Las venas abiertas

Gran Canaria y sus símbolos

23/08/2019

Las lenguas de fuego que sin piedad han laminado buena parte del patrimonio natural de Gran Canaria nos han obligado a repensar en nuestra relación con los símbolos de la isla. La belleza de sus parajes, la idiosincrasia de sus gentes, agradecidas y solidarias, o incluso el valor de una canción; ya sea el obvio Gran Canaria de Los Gofiones o, por ejemplo en mi caso, el Querer renacer de Los Granjeros, una letra escrita hace más de tres décadas y en la que ya se advertía de la degradación de nuestro territorio.

Por supuesto, la Unión Deportiva siempre ha sido uno de esos símbolos. Javier Domínguez, historiador del fútbol canario, abandera una teoría en la que señala que la constitución de la Unión Deportiva en 1949 es uno de los tres grandes fenómenos sociológicos del siglo XX en la isla junto a la división provincial de 1927 y las movilizaciones de la década de 1980 que dieron origen el nacimiento de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Este texto no pretende recordar lo que supuso, con gran sacrificio y mayores dudas, la unificación de los escudos de Victoria, Marino, Arenas, Gran Canaria y Atlético Club, entidades señeras que se fundieron en un solo escudo que representara el fútbol grancanario en las categorías nacionales.

El equipo ya no es equipo y ahora es empresa

Las Palmas siempre capitaneó ese sentimiento de pertenencia. Hoy es una frase convertida en eslogan, pero es que no había rincón de la isla que no se sintiera representado por el juego brioso y brillante del equipo o en la necesidad de salir al rescate cuando económicamente se asomaba al precipicio.

Eso ha cambiado. El equipo ya no es equipo y ahora es empresa. Hace poco Roque Díaz, histórico capitán, me contaba la emoción que vivió en 1978 cuando Madrid se tiñó de amarillo para la final de Copa con el Barcelona y Los Gofiones se fundían con el resto de los canarios desplazados hasta allí para ese momento histórico. Una exaltación de canariedad, la convivencia de dos símbolos que identificaban lo complicado que era romper cadenas desde la España subtrópical.

Ese símbolo que era la Unión Deportiva ahora celebra su 70 aniversario y, curiosidades del destino, lo vuelve a hacer con Los Gofiones en su acto central. Pero esta vez lejos de la masa social de la isla, ante un palco cuyos asientos privilegiados no escenificaban el sentimiento de aquellos que viven con el corazón desgarrado por los avatares del equipo, sino por una clase política ávida de fotos que no (y menos estos días) representa lo que verdaderamente fue, porque ya no lo es, la Unión Deportiva Las Palmas. Una empresa cada vez más alejada de su esencia, de su isla. Cada vez menos símbolo.