A cara descubierta

Guerra en el puerto de Tenerife

21/09/2019

Silvia Fernández

La elección del próximo presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife se está convirtiendo en un culebrón. Las diferencias existentes en el seno del PSOE para designar a un candidato al gusto de todas las familias y la dificultad de que el elegido agrade a los cuatro integrantes del Pacto de Las Flores volvió a impedir que se llevará al consejo de Gobierno de ayer un nombramiento (Casimiro Curbelo paró en seco a Julio Cruz, gomero como él y que era el secretario de Organización del PSOE cuando el partido le expulsó tras el capítulo de la sauna). El retraso acumula varias semanas y la situación del puerto santacrucero no es para relajarse.

Algunos medios se apresuraron ayer y a primera hora de la mañana anunciaban que el nombramiento era inminente y que la persona elegida era el ingeniero de Caminos y ex jefe de la Demarcación de Costas de Santa Cruz de Tenerife, Carlos González, una persona con un perfil más técnico que político. Ese parece ser la apuesta del PSOE tinerfeño, que quiere a un hombre de su cuerda, chicharrero de pro y capaz de defender los intereses de su isla frente a cualquier otra.

Su nombramiento «mediático» y por unas horas, ya que no llegó a producirse, fue un jarro de agua fría para aquellos que ven en el abogado Elías Castro el candidato mas idonéo para el puesto en virtud de una trayectoria intachable, muy ligada al sector portuario y del transporte y con logros importantes en su haber (como el haber sacado a Guaguas Municipales de la quiebra o haber cerrado el primer acuerdo del sector de la estiba en 2007). Castro, que es el candidato de parte del PSOE regional, es palmero y muy vinculado a Gran Canaria, isla en la que ha desarrollado casi toda su carrera profesional. Y precisamente este origen es lo que provoca el rechazo de los socialistas tinerfeños.

También está en las quinielas Rafael Díaz, director del Puerto y que fue cesado por Ricardo Melchior en abril pasado después de que denunciara supuestas irregularidades. Esta opción tiene poco encaje en la Autoridad Portuaria, donde no tiene muchos amigos, e incluso en Puertos del Estado.

Así está hoy la cosa pero todo puede cambiar. Hasta el próximo Consejo de Gobierno quedan siete días de presiones, peleas y lucha.