Primera plana

Nueva Canarias ante el PSOE

08/12/2019
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Los apoyos parlamentarios se retroalimentan. El que ofrece el respaldo de sus escaños al presidente del Gobierno que pretende ser investido también recibe y al tiempo, si acaso, le supone una responsabilidad. Otro tanto, aunque en menor medida, le ocurre al que se beneficia que, en este caso, será Pedro Sánchez. El PSOE aspira a agrupar el voto favorable, entre otros, de ERC, PNV, BNG y Nueva Canarias. Todos estos se encuadran en la categoría de nacionalismos periféricos. Son imprescindibles para el PSOE (la gran coalición junto al PP, activa o pasiva, rebajaría considerablemente a los socialistas a medio plazo) pero con una salvedad que deja a Nueva Canarias en una situación delicada que conlleva una reflexión en aras de reaccionar como organización nacionalista.

La exposición de ERC, PNV y BNG es menor que la de Nueva Canarias. Los cuatros respaldarán a Sánchez a cambio naturalmente de contrapartidas pero, en el supuesto canario, la lógica institucional incide camuflando o mermando en la dinámica de partidos por cómo está Nueva Canarias. Dicho de otra manera, la lógica institucional y la del sistema de partidos en ERC, PNV y BNG concuerdan del todo (o casi) en un escenario de respaldo al PSOE. Sin embargo, no ocurre así con Nueva Canarias cuya posición en la gobernanza isleña es otra.

ERC iría encaminada a obtener la Presidencia de un tripartito asegurado precisamente por el PSC que jugará un rol secundario. El PNV rubricará una reforma del Estatuto de Guernica de 1979 al que el socialismo se sumará, y además el lehendakari actual es del PNV. El BNG al no gobernar en Galicia (feudo del PP) no tiene nada que perder. ¿Y Nueva Canarias? Cosechará el éxito de que Sánchez tenga que atender las demandas de las islas aunque con el subterfugio de que en el archipiélago la Presidencia es socialista. Nueva Canarias queda en una situación en la que el rédito que logre del escaño no está en sintonía con un PSOE que aspira a ser afianzado hasta 2023 a su costa; basta con repasar el ataque que le lanzó a nivel municipal en Gran Canaria y los recurrentes desmarques en el Cabildo a cuenta de una pretendida ética y no sumisión que, como las dos caras de una misma moneda, deja entrever sibilinamente a la opinión pública que Nueva Canarias no tiene entonces principios ni entiende de lealtades. Y esto acontece paradójicamente mientras Nueva Canarias confecciona los presupuestos del Gobierno autonómico a favor del PSOE.

La suerte de Nueva Canarias (de seguir la inercia presente) sería afianzar al PSOE o pagar el coste de haber estado en un Gabinete con el PSOE y Podemos que si fracasan en Madrid le tocará pagarlo aquí en las urnas. El votante dirime bien responsabilidades ante un Ejecutivo monocolor (sabe fácilmente premiar y castigar, no digamos ya durante el bipartidismo) cuando procede ajustar cuentas en la cita electoral. Por el contrario, no es igual en el multipartidismo. El desconcierto es para el ciudadano que, llegado el momento, le cuesta distinguir entre qué competencias y áreas de gestión tiene uno o el otro y, en suma, pagan justos por pecadores.

El sucursalismo del PSOE en las islas (sujeto al tripartito catalán) más la particularidad de que Nueva Canarias no está en las mismas condiciones que ERC, PNV y BNG, arrojan un balance de resultados distinto de cara a ese pacto que invista a Sánchez. Votar sí pero sabiendo que las circunstancias son otras.