Mueca cultural

Vicente Llorca Llinares
VICENTE LLORCA LLINARES

Estos días Puerto de la Cruz vuelve a hacer realidad una de las principales muestras culturales que existen en Canarias: el Festival Internacional de Arte en la Calle, Mueca. Decenas de miles de personas abarrotan la ciudad tinerfeña y cientos de artistas, hasta 400, y decenas de compañías, este año 61, convierten este municipio turístico en un gran escenario al aire libre con acceso gratuito para todo y para todos.

Esta es la decimosexta edición de una propuesta que no para de crecer y que, con la cultura por bandera, convierte la calle en punto de encuentro; pero que también es un motor de dinamización social y económico. El viejo destino del norte tinerfeño, eclipsado por el boom del sur, logra que estos días sean temporada alta gracias a las muecas de teatreros, titiriteros, funambulistas, cuentacuentos, malabaristas, músicos, bailarines, contorsionistas, de aquí, de allá y de más allá, incluso de allende los mares, que demuestran el poder de la cultura como generadora de riqueza en todos los ámbitos.

«Lo que hace falta es cultura» es una frase hecha y muy manida en las conversaciones de cuantos pululamos por este país a poco que algo nos disguste. Y va cargada de razones; pues, no en vano, la mayoría de los problemas políticos son consecuencia de carencias culturales y educativas. Sin embargo, la realidad deja a las claras que ésta no está entre las prioridades de partidos y políticos. Este festival llegó a ser víctima de esta miopía y fue suspendido en los años 2010 y 2011, pero la ciudadanía y empresariado local, con su plataforma de cómplices, un ejercicio ejemplar de implicación transversal, forzó su recuperación y ahí está como realidad incontestable, demostrando que frente a la política de la ignorancia, como definiera Víctor Hugo, a la que se parapeta en el ahorro para recortar actividades culturales, la apuesta de ampliarlas y hacerlas crecer es garantía de éxito.

Estamos hablando de un festival de teatro en la calle reconocido como de los mejores de España e, incluso, de Europa; pero que, sobre todo, goza de un fervor popular que conmueve. Contemplar a las multitudes, de niños a mayores, desbordar los espacios y echar el día viendo arte es toda una experiencia que deja a las claras la capacidad de movilización y reactivación de la cultura y que, encima, cultiva la autoestima de todo un municipio que ya tiene en el arte uno de sus referentes y una oferta con la que diversificar su propuesta de destino turístico.

Un ejemplo. Frente al vacío cultural, parafraseando el poema de René Chair, en el Puerto de la Cruz, han hecho una mueca al mundo y aportado su parte de maravilla, rebeldía y generosidad. ¡A imitar!