Por si le interesa

Otra vez los miedos atávicos

22/01/2020

Gaumet Florido

Empieza a ser una costumbre. Como gobiernen partidos de izquierda en este país, a algunos les da por rescatar los miedos atávicos de una parte de la sociedad española. Es más, el revuelo montado por el pin parental made in Murcia ya me ha despertado cierta sensación de déjà vu, de que esto ya lo viví alguna otra vez. No sé por qué no me extrañaría que de aquí a nada la iglesia vuelva a fletar guaguas para macro manifestaciones en Madrid en defensa de véte tú a saber qué.

¿Hasta cuándo derechos tan básicos como el de la igualdad entre hombres y mujeres van a estar sometidos en este país a la pelea ideológica?

Es lo que toca. Zarandear ese latente miedo al rojo que tan bien inoculó la Dictadura en millones de españoles y que tanta renta de entrega ciega y poco crítica ha deparado a la derecha española. El problema es que, como ya he defendido más de una vez, es mucho más lo que se pierde que lo que se gana con este tipo de estrategias incendiarias. Puede que para ciertos partidos, como Vox o PP, les supongan votos, pero en cualquier caso son votos pírricos que, por contra, dejan tras de sí una estela de confrontación, pérdida de cohesión social y destrucción de la convivencia pacífica que tanto ha costado cimentar.

En esa clave inscribo el debate surgido en torno a la decisión del Gobierno de Murcia de permitir que los padres puedan decidir que sus hijos reciban o no ciertos contenidos sobre identidad de género, feminismo o diversidad LGTBI, una medida, a mi juicio, involucionista que atenta contra el derecho del menor. Me pregunto qué ha cambiado en este país, qué reforma educativa se ha introducido por este supuesto gobierno de rojos, demonios, comunistas y demás bichos, como para justificar que las familias murcianas hayan de blindarse ante lo que ellos entienden que es un adoctrinamiento para pervertir a sus hijos. ¿Qué mensajes están dando respecto a gays o lesbianas, o respecto a la transexualidad? ¿Hasta cuándo derechos tan básicos como el de la identidad de género, la libre orientación sexual o la igualdad entre hombres y mujeres van a estar sometidos en este país a la pelea ideológica?

El otro día dejé pasar a un peatón en un paso de cebra y, de repente, me asustaron los insultos y pitadas del coche que esperaba en el carril contrario. «Maricón», le gritaban entre carcajadas. Comportamientos así solo se combaten con educación, y desde niños. Lo demás es un atraso. Por eso comparto la decisión del Gobierno central de recurrir esta medida ante los tribunales. Quizás fue demasiado contundente la ministra de Educación cuando dijo aquello de que los hijos no pertenecen a los padres. Tiene razón, pero en medio de la que estaba liándose solo contribuyó a darles carnaza para la demagogia facilona. Claro que los derechos de los padres sobre sus hijos tienen sus límites: son precisamente los derechos del menor.