Las venas abiertas

La soledad

Hay algo poético en la soledad. Embellecedor. Incluso en el más oscuro averno. En esa fría morgue de un asilo en la que Camus sentó a Meursault para comenzar a describirnos la soledad de su más célebre personaje en El extranjero. Indiferente a la hora de exteriorizar sus sentimientos mientras vela el cuerpo sin vida de su madre fallecida la noche anterior.

La revista Esquire ha dejado algunas de las portadas más hermosas jamás creadas, retratando la soledad de los héroes caídos, algunas de ellas con el boxeo como marco. Ali cubierto de flechas por negarse a combatir en la absurda guerra de Vietnam; Floyd Patterson derruido sobre el ring, ante unas gradas desiertas, ante su mítica pelea con Sonny Liston en 1962 en la que cayó en el primer asalto.

Pero siempre hay quien mancha de café el relato. Quien ensucia la onírica literaria de la soledad y sus aledaños.

«Coalición tiene una nueva oportunidad para demostrar que, en su soledad, abandona la postura de fuerza. Nadie lo espera»

Ahí está el gobierno de Clavijo. 13 meses solo tras descabellar al PSOE, mandando sobre su minoría parlamentaria, zancadilla constante a la reforma electoral Canaria. No todo el mundo araña su soledad con la indiferencia de Meursault. Ni con la dignidad de los boxeadores. Hay quien habla de consenso como método para la supervivencia, pero al final destila soberbia ante el siempre complejo mandato común de la oposición.

Coalición Canaria gobierna solo. O mejor dicho, con la Agrupación Socialista Gomera de Casimiro Curbelo haciendo las veces de Sancho Panza. Tres diputados a cambio de 5.000 votos. Algo inconcebible en un sistema electoral verdaderamente democrático.

Esta semana continúa la discusión parlamentaria en la ponencia sobre el cambio de sistema electoral canario. Coalición tiene una nueva oportunidad para demostrar que, en su soledad, abandona la postura de fuerza. Nadie lo espera.