Mi punto de vista

Lanzar una moneda al aire

12/03/2019

Mel, Pedro Martínez. Llevamos días escuchando la misma cantinela de cada año cuando se aproxima el tramo decisivo de las competiciones deportivas. Si se fracasa en lo deportivo, nadie lo reconoce y se busca la escapatoria con la fórmula más fácil: «Cargarse al entrenador». Los consejos de administración lanzan una moneda al aire, a la desesperada. Se habla, y uno se cansa, de mensajes huecos en los que se hace referencia a «cambios de dinámicas», «entrada de aire fresco» o «una motivación extra primordial a estas alturas», pero en la mayoría de las veces esto no produce los resultados esperados, salvo excepciones, y a eso se agarran.

Tener que cambiar al máximo responsable técnico en una entidad es sinónimo de fracaso por mucho que lo adornen. Pepe Mel es el tercer inquilino en la UD y Pedro Martínez el tercer entrenador del CB Gran Canaria, por lo que no hay dos sin tres para dejar de manifiesto el descalabro en el que se encuentran. La UD se agarra al milagro de entrar en la promoción de ascenso, mientras que el Granca tiene la misión de salvar el pellejo y permanecer en la Liga ACB un año más. Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD, para lo bueno y para lo malo es la cabeza visible y toma las decisiones oportunas con la esperanza de poder revertir una situación que merece al final de temporada un análisis exhaustivo. En el caso del CB Gran Canaria, y si echamos un vistazo a los componentes de su consejo de administración -Oliver Armas, Ángel Víctor Torres, Carmelo Ramírez, Carlos Ester, José Miguel Bravo de Laguna, Ylenia Pulido o Fernando Bañolas, entre otros-, el cariz político del club es notorio, ya que el Cabildo es el dueño de una entidad que ha puesto el listón muy alto en los últimos años y que ahora tiene que vivir momentos de zozobra que ya teníamos olvidados de antaño.

Los objetivos de UD y Granca son posibles. El conjunto amarillo lo tiene más complicado, ya que a la búsqueda de una plaza en la promoción de ascenso a Primera hay muchos equipos en la pelea y la desventaja actual es un lastre. El CB Gran Canaria, por su parte, tiene la permanencia a su alcance tras ganar en Tenerife, pero no debe desviarse del camino. Se está a tiempo de cambiar el rumbo y que los aficionados empiecen a recibir alguna alegría, pero los árboles no deben ocultar el bosque y estas experiencias deben servir para fortalecer el futuro de ambos. Estamos encomendados al trabajo que realicen Pepe Mel y Pedro Martínez. Ambos firmaron hasta final de temporada, sabedores de que este tramo final puede ser un paraíso o un infierno.