José Luis Ábalos. / E. P.

Pechuga a la española

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

Sobre las cosas sórdidas publicadas de Ábalos, donde 'Resacón en Las Vegas' tiene lugar en un parador, no tengo ni idea de si son ciertas. Ni me importa. Basura lo llama Pablo Iglesias. Mentira el propio Ábalos. Sí que parecen filtración desde alguien del Gobierno. Lo peor de que fuera verdad es que sería confirmar todo lo que Ábalos parece. Todo lo que Ábalos tendría de Torrente. Y eso es una decepción. Noticia es que un político padre de familia abnegado, religioso y antiabortista militante (que hasta rezara en las puertas) tuviera acciones en una clínica que se dedicara a la interrupción del embarazo.

Porque me imagino a Ábalos con 'El chiringuito' de Georgie Dann como canción de cabecera: «Está el menú del día: conejo a la francesa, pechuga a la española y almejas a la inglesa». Pero todo lo que lo retrate como un amigo de Esteso y Pajares en una película de Mariano Ozores me quita la idea lúbrica de la cabeza. Por vulgarota. Dice Sisa que el odio y el rencor son los grandes motores de la vida. Pero también que «odiar cansa mucho, es pesadísimo». Lo de Ábalos parece la venganza contra Pedro J. sin ser Ábalos Pedro J. Y sin vídeo.

Pero, además, si fuera verdad lo de Ábalos, ¿qué? Él ya estaba fuera del Gobierno. A nadie lo cancelan ahora por rijoso. Tendría que haber dicho algo como Terry Gilliam hace años: «Ya no quiero ser un hombre blanco. No quiero ser culpado de todos los males del mundo. Ahora me identifico como una lesbiana negra y mi nombre es Loretta. Soy una LNT, una lesbiana negra que están transicionando». Iba Gilliam a dirigir en el Old Vic un montaje y a la porra con él. Un mundo con putas, juergas y hoteles destrozados es un mundo ideal al lado de esto.