Psicografías

Naipaul, el escritor isla

19/08/2018

Neruda escribía de la crudeza de las nieves en abril, pero a veces es agosto, con estos días de calima que ocultan lluvias de estrellas en Canarias, el mes más extraño para la muerte. En medio de las vacaciones, a veces ni te llegan las noticias de las partidas. Yo me acabo de enterar de la muerte de Naipaul y escribo estas palabras para agradecerle todo lo que nos enseñó a los isleños, el camino que recorrimos con él, ese triunfo literario escribiendo desde lo pequeño, contando su Caribe y su infancia. Fue justo esa mirada a lo aparentemente pequeño lo que le llevó a la gloria literaria después de haberla buscado en vano con otros argumentos. Lo cuenta en sus ensayos, todo un manual imprescindible para quien quiera dedicarse a algo más que juntar palabras cuando escribe.

Ya desde el punto de vista literario sí quiero volver recomendar El enigma de la llegada de Naipaul porque, por lo menos para los canarios, es un viaje hacia nosotros mismos. Naipaul nació y creció hasta los 18 años en la isla de Trinidad, justo al lado de Venezuela, y lo que cuenta en el libro es su primera salida de la isla con destino a Londres, los pasos que determinaron su carrera de escritor y todos los paralelismos que va encontrando con su pasado insular y caribeño cada vez que se asoma a sus propios recuerdos y a lo que va encontrando en Inglaterra. En todo ese camino está la isla casi edénica a la que el turismo y el petróleo convierten en un desordenado caos urbanístico, las culturas que han convivido durante siglos ( Naipaul es de origen hindú, como tantos canarios que llevan varias generaciones poblando estas islas y formando uno de sus grupos más representativos), el exterminio de los aborígenes y también esa rara sensación isleña de no pertenecer del todo a ningún lugar alejado de nuestra propia orilla. Luego está el retrato, demoledor en algunas páginas, pero clave para entender al escritor en otras, que hace de él Paul Theroux. Todos tenemos luces y sombras, y lo que me importa de Naipaul es la estela de luz que deja en su obra para que nos entendamos un poco mejor quienes seguimos escribiendo argumentos desde que despunta el día. También en agosto, cuando la calima borra algunos horizontes.