Desde mi sofá

Lanzmann

09/07/2018

El protagonismo, los fastos y el carrusel de elogios –generalmente, sin fundamento– ya se sabe que en la actualidad suelen ser para los mediocres. Los grandes, salvo contadas excepciones, no forman parte, voluntaria o involuntariamente, del circo contemporáneo. Incluso, cuando se van.

Uno de los últimos ejemplos ha sido Claude Lanzmann. Este galo, cuya muerte se anunció el pasado viernes, fue uno de los intelectuales más significativos del siglo XX. A lo que hay que sumarle que, sin duda alguna, fue un visionario del género documental en la gran pantalla. La culpa la tiene Shoah, su apabullante y lúcida visión del holocausto nazi. Este macrofilme –por su extensión, con 566 minutos, por lo que cuenta, por cómo lo cuenta, sin imágenes de archivo ni música, y por los once años que dedicó a su realización– fue, desde su estreno, en 1985, un antes y un después sobre el exterminio judío a manos de los nazis y sobre cómo abordar este tema desde un punto de vista creativo.

Si no lo ha visto, no dude en hacerlo. No se asuste por sus casi nueve horas de duración, ya que puede verlo por partes sin incoveniente. Hasta ahí llega incluso la genialidad de Lanzmann.

Este antiguo amante de Simone de Beauvoir, que combatió en la resistencia francesa la ocupación nazi, cuenta con un amplio historial de filmes y publicaciones. Sin ir más lejos su última película, Napalm, se proyectó en la última edición del Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria.

Pero hoy me permito recomendarles otra cosa. Su libro de memorias, titulado La liebre de Patagonia (Seix Barral). Cuenta su vida con un ritmo asombroso y con la capacidad de transformar su propia existencia en el argumento de un thriller. En su caso, aquello de que tuvo una vida de película deja de ser un tópico.

A medida que se avanza por sus páginas, el lector repasará (o descubrirá) buena parte de los acontecimientos más importantes del pasado siglo XX, a la vez que conoce su manera de entender la existencia y cómo defendía a capa y espada cuestiones tan peliagudas como el nacimiento del estado de Israel.