Opinión

La casa de Iglesias y Montero

08/12/2018

Una de las noticias que más afectó en 2018 a Podemos fue la nueva casa de Pablo Iglesias e Irene Montero con su debida hipoteca. De inicio porque parte de su electorado no permitió semejante incongruencia, recordemos las críticas que le llovieron desde Cádiz, ¿fue motivo de caída electoral en los recientes comicios andaluces? Cada uno puede comprar lo que le plazca con su dinero, pero en este caso no casa con el Iglesias que conocimos en sus comienzos en el barrio de Vallecas y que tan bien hilaba con los años en los que apareció la formación política al calor de la crisis económica. Sin duda, 268 metros cuadrados construidos, en una parcela de 2.352 metros2, con jardín y piscina, no es precisamente la tarjeta de presentación que esperaban este curso sus correligionarios y los votantes potenciales de Podemos.

Iglesias es inteligente. Y por eso costó todavía más entender tal error en semejanza con su discurso, un fallo que no es fortuito o producto de la precipitación. A fin de cuentas, la compra de una casa es una operación estudiada y premeditada que conlleva un papeleo. Iglesias y Montero salieron en esto debilitados políticamente. Para algunos de su propio sector, estas no son las mejores condiciones para el candidato de Podemos a la Presidencia del Gobierno. Pero tenía mal remedio cuando se conoció la noticia: ¿acaso iba a vender la casa y reconocer en rueda de prensa que se había equivocado por hacer lo contrario a lo que había defendido?

Lo normal era que se abriera un debate interno en Podemos. Pero finaliza 2018 y quedó en la votación donde él amagó con la clásica táctica de irse si hubiera perdido. Todo sea por el líder... Los amantes del cine y politólogos hemos visto la película del director Billy Wilder Uno, dos, tres (1961). Seguro que Iglesias la tuvo que ver en algún momento y recordará cómo va quedando desacreditado poco a poco el ideario revolucionario del joven que quiere casarse con la hija del dueño de la multinacional de los refrescos que representa el capitalismo americano. Iglesias la encharcó y difícilmente podrá evitar que reluzca la casa de marras cuando llegue la gran cita electoral. ¿Tendrá algo que ver con que las encuestas registren un descenso de Podemos la aventura patrimonial de Iglesias y Montero? Como ejercicio de memoria nada mejor que poner en la búsqueda de noticias de Google este asunto con su nombre, y hay para dar y tomar. No hay jefe de prensa que supiera amortiguar aquel desaguisado. En fin, fue un retrato de descrédito ante los suyos. ¿Habrá ajuste de cuentas llegado el momento?