Opinión

La caída de la ministra

12/09/2018

Un palo para Pedro Sánchez. Lo del titular de la cartera de Cultura fue prematuro, para algunos anecdótico y, en suma, un error. Pero ahora el Gobierno sí había cogido rodaje (los famosos primeros cien días) y, por lo tanto, es harina de otro costal. Además, es doloroso para Sánchez porque estamos hablando de la encargada de recuperar la asistencia sanitaria universal que los recortes de Mariano Rajoy restringió. Carmen Montón rescató la tarea del que fuera ministro con Felipe González y con el tiempo asesinado por ETA, Ernest Lluch, que propulsó la Ley General de Sanidad de 1986.

Pintó feo desde que a media tarde La Sexta anunció el plagió en su trabajo fin de máster. Eso hizo más insostenible un problema que a medida que avanzaba el día ya lo era. Empezó a primera hora defendiéndose en la Cadena SER, Sánchez por la tarde la respaldó en declaraciones en su asistencia al Senado y acabó Montón dimitiendo entrada la noche. Esto en comunicación no puede suceder. Eso sí, ya en España dimiten los políticos por presunto plagio al igual que ocurre en Alemania cuando un ministro ha sido descubierto que plagió su tesis doctoral.

«Pintó feo desde que a media tarde La Sexta anunció el plagio en su trabajo fin de máster»

Por otro lado, si Montón no dimitía el PSOE no podría dejar latente el problema de Pablo Casado con su máster. Por eso el PP se limitó ayer a pedir explicaciones pero nunca la dimisión como sí reclamaba por ejemplo Podemos. El escándalo del máster ha hecho irse a Montón cuando, recordemos, no sucedió lo mismo con Cristina Cifuentes que solo dijo adiós cuando salió a la luz pública el vídeo del supermercado. Al tiempo que se iba conociendo la situación universitaria de Montón resultaba cada vez más difícil para Sánchez no actuar, es la típica dimisión forzada que, de lo contrario, sería cese directo desde La Moncloa. La ministra de Sanidad tenía que haberle contado con pelos y señales al presidente del Gobierno las flaquezas de su trabajo fin de máster, esas páginas calcadas que ha descubierto La Sexta donde no se referencia las citas ni a pie de página ni en la parte final cuando se dispone la bibliografía. Eso, y tan sistemático, es inadmisible en el ámbito universitario.

La salida de Montón permite a la izquierda seguir de cerca el asunto del máster de Casado que, con el adiós de Soraya Sáenz de Santamaría, puede tener fuego amigo en función de cómo fuese el asunto en vía judicial. Sánchez pierde a su segundo ministro. Y me imagino que su equipo más cercano ya estará formando una comisión interna de carácter informal que evite que la trayectoria de cada uno pudiese enmarañar al resto del Ejecutivo. Es mejor prevenir. Una tarea que es más fácil si la perjudicada accede a contar con antelación lo que remató La Sexta.