Oriol Junqueras no puede respaldar las cuentas estatales de Sánchez y Pablo Iglesias para después acudir a la competición electoral ante JxCat. Esta es la gran baza de Carles Puigdemont y Torra que harán vislumbrar en el mitin de este sábado en la ciudad francesa de Perpiñán en el que aspiran a congregar alrededor de 70.000 personas. El fin de semana, sin conocer la agenda prevista del presidente del Gobierno, Sánchez estará trasladado mentalmente, sin duda, en la frontera francesa a la espera del termómetro electoral de JxCat.

Recordemos que Sánchez intentó posponer la mesa de negociación y que, tras la visita apremiante de Gabriel Rufián a La Moncloa, tuvo que rectificar. Este reciente indicador pone el listón alto a ERC que ya acumula numerosas pruebas de que la amenaza de hacer inviable la mesa de negociación por parte del PSOE es cierta. De hecho, JxCat se lo ha advertido en diferentes ocasiones, aunque sea por aquello de evidenciar las opiniones dispares dentro del bloque independentista catalán.

Una mesa de negociación tan numerosa en el número de sus integrantes y anticipada por declaraciones cruzadas, no presagia precisamente que vaya a funcionar. Por eso la activación ayer era fundamental para la votación de hoy en el que ERC tiene que retratarse. Y sobrevuela en todo instante que el Ejecutivo central puede caer arrastrado por la urgencia de los comicios catalanes.

Así las cosas, a medida que transcurran los meses sin que La Moncloa logre aprobar sus Presupuestos, la presión irá en aumento. Un nivel de asfixia política que le interesa asimismo a ERC en cuanto que, a mayor desesperación, podrá obtener más réditos de Sánchez. La legislatura, al fin, durará lo que ERC desee o, mejor dicho, lo que Puigdemont permita.

Si no hay aumentos electorales significativos del PSOE en el País Vasco y Galicia, si solo crece ligeramente pero persiste materialmente la situación política en ambos territorios con la preeminencia al alza del PNV y la mayoría absoluta del PP respectivamente, se confirmará que no hay ola electoral a favor de Sánchez en el conjunto del país, que de hecho el 10N ya lo atestiguó y que, en puridad, se sitúa en una precaria primera posición que puede trastocarse si el tablero catalán se recrudece amén de Puigdemont.

En La Moncloa lo saben perfectamente pero, hasta ahora, practican mediáticamente la ceremonia de la confusión para hacer ver al electorado socialista de la España del interior (al que, en última instancia, Sánchez se debe) una apariencia de normalidad que, en realidad, es ficticia.