El Rey Juan Carlos, a la salida del Palacio de la Zarzuela. / AFP

Matorral

El lenguaje político tiene como fin que no se entienda, pero esto de Zarzuela casi recuerda a Zapatero

Rosa Belmonte
ROSA BELMONTE

De vez en cuando en la actualidad española surge un momento chusco de crítica literaria. Crítica de comunicado o de carta. Veníamos de las cartas marruecas, de la carta perpetrada por Pedro Sánchez (o quien fuera) y enviada al rey de Marruecos. Ahora tenemos el comunicado de la Casa de S. M. el Rey a propósito de la visita al Palacio de la Zarzuela de don Juan Carlos. Está escrito de tal manera que ha conseguido que doña Sofía se convierta en un meme a lo Juan Carlos Girauta, sentada en cualquier sitio.

A ver, nos dicen que doña Sofía acudió al almuerzo, pero no lo compartió al haber dado positivo por covid, «aunque ha permanecido con el resto de la familia en el salón del almuerzo provista de la preceptiva mascarilla y las medidas de ventilación correspondientes». Antes había otro párrafo memorable: «S. M. el Rey y don Juan Carlos han mantenido un tiempo amplio de conversación sobre cuestiones familiares así como sobre distintos acontecimientos y sus consecuencias en la sociedad española desde que el padre del Rey decidió trasladarse a Abu Dabi el 3 de agosto del año 2020». ¡Tiempo amplio de conversación! ¡Distintos acontecimientos y sus consecuencias! El lenguaje político tiene como fin que no se entienda, pero esto de Zarzuela casi recuerda a Zapatero diciéndole a Otegi (lo contó donde Alsina) que tenían que «recorrer un tramo importante en su reconocimiento para que, moralmente, su posición sea muy distinta».

Al crítico literario Edmund Wilson no le gustaba Somerset Maugham. Como le decían que estaba equivocado, lo intentó con 'Entonces y ahora'. En toda la primera parte se encontró con «tal matorral de ilegibilidades» que creyó que nunca lo terminaría. Entonces y ahora.