Primera plana

Las prisas de Sánchez

29/12/2019
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Se supone que hoy es el día en el que la Abogacía General del Estado pronuncie su parecer sobre la plasmación de la cuestión prejudicial del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) a cuenta de la inmunidad de Oriol Junqueras y, por lo tanto, si contenta el texto a ERC se activa la sesión de investidura para la víspera de Reyes. De todas formas, tiene de plazo hasta el 2 de enero para apurar la entrega. Pero dado el escenario de frenesí y presión de las últimas semanas, para La Moncloa este lunes es, o debería ser, la gran jornada. Se sobreentiende también que en función de lo que diga ERC, el resto de partidos una vez que conozcan el acuerdo firmado entre el PSOE y Podemos y, no siendo menos, el del PSOE con ERC, digan uno por uno si apostarán o no por Pedro Sánchez.

El país está pendiente de la Abogacía General del Estado o, para ser más exactos, de la reacción que provocará en ERC. Unos dicen que la alianza entre los socialistas y los independentistas está hecha hace tiempo, que ambos están sobreactuando y que se está escenificando dificultades para luego encajar mejor en sus respectivos electorados el entendimiento rubricado. Otros sostienen que aún hay espacio para que la investidura fracase y que está por ver el margen de maniobra real que tiene ERC justo cuando JxCat también mueve ficha y las elecciones catalanas se celebrarían en breve.

En cualquier caso, la sociedad aguarda sin acabar de interiorizar esta razonable sensación de desconcierto en el que todo parece aleatorio. A primera hora de la mañana se indica que ya habrá Gobierno y a última hora de la tarde las expectativas vuelven a enfriarse. Un tumulto de incertidumbre más que considerable que, a todas luces, al que más perjudica es al PSOE. De ahí, sus prisas crecientes.

La otra pregunta pertinente que habría que lanzar si al finalizar este lunes seguimos igual, sería sobre qué significa el tener ahora que esperar al jueves 2 de enero: ¿es un síntoma de división y guerra en los despachos en los poderes del Estado?, ¿a qué se debe que todas las partes ya han dicho lo que pensaban y aún la Abogacía General del Estado no? Esto no es ninguna tregua navideña sino es fruto de alcanzar una situación límite que con el transcurso de los años ha ido empeorando. Por un lado, judicializar los problemas políticos solo sirven para complicarlos todavía más. Por el otro, la vocación independentista es clara; aunque ahora ERC debería ceder ante el PSOE para revestir mejor la aproximación entre ambos. Cuando arranque 2020 el siguiente turno de expectativas estará depositado sobre Manuel Marchena. Eso sí, si hubiera esperado a la respuesta del TJUE para dictar la sentencia, nos hubiéramos arreglado este entuerto que a ver cómo se subsana. En fin, horas decisivas en las que ERC dirá su voluntad positiva o negativa a Sánchez. Mientras, el hartazgo ciudadano crece.