OPINIÓN

¿Hay arreglo territorial?

El eterno problema de este país es cómo encarar la estructura territorial del Estado. Como si las costuras autonómicas nacidas al calor de la Constitución de 1978, otra vez, ya no valiesen y, por lo tanto, sea precisa la búsqueda de una nueva dimensión aún por explorar. Probablemente el poder constituyente se quiso quitar esta papa caliente de encima en su día y de ahí la indefinición del Título VIII de la Carta Magna. Ha pasado el tiempo y ahora con el reto independentista asoma de nuevo el asunto territorial.

A estas alturas, intuyo que a los soberanistas catalanes ya no le vale otra cosa que no sea el referéndum. Lo de reformar la Cámara Alta u otorgarles mayor financiación les tiene que sonar casi a un chiste. Nadie monta este jaleo para luego contentarse con un par de cesiones. El dilema planteado desde Cataluña va en serio. Y en La Moncloa necesitarán de la oposición si se quiere hacerle frente debidamente. De lo contrario, Mariano Rajoy podría disolver las Cortes Generales y convocar elecciones.

«Ha pasado el tiempo en el que los nacionalismos (catalán, vasco y canario) acompasaban la falta de mayoría absoluta del PSOE o del PP en Madrid».

Tal es el cariz que ha adoptado los acontecimientos (e irá a más) que incluso el exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra pide ya abiertamente la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Son palabras mayores. Y lo dice Guerra que, por muy jacobino que sea, no es precisamente ningún dirigente de la derecha ultramontana que se abrace a la bandera del españolismo. Ha pasado el tiempo en el que los nacionalismos (catalán, vasco y canario) acompasaban la falta de mayoría absoluta del PSOE o del PP en Madrid. En concreto, el catalán ya ha adoptado el referéndum por la independencia como propuesta ineludible. Y esto conlleva desestructurar el diseño del Estado que hemos conocido en las últimas décadas. Y eso que se ha descentralizado mucho y en muy poco tiempo. Pero la oferta se les ha quedado corta en Cataluña y solo Rajoy sabrá qué tendrá ideado.

El desenlace de todo esto se conocerá a la vuelta del verano. Pero no cabe duda que el desafío tiene su enjundia y no se arreglará con bonitas palabras. Podemos apuesta por el referéndum y eso da alas a los independentistas. Cuando la sociedad civil catalana se ha implicado en el denominado proceso y participan del mismo famosos del deporte como el entrenador Pep Guardiola, es que no tiene marcha atrás. Lo que no sabemos es qué hará La Moncloa cuando llegue el momento y las urnas en Cataluña salgan a la calle. Puede que Rajoy haga caso a Guerra y ya estén preparando los fontaneros de La Moncloa informes sobre cómo actuar ante el despliegue del precepto 155 de la Constitución, algo que nunca ha ocurrido.